Luis F. Pacheco

Efectos del glifosato: respuesta a “glifosato, cáncer y otros males”

viernes, 02 de agosto de 2019 · 00:09

El doctor Fernando Patiño sacó, hace poco, un artículo en Página Siete titulado “Glifosato, cáncer y otros males”. Nos referimos a algunas de sus aseveraciones, que consideramos peligrosas y otras inválidas.

El doctor Patiño indica que el 40% de los enfermos con cáncer deben su condición a estilos de vida y factores ambientales. Uno de esos hábitos de vida es algo que todos podemos evitar: el cigarrillo. Recordemos que la sociedad (y la medicina) ¡tardaron más  de 20 años en aceptar que el cigarrillo es cancerígeno! Preguntamos ¿cuánto tiempo habrá tomado a la oncología reconocer que la radiación solar es un agente cancerígeno? Imaginamos que menos que con el tabaco, pues el sol no es producto industrial.

Una forma que usa la medicina para determinar si algún agente ambiental es cancerígeno es probarlo en animales, en laboratorio. Hay que someter a un grupo de animales al agente y tener otro como control. Los estudios sobre humanos se hacen de forma asociativa, no experimental; es decir, se observa a un grupo de gente que estuvo expuesta al agente, en comparación a otro grupo que no lo estuvo. En su exposición, el doctor Patiño indicó que revisa frecuentemente la revista Journal of Clinical Oncology y no halló registros de glifosato, lo cual sería evidencia de que debe ser “irrelevante” como agente cancerígeno. 

Sin embargo, como el doctor Patiño incluye factores ambientales como potenciales cancerígenos, sería apropiado que revise revistas del área ambiental, como alguna de las 15 revistas científicas que tienen Mutation o las 39 que tienen Pollution en su título. Ingresando las palabras “glyphosate toxicity human”, en el buscador académico (Google Scholar) aparecen 2.250 resultados, sólo para el 2019.

¿Por qué el “pánico”? En febrero de 2019 salió un artículo de Zhang y colaboradores (Mutation Research/Reviews, 781, 186-206) que indica: “En general, de acuerdo con la evidencia de estudios experimentales en animales… y nuestro metanálisis de estudios epidemiológicos en humanos sugiere un vínculo convincente entre las exposiciones a herbicidas basados en glifosato y un mayor riesgo de Linfoma No Hodgkin”. 

Y en junio salió otro en Environmental Pollution, realizado de forma experimental con células humanas, que da evidencias de daño en ADN humano por exposición al glifosato. Su conclusión: “el RDP (Roundup = glifosato) puede inducir efectos citotóxicos en células A549 in vitro a una concentración más baja que el nivel de exposición laboral de los trabajadores, lo que significa que el RDP es una amenaza potencial para la salud humana”.

Seguramente seguirán acumulándose evidencias sobre el glifosato como agente cancerígeno ¿Qué hacemos? El principio precautorio (Art. 4, numeral 4) de nuestra Ley de la Madre Tierra lo dice: “El Estado Plurinacional de Bolivia y cualquier persona individual o colectiva se obliga a prevenir y/o evitar de manera oportuna eficaz y eficiente los daños a los componentes de la Madre Tierra incluyendo el medio ambiente, la biodiversidad, a la salud humana y a los valores culturales intangibles, sin que se pueda omitir o postergar el cumplimiento de esta obligación alegando la falta de certeza científica y/o falta de recursos”.

Aclaraciones adicionales: 1) Los animales en estudios no son “agresivamente expuestos” al glifosato, como indica el doctor Patiño, sino a los niveles a que está expuesta la población humana en lugares donde se usa el glifosato 2) Los genes provenientes de nuestros alimentos no son “completamente digeridos”, como indica el doctor Patiño. Esto va en contra de lo que sabemos de parasitología, virología, y bioquímica/toxicología, pues ¿cómo nos contagiamos de parásitos y virus por vía oral, o como se explican las intoxicaciones con productos químicos ajenos a la dieta (xenobióticos)?

Claramente, todavía existen dudas, así es la ciencia. Sin embargo, como dice nuestra legislación y exige nuestro sentido común, mejor abstenerse de seguir usando glifosato, hasta estar más seguros que ese herbicida, obligadamente utilizado en los cultivos de soya transgénica, es realmente inocuo. Hasta el momento, la mayoría de las evidencias dicen lo contrario.

 

Luis F. Pacheco es biólogo, con doctorado en ciencias, submención ecología.

Este artículo fue elaborado con la colaboración de la doctora Noemí Tirado, jefe de la Unidad de Genética Toxicológica, Instituto de Genética UMSA, y del doctor Roger Carvajal, médico. M.Sc. Inmunología. PhD C. 

 

 

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