Javier Diez de Medina Valle

El presidente de la mejor Bolivia de nuestra historia

jueves, 22 de agosto de 2019 · 00:10

En su discurso del pasado 6 de agosto, que se conmemora la Independencia de Bolivia y se la proclama la República, hoy inexistente, el presidente Morales afirmaba: “Yo no quiero ser el mejor presidente de Bolivia” -eso está claro y evidente - “quiero ser el presidente de la mejor Bolivia de nuestra historia”. Esta última frase expresa un deseo futuro de “querer ser” el presidente de la mejor Bolivia que aún no existe.   

Las pruebas son contundentes, como para poder afirmar que el presidente Morales Ayma no es el mejor presidente de Bolivia por más que lo quiera y se esfuerce. Después de los incendios en la Chiquitania, producto del Decreto 3973, del 9 de julio pasado, que autoriza la quema “controlada” de bosques (en otras palabras, prendiendo la mecha del incendio) para favorecer actividades agropecuarias, pero sobre todo cocaleras, Morales empieza a caer y a sentir un miedo que no desaparecerá.  El miedo lo ciega hasta el extremo de no querer pedir ayuda internacional, porque en tiempos preelectorales no puede mostrar debilidad alguna.   

Me pregunto entonces, ¿cómo quiere ser Evo el Presidente de la mejor Bolivia de la historia, sin capacidades, sin competencias y sin virtudes basadas en valores morales?  ¿Cómo vamos a poder tener la mejor Bolivia cuando ésta carece hoy de instituciones técnicas e independientes que nos aseguren justicia, control gubernamental oportuno; democracia que respete la alternancia de poder, como establece la Constitución;   conservación del agua, que en gran parte proviene de áreas protegidas, como los bosques que fueron entregados para la agricultura y la coca, pero que han sido devastados por el fuego? La soberbia del Presidente y sus ansias de poder a cualquier costa lo llevarán al desastre. 

El presidente Evo ha caído en su propia trampa, habla de una mejor Bolivia, que resulta siendo hasta hoy la peor, al haber perdido grandes oportunidades de mercado, como para generar no sólo el exceso de recursos obtenidos por los precios internacionales de las materias primas y su respectiva venta a otros países, sino la inversión de dichos recursos en proyectos productivos que generen sólidas fuentes de trabajo y una fuerza laboral capacitada para alcanzar los más altos niveles de producción y productividad; por lo tanto, mayores ingresos para el país.

Definitivamente, esta no es la mejor Bolivia de la historia. El derroche de dinero del Estado y la ausencia de políticas públicas de verdadera protección, y promoción de la economía son características claras de una gestión irresponsable, que se evidencia en elevados niveles de deuda externa e interna, no existentes al inicio del gobierno del MAS; en la caída de las reservas internacionales.

En la falta de niveles adecuados de empleos formales productivos; en los altos índices de la economía informal; en aún elevados índices de pobreza, después de 14 años de gobierno; en altas tasas de mortalidad infantil y mortalidad materna; en una falta de sensibilidad humana para responder oportunamente con proyectos de salud que dignifiquen al ciudadano y que no lo ofendan con la entrega de fichas de atención que se brinda tarde, mal o nunca. 

Lo único acertado que viene haciendo el Ministerio de Salud con otros ministerios es la creación de una red pública de prevención y tratamiento de adicciones, a la que esperamos todos que el Presidente y sus seguidores sean los primeros en asistir, para tratar su adicción al poder que los ha llevado a desconocer la fuerte voz del pueblo, que no cesa desde del 21 de febrero de 2016.     

Falló el libreto esta vez. El guion diseñado por Cuba, para que a través del discurso rimbombante lo repitan Evo y el candidato peronista Alberto Fernández, de la Argentina, a Morales no le ha favorecido. Con este discurso, Evo pone en evidencia que hoy no está gobernando a la mejor Bolivia de la historia; quiere gobernarla, pero el desafío es más grande. Y si no quiere ser el mejor presidente de Bolivia, ¿cómo piensa enfrentar la crisis que se avecina y el descontento de la población? 

¡¡¡ Kaaaliimán!!!
 
Javier Diez de Medina Valle es consultor en gestión estratégica y ética aplicada
 

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