Fernando Patiño Sarcinelli

Ley del cáncer: demora y contradicciones

martes, 27 de agosto de 2019 · 00:10

Dice la Declaración Universal de los Derechos Humanos que “todos somos iguales ante la ley”, sin distinciones. Este principio ha sido ratificado por la CPE y el Decreto Supremo de 31 de mayo de 2009, que “prohíbe y sanciona cualquier tipo de discriminación”. En ese decreto, redactado para el combate al racismo, no se dice nada específico sobre salud, pero se supone que tampoco se admite discriminación en este servicio. 

El 23 de agosto último, el Senado aprobó la “Ley del cáncer”, que manda dar atención integral, oportuna y gratuita con énfasis en la prevención y detección precoz de la enfermedad.

El proyecto de esta ley fue presentado en la Cámara de Diputados como respuesta a las exigencias de los pacientes que han tenido que hacer huelga de hambre, después de años de espera, para hacer valer sus derechos. Con la promesa de esa ley el Gobierno logró cesar la huelga que se habían impuesto algunos pacientes. 

La ley tiene algunos méritos que se destacan. Propone la creación de un Registro Nacional de Cáncer, algo que debería existir sin necesidad de una ley. Con ese registro al menos tendremos un diagnóstico de cáncer de toda la población para formular propuestas y prioridades para control del cáncer. 

Como toda ley, esta se aplicará en todo el territorio del Estado Plurinacional, por lo tanto sin restricciones, que incluye la “promoción, prevención y detección inicial del cáncer…”. Para eso no se necesitan especialistas, bastan los servicios de atención primaria bien organizados. También es necesario facilitar el acceso oportuno y el cumplimiento de normas sin restricciones, con eficiencia y calidad. 

Se pueden anticipar dificultades en la implementación de la ley después de que el presidente de la Cámara de Diputados declaró que “será implementada gradualmente de acuerdo a la disponibilidad de recursos”. Además, ya se conocen las limitaciones en infraestructura y especialistas para el sector más complejo, que es el tratamiento del cáncer, de acuerdo a protocolos actualizados. Los médicos han sido excluidos del proceso lo que demuestra el carácter la indiferencia del Gobierno al criterio médico.

El artículo 14 de la ley, que  trata del financiamiento, dice: “los recursos económicos sugestionará (sic) el TGN, un porcentaje mínimo de responsabilidad social de empresas públicas y privadas, impuestos sobre el tabaco, alcohol y alimentos ultraprocesados”. Es buena idea un impuesto específico para financiar esta causa, pero el concepto global es arbitrario, impreciso y sujeto a variables desconocidas. Ya han advertido “recursos limitados” (sic) mientras gastos en aeropuertos, palacios, museos y coliseos obedecen simplemente a un capricho del Gobierno, sin leyes.

Es preocupante que la ley se vaya a implementar gradualmente sólo para pacientes con cáncer de mama, cuello uterino y próstata, una contradicción con el principio que “propone promocionar, prevenir y dar tratamiento…” en todo el territorio nacional. La ley  “garantiza” todos los beneficios sin restricciones. En teoría, todos deberían tener acceso a un programa preventivo antes de tener un diagnóstico específico. 

Conociendo la complejidad del cáncer, hay  detalles difíciles de poner en práctica. Por ejemplo, un paciente diagnosticado con leucemia será excluido porque no hay presupuesto. La ley también deja algunos vacíos que requieren atención. Debería exigir que toda cirugía sea realizada de manera oportuna. No se menciona nada sobre radioterapia. Estos vacíos dejan dudas sobre la reglamentación a ser definida por el Ministerio de Salud en un plazo de 120 días hábiles. 

Cómo será en la práctica: el señor JM llega al centro médico con dolor abdominal, visiblemente demacrado y adolorido, recibe atención y el médico sospecha  de un tumor en el aparato digestivo. El médico se ve obligado a decirle al paciente: “Creo que usted tiene un tumor en el estómago, lo siento, señor, sólo podemos atender a los pacientes con cáncer de próstata, cáncer de cuello uterino y mama en mujeres”.

Los primeros análisis comprueban el diagnóstico de cáncer de estómago. Pero la norma vigente no se aplica a ese diagnóstico. Tampoco tiene beneficio del SUS y no tiene derecho a tratamiento porque la lista de prestaciones del SUS no incluye el cáncer en adultos, excepto cuello uterino. 

Las restricciones que ya se han anunciado y las conocidas limitaciones en la infraestructura hospitalaria son pruebas de que la ley hoy es inviable. Supuestamente todos somos iguales ante la ley,  pero esto no se aplica a la salud. La ley no es igual para todos los pacientes con cáncer. 

 

Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.

 

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