Julio Ríos Calderón

A la patria en su día

martes, 06 de agosto de 2019 · 00:10

¿Qué quiere decir Bolivia? Un amor desenfrenado de libertad, que, al recibirla vuestro arrobo, no vio nada que fuera igual a su valor”, expresó Simón Bolívar hace más de dos siglos.

Moral y luces son los polos de una república: moral y luces son nuestras primeras necesidades. Como soldado, Antonio José de Sucre fue la victoria. Como magistrado, la justicia, como ciudadano, el patriotismo, como vencedor, la clemencia y como amigo, la lealtad.

“Yo no aspiro sino a la gloria y mi gloria es inseparable de la de mi patria; ni puede haberla para quien se separe de ella. Espero que los posteriores acontecimientos le darán todavía pruebas más notorias de que yo no quiero vivir ni morir sino para Bolivia y en Bolivia” es la expresión de Andrés de Santa Cruz que retumba cada 6 de agosto, al recordar la Independencia de Bolivia.

Bolivia representa una visión espiritual y filosófica a la actual situación intelectual de nuestro país. Llama al mundo a compartir climas, rostros, paisajes, gastronomía, dialectos, costumbres, modos de expresión, paisajes, culturas, acentos en el habla, en medio de una gran propuesta sin parangón en el mundo.

Es espiritual porque la vegetación delicada (flores, bosques y espesuras, prado de verduras de flores esmaltado) y la abigarrada fauna (aves ligeras, leones, ciervos, gamos saltadores) no son meros ornamentos. Van mucho más allá de la apreciación pintoresca, y acaban por expresar lo que podríamos llamar el cuerpo del país: un lugar y un momento animado por el deseo.

Es filosófica, porque todas las experiencias son fantásticas y revisten testimonios que se mezclan entre lo sagrado y lo profano, lo artístico y lo histórico, lo espiritual y lo arqueológico, lo místico y lo turístico. Es país de cultura viva presente en las regiones andino-amazónicas. 

Nuestro país posee un panorama que muestra a los ojos del mundo el hábitat ricos y variados valores y toda la diversidad de paisajes, climas, gastronomía, arte, y cultura. 

Se entra a Bolivia por las puertas de La Paz y Santa Cruz. De estas dos principales ciudades allanamos Oruro y advertimos las pintorescas danzas y ceremonias del Carnaval. Cochabamba es belleza, es gastronomía, es eterna primavera, es sol. Potosí, a la sombra del Cerro Rico, asoma 30 iglesias y un sinnúmero de museos. 

Se destaca La Casa de la Moneda. Sucre, la capital, es una ciudad sugestiva, embriagada de cultura barroca y de extraordinarias muestras del coloniaje. Tarija, tan alegre y próspera, es el lugar para aflojar el paso y gozar de la vida. 

 Beni, escenario de aventura, flora y fauna, ha sido el centro de la industria ganadera de Bolivia. Pando, centro de la goma y de la castaña, alberga una fauna ictiológica de gran variedad.

En el día de la patria, mirémosla con ojos nuevos y ya no con vista atufada y cegada por la angustia de sobrevivir. Ya no es Bolivia Gúlliver atado por mil enanos. Hay un despertar de aquel gigante dormido, pues el prestigio cultural que ostenta permite asociar muchas riquezas a las que se reconocen y asumen diferentes escenarios de Bolivia en sus nueve departamentos.


Julio Ríos Calderón es periodista y escritor
 

58
4

Otras Noticias