César Navarro Miranda

Las fases de la oposición

jueves, 08 de agosto de 2019 · 00:11

Triunfalismo absoluto 

Los resultados del 21 de febrero han sido asumidos como un triunfo de cada uno de las oposiciones y el inicio del derrumbe del gobierno. Cada organización política de oposición  asumió para sí mismo el triunfo, incluso se organizaron, al calor de la temperatura triunfalista, las famosas plataformas ciudadanas.

Este primer momento es la expresión de un todo triunfalista sin un  norte concreto. Los partidos de oposición se autodefinieron, cada uno de ellos, como el pionero y caudillo del triunfo. Como respuesta a estas afirmaciones dispersas   se organizaron las plataformas, que son el rechazo a los partidos políticos de oposición, autoafirmándose como las grandes triunfalistas desde la sociedad civil sin pertenencia partidaria.

Derrumbe del gobierno

El triunfo del NO fue asumido no como la derrota del gobierno, sino como el inicio del derrumbe del gobierno. Con matices diferentes, los actores políticos pregonaron a los cuatro vientos que se avecinaba una nueva era con la renuncia del Presidente, porque ya no contaba con el respaldo del pueblo boliviano, y su militancia orgánica estaba en desbandada.

Abanderados de la oposición

Partidos políticos, agrupaciones y plataformas ciudadanas, expresidentes y vicepresidentes, opinadores políticos, alcaldes, gobernadores, se autoproclamaron como el mesías de las oposiciones. Todos se definieron incluyentes, pero poniendo como condición su candidatura. La buena nueva pasaba primero porque todos reconozcan que el yo es primero y los otros son el resto, son la base.

Unidad

Todos llamaron a la “unidad” sin condiciones, asumieron el mandato emotivamente, pero  nadie dijo qué era la unidad. Unos creyeron que unidad es que todos se sumen detrás de un mesías, otro creyó  que sus millones de dólares era la base de unidad; otros que debería hacerse un frente en el que todos sean dueños desde sus regiones; otros usaron el mundo académico y convocaron a cabildos para ser proclamados candidatos y, finalmente, los opinadores de moda desfilaban por todos los medios, repitiendo un libreto que parecía más cuetillo de preste, porque sólo hacían ruido sin tener un ritmo.

Resurrecciones

El FRI, eterna sigla sin militancia, pero con parlamentarios, que casi siempre fue oficialista, apareció de las sombras con sus colores, su símbolo y su sigla, pero apenas duro el tiempo de la conferencia de prensa que anuncia  la candidatura; se diluyó, no existe, ni siquiera el símbolo como adorno en Comunidad Ciudadana. Sol.bo  fuerza política del gobierno municipal paceño, pero sólo había sido  una sigla municipal que no le sumó nada a su candidato, a cambio ganó un par de curules.

 UCS, comodín eterno de los partidos, siempre fue oficialista, hizo de la prebenda su forma de vida electoral, resucitó de las sombras, encontró en algunas iglesias conservadoras su militancia perdida. MNR hizo  pública su agonía partidaria y anunció su suicidio político electoral el 20 de octubre.

Las primarias

La democracia les pidió a los partidos políticos que se democraticen internamente para participar en democracia. Su respuesta fue: No, nos interesa la democracia interna, y sólo participamos como un acto de simbolismo electoral. Perdieron la gran posibilidad de demostrar al pueblo cuán importantes son sus candidatos, su militancia, su estructura para la democracia y para el país.  

La campaña electoral

Unos son candidatos de YouTube, que ofrecen propuestas a una ciudad (Incahuasi) y en  otra ciudad niega lo ofrecido; su propuesta más importante es debatir con el Presidente. Otro, que amenaza a todos con sus manos y cuentas, aún no puede resolver quién será su acompañante de fórmula, y su propuesta más sólida es cambiar el feriado del 22 de enero al 21 de febrero; otro quiere armar a las mujeres; otros anular los impuestos,  así varias frases. En muchos casos al calor de la gente que los escucha y en la región que se encuentran. 

En ocho elecciones nacionales, (1985-2002) los partidos desde la oposición no fueron tan pobres en sus estrategias electorales. Ahora las fases de la oposición son tiempos a la deriva, la democracia los necesita, pero no como sólo ensayos electorales, sino como instituciones políticas. En 37 años de democracia, nuestra democracia es una institución política madura, pero,  lamentablemente, la oposición no tiene aún la madurez que la democracia y el pueblo exigen.

  
César Navarro Miranda es ministro de Minería.
 

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