Sonia Montaño Virreira

No es polémica: es lucha por la vida

domingo, 15 de septiembre de 2019 · 00:10

El País de España acaba de publicar una nota de su corresponsal en Bolivia que parece escrita con el propósito solapado de expresar la adhesión al régimen. Titula “Los incendios avivan polémica política en Bolivia” cuando en realidad la polémica y la intolerancia son un rasgo de la cultura política nacional agudizado por la enorme capacidad de mentir del Gobierno. La noticia, lo extraordinario, es la catástrofe ambiental que el Gobierno se niega a reconocer, es la incapacidad de este gobierno para asumir responsabilidades y enfrentar los daños. La noticia no es la polémica. Dice el autor que los incendios han esparcido la desesperación entre pobladores y autoridades, cuando en realidad  las autoridades se han mostrado seguras e indolentes, rechazando la ayuda internacional pues pretenden mostrar un control de la situación que no tienen y han dejado la contención  en manos de bomberos y voluntarios movidos por la solidaridad y el heroísmo mientras el Presidente se aprovecha de la desgracia para sacarse fotos agarrando una manguerita  desatando la indignación de la ciudadanía.

Dice el autor de marras que se está enfrentando “con enormes esfuerzos y apoyados por tres aviones especializados enviados por el presidente Evo para combatir la emergencia”. Todos los testimonios de la Chiquitania  y las zonas afectadas muestran que la “ayuda” del Presidente es insuficiente, que el avión fue gestionado por un ciudadano independiente y que su tardía llegada no ha conseguido apagar el fuego que amenaza con expandirse  al punto de incinerar sus propias ambiciones electorales. 

El autor dice que “expertos internacionales” han alertado contra la extrema sequía y los vientos, cuando expertos nacionales como Fundación Tierra y toda la comunidad científica mucho más experta que los anónimos que él cita, han mostrado que los incendios son el resultado de la expansión irracional de la frontera agrícola para complacer a empresarios y consolidar el modelo soyero, producir combustible y exportar carne a la China para enfrentar la caída de los precios del gas.  Son grupos de interés empresariales depredadores que ven con buenos ojos la entrega de tierras a grupos afines al Gobierno llamados interculturales y que al parecer hicieron la parte sucia de cumplimiento del decreto presidencial que favorece las llamadas quemas controladas, lo que en la nota que comentamos  se limita a nombrar como incendios de “sexta generación”, como accidentes naturales, en momentos en que muchos testimonios señalan que hay personas de carne y hueso que están, directa e indirectamente,  avivando el fuego beneficiarios  de la política de  ocupación del territorio que el gobierno actual lleva a cabo.

Dice que la campaña electoral, ha sido suspendida  por una semana cuando el Presidente y sus ministros no han dejado de utilizar el hecho  culpando  a la oposición de ser la responsable, sin mostrar evidencia. Dicen que las opiniones de la población están completamente politizadas como una forma de deslegitimar la ira de las víctimas, como si su artículo no fuera una defensa política de la  indolencia del Gobierno.

No dice  que la Asamblea de Santa Cruz obligó a muchos de los aliados del Gobierno, como los dirigentes de la CAO y Fegasacruz, y al mismo Gobernador   a escuchar los reclamos de la gente que tuvo que soportar el ataque de grupos oficialistas que agredieron a los pobladores. Dice la insidiosa nota que la asamblea de Santa Cruz fue tumultuosa por la “polémica” cuando la razón principal para la asamblea fue el dolor de la gente, la decepción por un gobierno que ahora se alía con Bolsonaro y otros  presidentes, para defender un desarrollo que no es otra cosa que la explotación de los recursos naturales para beneficio de las empresas transnacionales. 

Como quien nada dice concluye que según las últimas encuestas se mantiene la brecha entre Morales y Carlos Mesa sin decir que ésta se acortó y que es posible imaginar, a menos que haya fraude, que lleguemos a una segunda vuelta que derrotará a Morales .

La narrativa del corresponsal se parece más a una versión edulcorada de una tragedia, donde gobernantes y ciudadanos son presentados como víctimas por igual y todo lo que presenta se parece más a un debate apasionado entre políticos que no encuentran otro tema para pelear. Se equivoca, es mucho más que una polémica electoral: es la lucha por la vida.

Sonia Montaño es socióloga

Confidencial

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