Juan Antonio Morales

El tipo de cambio revisitado

sábado, 28 de septiembre de 2019 · 00:10

El tipo de cambio es el precio más importante en economías como la nuestra. La controversia entre partidarios del tipo de cambio fijo y los del tipo de cambio flexible lleva, en los medios académicos, varias décadas. Ahora está también en debate en el país. Para los partidarios del tipo de cambio fijo, los desequilibrios de la economía se corrigen automáticamente sin necesidad de pasar por  peligrosas modificaciones cambiarias. Para los partidarios del tipo de cambio flexible, las economías sufren toda clase de shocks, muchos de ellos desde afuera, y es necesario que el precio de la divisa se adapte para preservar oportunamente los equilibrios macroeconómicos, sin tener que sufrir largos periodos de desempleo y de baja actividad económica.  Subrayo la palabra oportunamente.

El tipo de cambio fijo tiene méritos, siendo el principal el de anclar bien la inflación. Goza también de la preferencia del público. Si el tipo de cambio fuera fijo por la vida eterna no  sería una preocupación de los economistas, pesimistas por naturaleza. Tristemente, con el paso del tiempo comienzan a aparecer las fisuras de ese rígido sistema.  Al acumular desviaciones de la inflación nacional, aún pequeñas, con relación a la inflación en dólares de nuestros socios comerciales,  perdemos competitividad internacional. En términos simples, se  penaliza a los productores de exportaciones no tradicionales y a los que tienen que competir con productos importados. La situación de competencia se agrava si nuestros socios comerciales devalúan o deprecian sus monedas nacionales. Si el país está caro en dólares con relación a sus socios comerciales se dirá que la moneda nacional está sobrevaluada. En la revisión del artículo 4 que hace el FMI para el 2018 estimaba que la moneda nacional está sobrevaluada en 33% (página 51 del Informe).

El tipo de cambio fijo tiene además una vulnerabilidad intrínseca, que es la de ser muy susceptible al nerviosismo del público y a los ataques especulativos. Como la garantía de la paridad son las reservas internacionales, el público al observar que ellas están cayendo rápidamente, correrá a cambiar sus bolivianos por dólares, antes de que se le ocurra al Gobierno establecer el control de cambios o al banco central devaluar la moneda. La devaluación llegaría  como  profecía autocumplida. Manejar un pánico cambiario es sumamente difícil, como lo son todas las crisis de confianza.

 Si es que no se toman medidas de ajuste interno (“devaluación interna” decían los españoles) reduciendo el déficit y conteniendo el crecimiento de los salarios, la paridad actual no será sostenible  por mucho tiempo más y tendrá que modificarse. Abandonar el tipo de cambio fijo o devaluar es traumático, lo que es uno de los grandes defectos legados por la rigidez cambiaria.

El DS 21060 tuvo el gran mérito de estabilizar el tipo de cambio con dos medidas: primero, estableciendo la más absoluta libertad cambiaria y, segundo, creando el ingenioso mecanismo del bolsín. El sistema nos funcionó bien, aún reconociendo que estaba lejos de ser perfecto. Sigo creyendo que el más grande error de política del MAS  fue congelar el tipo de cambio. 

¿Cómo reajustar el tipo de cambio sin que se derrumbe el edificio? El desafío es grande y tiene varios prerrequisitos institucionales. Entre ellos exige una gran credibilidad de las autoridades monetarias y la independencia del banco central. Nos hemos quedado sin muchas opciones.

Después de las crisis financieras de fines del siglo pasado y principios de este,  muchos países de la región como Brasil, Chile, Colombia, Perú, México y, más recientemente, la Argentina adoptaron tipos de cambio flexibles. Sin embargo, es de hacer notar que solamente un 13,5% de los países de bajo desarrollo financiero, como es el nuestro, tienen un tipo de cambio flexible.

A la Argentina no le fue muy bien, pero no es la flexibilidad cambiaria la culpable de sus desgracias. Las causas de la crisis las revisé en mi artículo para el suplemento Ideas de Página Siete (01/09/2019).

 

Juan Antonio Morales es economista, expresidente del Banco Central de Bolivia

 

Sobre la última encuesta de Página Siete

Si usted es de los que necesita estar bien informado, puede acceder a la encuesta electoral completa de Página Siete, suscribiéndose a la aplicación PaginaSietePro que puede descargar de App Store o Google Play

 


   

116
1

Otras Noticias