¿Por qué estudiaste economía?

jueves, 02 de enero de 2020 · 00:10

Hace un par de semanas una persona con la cual disfruto bastante de la charla y compañía me preguntó por qué había decidido estudiar economía. La respuesta que le di no me dejó muy satisfecho, pues me hizo percatar que con el paso del tiempo había olvidado la esencia del interés que me llevó a estudiar este complejo y fascinante campo de la actividad humana. Considero que entre las motivaciones que señalaré, muchos colegas se identificarán con ese factor que nos impulsó a tomar el mismo camino.

Una de las primeras motivaciones es poder dar  respuesta a la muy difícil pregunta de por qué existen países significativamente más desarrollados que otros,  incluso cuando son países vecinos; por ejemplo, qué es lo que hace que un peruano o chileno promedio tenga un mayor ingreso que su par boliviano y a base de las explicaciones que el conocimiento genera, desarrollar políticas para reducir esta brecha.

Asimismo está el interés por entender el porqué de las diferencias en el nivel de desarrollo y de calidad de vida de las personas dentro de un mismo país y a partir  de esto generar los mecanismos para mejorar las oportunidades de las personas menos favorecidas en la sociedad, ya sea por nivel de ingresos, género o edad.

Por otra parte está la sola curiosidad por comprender cómo funcionan los mercados, como es que las decisiones de millones de individuos, que van desde la compra del pan por la mañana a la adquisición de una vivienda, motivan a las personas y empresas a producir estos bienes, establecer la cantidad de estos productos en el mercado y definir su precio. Esto se vincula a la pregunta sobre cómo se determina la cantidad de dinero que requiere la economía, que viene a ser el lubricante que permite la fluidez de las transacciones económicas.

Finalmente se me viene a la mente la curiosidad por encontrar el nivel adecuado de intervención del Estado en el funcionamiento de la economía, hasta qué punto se debe regular a las empresas, cuál es el nivel adecuado de impuestos a cobrar a las personas y empresas o cuándo es necesaria la participación directa del Estado en la producción de bienes y servicios.

A base de los motivos señalados y con el criterio que da la experiencia laboral y de la vida en general, debo aprovechar también de motivar la autocrítica sobre el enfoque en la enseñanza de la economía. Los textos y los programas considerados serios descuidan profundizar el entendimiento de la economía como un fenómeno cultural, antropológico y sociológico, enfatizando el análisis matemático y cuantitativo.

Sin desmerecer el importante papel del enfoque cuantitativo de la economía, la ausencia de una enseñanza más vinculada a las áreas ya mencionadas genera una separación artificial de la economía, como una ciencia en la que  las costumbres, la idiosincrasia y la motivación (en un sentido amplio) de las personas es infravalorada, dando como resultado el desarrollo de políticas que no siempre funcionan como deberían.

Otro punto importante a tomar en cuenta para la gente joven interesada en estudiar economía es siempre estar conscientes y ser críticos sobre la inevitable ideologización de esta ciencia, que la ingenuidad de los primeros años en la carrera y del desconocimiento del funcionamiento del mundo económico en general no nos permite ver. Si bien existen muchos consensos y criterios sólidos en la economía, se encuentran también muchas “teorías”  y “conceptos” que en realidad son posiciones políticas disfrazadas de ciencia, tanto desde el enfoque liberal como desde las corrientes progresistas.

Finalmente agradecer a la persona que me hizo esta pregunta porque me hizo recordar cuál es la razón de ser y la motivación que me llevó a estudiar este fenómeno/ciencia y que seguramente muchos colegas comparten.

Paul Bustos Anaya es analista en sector externo.  

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