Luis F. Sánchez G.

El Chapare: ¿zona dominada?

jueves, 23 de enero de 2020 · 00:10

En la terminología universal referente a insurgencia armada, guerra revolucionaria, guerra irregular, guerra de guerrillas o como quiera que se llame, destaca una frase: “zona dominada”, generalmente asociada  “en el análisis cronológico del fenómeno” al inicio de su fase terminal o, como se dice vulgarmente: “el principio del fin”. Un momento decisivo ante cuya consolidación los Estados que la padecían cayeron, casi siempre. 

Muy raras veces “la historia nos lo enseña” los países han podido evitar eso y, de lograrlo, fue siempre a un costo altísimo en vidas y recursos. Cuba, Nicaragua, Viet Nam, China, Argelia, Indonesia y muchos otros con insurgencias evolucionadas hasta poseer zonas dominadas acabaron en derrota. Y, cuando no fue así, como en los casos de Colombia y Perú, se volvieron aún más trágicos por su duración y costo, hasta las soluciones diferentes y poco ortodoxas que tuvieron.

Pero… ¿qué es una zona dominada y cuáles son sus características? Comencemos afirmando que zona dominada es una porción del territorio al cual una entidad o segmento poblacional niega al Estado el ejercicio de la soberanía para reemplazarlo, empleando medios ilegales y hasta violentos.  Sus características principales son:

 1) negación o merma de autoridad de las instancias gubernamentales, suplantándoles gradualmente; 2) imposibilidad de aplicación de la justicia y la normativa legal vigente en el resto del país; 3) rechazo al pago de todo tipo de impuestos, con recaudación ilegal de recursos propios para autofinanciarse; y, 4) restricciones al tráfico de personas y vehículos. 

Hay otras, por supuesto, pero las mencionadas son las más importantes.

Cabe ahora hacernos la interrogante ¿es el Chapare cochabambino una zona dominada por grupos o sectores interesados en negar al Estado boliviano el ejercicio de la soberanía en ese territorio? De hacerse un análisis basado en las características mencionadas arriba, estoy seguro de que el lector coincidiría conmigo en la conclusión general: existen indicios graves y suficientes de estar, el Chapare, en vías o al borde de constituirse en una zona dominada.

Neutralizar pronto esa amenaza es vital para Bolivia. No vaya a ser que, aprovechando la debilidad gubernamental actual, producto de su transitoriedad, quieran los cocaleros “que poseen armas y lo pregonan” consolidar una zona dominada narco-guerrillera en el Chapare, copiando así a las FARC colombianas, que consiguieron -junto al M-19 y ELN- mantener durante medio siglo desangrado a ese país. 

¡Más de 260 mil muertos! ¿Y con qué apoyo, si la URSS y sus satélites habían dejado de hacerlo desde mediados de los 80? Simple la respuesta: con el autofinanciamiento obtenido merced al tráfico de drogas. Ojo, que si bien los cárteles operativos de entonces (Medellín, Cali, etcétera) sucumbieron para ser reemplazados por otros, los “socios logísticos” de las FARC y sus similares colombianos  no desaparecieron. Están vivitos y coleando en Venezuela, Nicaragua, Cuba, México e incluso Argentina...

¡Pero si hasta llegaron a tener una especie de “embajador itinerante” en Europa, merced al patrocinio subrepticio de algunos españoles conocidos en el zurderío internacional!… Qué coincidencia con nuestros actuales problemas diplomáticos, ¿no?

Será preciso, pues, actuar con rapidez y contundencia. No cabe negociación dilatoria o mantener el status quo, que sólo podrían favorecer a esos delincuenciales propósitos. Ocurre en estos casos, como en un tratamiento médico: los antibióticos aplicados con insuficiente potencia gradual acaban fortaleciendo la resistencia de los virus, hongos y bacterias. 

Siguiendo con esa metafórica comparación: si la infección es incontrolable “como es el caso de darse una zona dominada” se impone la cirugía mayor. Traumática pero efectiva. No se necesita ser médico cirujano para entender bien esto; tampoco ser avezado estratega militar para saber que lo que aquí se afirma tiene suficiente asidero lógico.

 Esa sí que sería una importante decisión política. Quizá la mayor en décadas, porque deberá tomarse al costo que sea necesario. Labor de verdaderos estadistas, no de simples mandones del modelo “no hagan olas”  que abundan.

En todo caso, conviene recordar que en las dos ocasiones en que los extremistas pretendieron imponer en nuestro país “mediante focos guerrilleros” un sistema político de corte dictatorial/ marxista, fue la oportuna, rápida y eficiente reacción de los gobiernos de entonces que hizo fracasar dichas intentonas. Las bandas guerrilleras no pudieron establecer una zona dominada. No se les dio tregua ni tiempo suficiente para hacerlo. Ese fue el motivo de su derrota y la fórmula de nuestro éxito.

Y que sea como dice el Evangelio: “El que tenga oídos, que oiga”.

Luis F. Sánchez G. es general de la República (sp), analista e historiador.

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