Carlos Toranzo Roca

¿Revalorizar la política con los mismos políticos?

martes, 28 de enero de 2020 · 00:10

Todos tienen derecho a ser candidatos, salvo quienes tienen problemas con la justicia. En 2019, los políticos de oposición no tuvieron la grandeza de lograr la unidad contra el MAS; fue la gente, la ciudadanía, que con gran sapiencia concentró el voto y dio una lección democrática. Por eso, en parte, recuperamos la democracia y llegamos al lugar en el cual nos encontramos hoy. 

En 2020 quizás pase lo mismo, quizás sea muy difícil lograr una unidad forzada para vencer al MAS, máxime si cada candidato quiere que los demás se unan en torno suyo. Tal vez se dé un paso inicial a la formación de un sistema de partidos, hay oportunidad para eso, pero, con certeza, otra vez, la ciudadanía sabrá concentrar el voto y no dispersarlo.

También la presidenta Añez tiene el derecho a ser candidata, pero, ella más que cualquier otra persona, tiene una responsabilidad política muy grande que radica en guiar el proceso de transición hacia un gobierno democrático. Si da el paso equivocado de ser candidata, le quitaría legitimidad al proceso de transición y demostraría una conducta similar a la que rechazaron los jóvenes, las mujeres, las familias, los cívicos y toda la población que se movilizó para sacar a Morales del poder.

El régimen de Morales nos condujo a una crisis de valores, a una violación de la palabra empeñada; precisamos recuperar la ética en la política, si la Presidenta dijo que su tarea consistía únicamente en guiar la transición democrática, si para eso se la puso donde está, es eso, precisamente, lo que debe hacer. 

De no ser candidata revalorizaría la política y crearía algo de credibilidad en los políticos; una actitud de ese tipo ayudaría a la reconstrucción de la democracia.   

El 24 de enero de 2020 escribí lo siguiente:

La Presidenta pudo pasar a la historia si respetaba su palabra empeñada: guiar la transición y nada más, pero dio el paso equivocado. Con dos meses de gobierno, el poder hizo lo mismo con ella, pues actuó como otros políticos; lamentable, pues, ahora, de la posibilidad de marcar su sello por la grandeza, ahora transitará a ser una más del montón de los políticos deglutidos por la maquinaria del poder. 

Morales dijo que no iba a candidatear, pero lo hizo, Camacho dijo lo mismo, pero mintió, Añez prometió no hacerlo, pero, se convirtió en candidata. Su decisión conduce a deslegitimar a la clase política, a los políticos; ratifica que éstos no tienen grandeza, que no abren los ojos al futuro, al largo plazo, sino que solamente miran la coyuntura. 

En estos días se fundó el neollunkismo, comenzando por ministros que lanzan inciensos por su Presidenta. Su alianza ratifica solamente la lógica del amor por el poder y se suma la traición de muchos que también miran únicamente el poder y que no visualizan la necesidad de pensar en grande al país.

En 21 días de resistencia pacífica, los jóvenes, las mujeres, las familias, lo que hicieron fue reinstalar la necesidad de la ética en la política, lucharon por valores, pero ahora nos damos cuenta de que, para muchos políticos, los valores no existen, sino que solamente está presente la necesidad de acumular poder. 

Morales tenía a la señora Choque como su operadora en el TSE; la Presidenta nombró a un presidente   del TSE, a un hombre pulcro como Salvador Romero, pero ahora cómo se lo mirará si la Presidenta es candidata. Otro tanto sucederá con quienes fueron nominados por la Presidenta en los tribunales electorales departamentales.

Mucha gente valorará la decisión de Añez, pues dirán, de manera pragmática, que es la mejor opción para alejar al MAS del poder; pero hay que  recordar que lo que deseamos los bolivianos no es sólo dejar atrás al MAS, sino lo que queremos es no repetir  las violaciones a la ética hecha por ese partido.

Lo que buscan los bolivianos es rescatar la ética en la política y eso fue transgredido el 24 de enero, tiempo de Alasitas -dirían muchos-, como Almaraz: tiempo de las cosas  pequeñas. 

Claro que cuenta Maquiavelo en la política, éste habría aconsejado al Príncipe que Añez sea la candidata, pero Maquiavelo no tenía ética, no respondía a valores; y lo que requiere la sociedad boliviana es una revolución ética, precisa el rescate de los valores, pues sin éstos el manejo del poder puede ser venal, patrimonial, tal como lo hizo  el MAS desde el uso de la administración  pública.

Nuestro razonamiento suena a un pensamiento de incautos, de gente poco pragmática; pero hay que recordar que sin ética el poder se corrompe y eso no favorece las mayorías, menos aún a los sectores vulnerables.

Carlos Toranzo Roca es economista.
 

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