Rolando Morales Anaya

¿Es correcto criticar la ignorancia?

jueves, 1 de octubre de 2020 · 00:09

     Hace pocos días, un campesino del Chaparé de nombre Reynaldo Ezequiel, representante del MAS, en un debate,  fue objeto de burla en las redes sociales por haber dado una explicación incorrecta de lo que es el socialismo. Antes de entrar en disquisiciones sobre el estado y la evolución de la educación en Bolivia, que explican la ignorancia, conviene aclarar, una vez más, que el movimiento político llamado IPSP (Instrumento Político para la Soberanía de los Pueblos), nacido en el Chapare cochabambino, adoptó la sigla MAS (Movimiento Al Socialismo) comprándola a una agrupación política habilitada para terciar en las elecciones; luego, el IPSP no tiene un origen socialista y sus militantes no tienen la obligación de conocer esa doctrina política. 

El Censo de 1900 estimó que el 84% de la población boliviana era analfabeta. Es decir, que los abuelos de aquellos compatriotas que hoy día tienen alrededor de 50-60 años probablemente no sabían leer y escribir. Ese mismo Censo da cuenta que apenas el 11% de los niños entre siete y 13 años estaban escolarizados, y las niñas, casi ninguna.

El Censo de 1950 detectó todavía que 64% de los bolivianos éramos analfabetos. Este dato concierne a los padres de mucha gente y a los abuelos de los más jóvenes, ¿corresponde criticarlos por no haber tenido oportunidad de educarse?

La primera generación de bolivianos alfabetizados llegó en los años sesenta como producto de la Revolución Nacional de 1952 y de la Reforma Educativa de 1955. Hasta entonces, el analfabetismo era muy importante, pero en 1966 empezó a cambiar, pues la matrícula escolar se multiplicó por cinco veces con relación a la que se tenía en 1950, dando lugar al inicio de un movimiento persistente de disminución del analfabetismo.

La educación es un proceso de acumulación de conocimientos a través de varias generaciones. Los que tienen los padres o abuelos analfabetos se encuentran en desventaja con relación a los que vienen de familias con algún acervo educativo. Esa es la teoría, pero la educación es también un proceso social en el que imbrican culturas, idiomas, clases sociales, actitudes, conceptos políticos, etcétera.

El avance en educación se dio en forma poco uniforme a lo largo y ancho del país y en las diferentes clases sociales, de manera que todavía tenemos grandes reductos de población que no lograron buenos niveles educativos, ¿corresponde criticarlos?, mi respuesta es no.

Pero critico vehemente a aquellos que tuvieron oportunidad de educarse haciendo el ciclo primario, secundario y universitario y que manifiestan, a pesar de ello, niveles de ignorancia inaceptables. En este grupo se encuentran, incluso, algunos compatriotas que hicieron estudios universitarios en el extranjero.

En este caso, no es un problema de acceso a la educación; es un problema de clase social: los que nacieron en cuna rica (los “capac-cuna”) piensan que llegaron a este mundo con el Wikipedia en sus pañales y si algo saben de Bolivia es lo que aprendieron con su servidumbre. Como están seguros de su genética cultural, piensan que saben todo, muestran flojera para aprender leyendo algún libro, periódico o consultando el internet. Me pregunto si aquellos que critican al señor Ezequiel por no saber qué es el socialismo, saben de qué se trata.

En este periodo electoral, es insufrible escuchar los debates entre las diferentes fuerzas políticas. Los representantes son muchas veces gente que ha ido alguna vez a la universidad, pero muestran un nivel de ignorancia tan grande que parece que nunca pusieron sus pies en un aula o que sus papás intervinieron para hacerlos pasar de curso. Eso no sería nada, pues la ignorancia puede ser comprensible, lo verdaderamente criticable es la falta de interés de superarla, ¿cómo es posible, por ejemplo, que los participantes en los debates no se preparen antes de asistir a ellos? Hay abundante material bibliográfico que les podría ser útil, pero seguramente lo desconocen o no tienen interés en consultarlo.

Me parece que no es criticable la ignorancia de la gente que no pudo educarse y que muchas veces las invectivas que reciben vienen impregnadas de racismo, pero creo que es una obligación criticar la ignorancia de los que sí pudieron educarse.

 

 Rolando Morales Anaya es economista.
 

 

 


   

45
114

Otras Noticias