Javier Torres-Goitia T.

Unidad, sensatez y altruismo contra el retroceso

sábado, 10 de octubre de 2020 · 00:10

  Llegó la hora de las grandes y trascendentales decisiones. Las cartas están tendidas y a menos que los bloqueadores, resueltos  a matar o morir pateen el tablero. Las encuestas y sus resultados promedio muestran que un 30% apoya al MAS y el 70% no quiere que vuelva. Los muchos indecisos que aman  la libertad , el progreso  y el bienestar económico-social esperaron estos resultados para definir quién puede ganar al MAS. Los totalitarios ligados al narcotráfico, contrabando, prebendas y mafias no tienen dudas, los ingenuos vilmente engañados no cambiarán de un momento a otro. 

   Algunos analistas y la mayoría de los medios, a título de la equidad, aprendida de memoria en la universidad, obsequian comentarios y espacios de televisión a la vocero del MAS con más sombrero que cabeza y más consignas que ideas, subvalorando a políticos connotados como Tuto Quiroga, o la señora Baya,  una revelación en los debates, o a Comunidad Ciudadana, fuerza democrática preferida en todas las encuestas. 

 La magnitud del riesgo electoral es mayor al percibido. El populismo no es una simple variante política, es una corriente destructora del progreso que no vacila en pactar con izquierdas y derechas o con variados vicios sociales para simular que combate los males del capitalismo, cuando en realidad los reproduce y agranda a su favor. El culto a la personalidad se mantiene mejor cuanto más sumiso, obediente y dependiente sea el pueblo que lo respalda.

Enemigo del saber y amigo de la ignorancia, desde la derecha o la izquierda, es igualmente antihumano. 14 años del MAS bastan para conocerlo, pero no podemos minimizarlo. Es parte del movimiento mundial, alimentado por negocios ilícitos y el narcotráfico con una de sus importante sedes en Bolivia. No estamos pues compitiendo entre pares. 

El 30% del MAS está compuesto  por un máximo 10% de cómplices y 20% de ingenuos que los respaldan, pero las amenazas de volver  por las ánforas o por la violencia callejera son un  desafío real que sólo puede ser vencido por una contundente victoria electoral que salve la vida y el bienestar social de todo el país. al margen de simpatías y antipatías personales.

 Es tarde para esperar que el 70% concentre sus votos en un solo candidato. Paradójicamente, un joven valiente y creativo, con más futuro que presente, protagonista principal de la derrota de Evo el año pasado, aparece ahora favoreciéndolo al dividir el frente democrático y debilitar la defensa de la libertad y la justicia.  Es improbable que renuncie a su candidatura por el bien nacional, como lo hizo la actual Presidenta porque valora más las ventajas inmediatas que un futuro de gloria que podría ganar. Pero el voto libre sensato y altruista puede superar los egocentrismos y por lo menos ganar el primer lugar en primera vuelta.

 La primera obligación cívica de todos, sin excepción, es votar, sin miedo ni vacilación por una sola fórmula ganadora.  Todo ausentismo, nulidad o dispersión del voto favorece al MAS. Estas elecciones no son un concurso de méritos, ni de virtudes. Su objetivo central es alejar al MAS del poder y asegurar mayoría parlamentaria. 

 Construir un gobierno de unidad nacional es imprescindible porque corregir 14 años de corrupción, retroceso histórico, narcotráfico, contrabando, totalitarismo etcétera, exceden la capacidad del mejor gobierno. Además, como las libertades y derechos son conquistas, no regalos de nadie, una real transición de la dictadura a la democracia imprescindiblemente demanda el concurso plural de todos para defender la justicia, la educación, la salud y la economía que están destruidas. 

La pobreza no sólo es expresión de carencia de recursos materiales, sino además de conocimiento, autoestima e inclusión social. Superarla es también tarea de todos. 

  Generaciones de niños que ahora son jóvenes no conocen otro lenguaje que el bloqueo, la hostilidad y la violencia, viven “Sin Dios, Rey ni Ley”. Engañados por el espejismo de Arce Catacora, son el voto duro irracional y carne de cañón en los conflictos. 

 La controversia suicida que sólo favorece al MAS, igual que la irresolución de quienes no ven el gravísimo peligro, nos puede conducir al abismo. Solamente la unidad, sensatez y altruismo del voto consciente liberado de indecisiones podrá sumar fuerzas para recuperar la libertad, la paz productiva y el desarrollo humano.

  

Javier Torres-Goitia T. fue ministro de Salud de Bolivia.

 

 


   

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