Amparo Ballivián

Es Mesa no MAS

miércoles, 14 de octubre de 2020 · 00:10

Las últimas tres encuestas coinciden en un dato muy importante: el MAS sacaría alrededor del 37% de los votos válidos. Si tenemos en cuenta que este porcentaje no incluye el voto de los bolivianos en el exterior y que, según las elecciones del 2019 el voto en el exterior favorece ampliamente al MAS, queda claro que este partido está muy cerquita de tener el 40% más uno de los votos válidos.

Recordemos que un candidato tiene dos formas de ganar en primera vuelta. La primera es sacar más del 50% de los votos (esto es, 50% más un voto). Es altamente improbable que alguno de los candidatos obtenga este resultado. La segunda forma de ganar en primera vuelta requiere dos condiciones: (a) sacar más del 40% del total de votos válidos y (b) tener más de 10 puntos porcentuales de ventaja frente al segundo. Es decir, el candidato ganador debería tener al menos 40% más un voto de los votos válidos. Votos válidos son aquellos que se emiten por alguno de los candidatos en contienda, eliminando del total de votos los nulos y blancos. 

Esto implica que la dispersión del voto entre varios candidatos no es tan importante si el que va primero no llega al 40% más un voto pues, si ese es el caso, ya no importa la diferencia con el segundo, igual se va a segunda vuelta. De hecho, se podría argumentar que la dispersión del voto es más democrática, pues contribuye a una mayor pluralidad de pensamientos en la Asamblea Legislativa. Pero si el candidato que va primero está muy cerca del 40% la condición (b), es decir, la condición de tener más de 10 puntos porcentuales de diferencia con el segundo, cobra una importancia central. Y, en ese caso, la dispersión del voto contribuye decisivamente a que se pueda cumplir dicha condición.

Hasta el domingo pasado yo no había decidido por quién votar. Por un lado, tenía la información indicada en los anteriores párrafos y, esa información, me llevaba a la conclusión lógica de votar por Mesa, porque es la única forma de evitar que el MAS regrese al poder. Por otro lado, Tuto Quiroga me parece que era no sólo el mejor candidato, sino el mejor Presidente que podría tener Bolivia. Es inteligente, experimentado, honesto, con ideas claras, bien conectado y ha dejado todo por Bolivia, su amor por nuestro país es incuestionable. Por ello, me sentía moralmente incómoda votando por una persona distinta al mejor. Además, me daba bastante rabia la cantidad de gente que decía “Tuto es el mejor, pero ...”. Cada vez que leía eso me preguntaba a mí misma “¿qué porcentaje tendría Tuto si todas las personas que piensan que es el mejor votaran por él?”

Afortunadamente Tuto me ha ahorrado mis dilemas éticos. Y, ahora sí, Mesa se lleva mi voto y espero que el de la mayoría de los votantes. Es la única forma de evitar que gane el MAS. ¡Si sólo Luis Fernando Camacho entendiera eso! No se trata de candidato camba o colla, eso es infantil, y muchos cruceños, benianos y pandinos lo entienden. No soy muy dada a las conjeturas, pero a veces me cuestiono si la candidatura de Camacho estará alimentada por algunos empresarios cruceños que ganaron mucho dinero durante los 14 años de MAS y quisieran seguir ganando más. 

En fin. Espero sinceramente que gane Carlos Mesa, sea en primera o en segunda vuelta. Y creo que lo mejor que le podría pasar a Bolivia sería que el futuro presidente Mesa se deje asesorar por Tuto Quiroga para lidiar con la difícil situación económica de nuestro país. Ojalá que el primero tenga la suficiente humildad para pedir ese apoyo y el segundo tenga la suficiente humildad para otorgarlo. No hablo de pegas, hablo de ideas, análisis, equipo, contactos y todo lo que le hace falta a Mesa para manejar lo que se nos viene encima. Llámenme ingenua o soñadora, si les parece, pero eso es lo que deseo.

Amparo Ballivián es doctor en econometría.

 

 

 


   

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