Jorge Patiño Sarcinelli

Feminicidios: ¿qué hacer con la 348?

viernes, 16 de octubre de 2020 · 00:10

Hay en la vida de las sociedades episodios dramáticos sobre los que se dividen las opiniones a tal punto que no hay evidencias ni sentencias que logren reconciliarlas. Un ejemplo clásico es el caso Dreyfus. Años después de su completa absolución, la sociedad francesa y familias enteras seguían divididas entre dreyfusards, que lo creían inocente, y anti dreyfusards, que lo creían traidor. 

Temo que algo similar sucederá con el caso Kushner. Hay personas que creen que él atropelló con intención de matar y merece 30 años de cárcel y otras que creen que él es absolutamente inocente. Dentro de unos años seguirán creyendo lo mismo aunque no se acuerden ni nunca hayan conocido los detalles del hecho.

No voy a repetir lo que pienso sobre el caso, pero quisiera dejarlo de lado para reflexionar sobre la ley 348 que, para los que no saben, tiene como objetivo la defensa de los derechos de la mujer y de su protección contra todo tipo de violencia. 

Sobre lo deseable del objetivo principal de disminuir la violencia doméstica me parece que estamos todos de acuerdo. Así que partamos de esta coincidencia para ver si la mantenemos al explorar el alcance de la 348.

Esta ley tiene cien artículos en cincuenta páginas y mucha cháchara en el mejor “estilo de cambio”, muchas medidas de aplicación imposible y otros defectos legales y formales. Léanla los interesados si tienen paciencia. No creo que el objetivo de protección de la mujer cambie con el nuevo gobierno, y es hora de hacer una revisión integral de esta ley. 

Uno de los elementos absurdos de la misma, aunque no el único, es el que define y establece la pena para el feminicidio. Artículo 252bis: “(FEMINICIDIO) Se sancionará con la pena de presidio de treinta (30) años sin derecho a indulto, a quien mate a una mujer, en cualquiera de las siguientes circunstancias: 1. El autor sea o haya sido cónyuge o conviviente de la víctima, esté o haya estado ligada a esta por una análoga relación de afectividad o intimidad, aun sin convivencia.”

A esta causal se suman otras, pero la ley dice “cualquiera de las circunstancias”, así que basta identificar una causal absurda para demostrar lo absurdo de la ley. 

Según este artículo, si a un hombre se le escapa de su ventana una maceta que cae sobre la cabeza de su esposa que justo entraba a la casa y la mata, irá a la cárcel 30 años sin derecho a indulto, aunque haya sido sin querer, aunque él no hubiese podido ver que ella estaba entrando, aunque estuviese perdidamente enamorado y haya sido un pan de dios. La ley no hace estas distinciones.

¿Ese hombre es el feminicida del que la sociedad se quiere librar? ¿Nos parece razonable 30 años de cárcel por el accidente de la maceta? Eso dispone la 348.

Quien defienda este artículo argumentará que él podría haber lanzado esa maceta adrede. ¡Claro! Pero ahí justamente está el problema: presumir intención para justificar la pena. En algunos casos la habrá, pero en otros no. Una ley que sanciona los accidentes y los actos fortuitos con igual rigor que los intencionales es un absurdo jurídico que crea la figura del feminicidio culposo sancionándolo con la pena máxima. 

Hay feminicidios de todo tipo y sospecho que la mayoría son resultado de celos, peleas domésticas, pasiones descontroladas, etc. No abogo por la mitigación por crimen pasional ante el verdadero feminicidio, pero cabe preguntarse si el hombre que está por matar a su pareja en medio de una pelea se acordará de la 348 para controlarse. 

Sin embargo, la ley no bastará. A la hora de reformularla, como espero que se haga para convertirla en un instrumento más eficaz que político, es necesario pensar en las medidas complementarias que contribuyan a cambiar valores y comportamientos. Sobre esto, la palabra está con las expertas. 

Ojalá que ningún desacuerdo de los que estoy seguro que hay nos impida mejorar esta ley para quitarle los excesos y darle la efectividad que el problema amerita, y que se lo haga con más conocimiento de causas y sensatez que pasión y prejuicios.

 

Jorge Patiño Sarcinelli es matemático y escritor.

 

 


   

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