Jaime Aliaga Machicao

Hidrovías para el desarrollo

lunes, 19 de octubre de 2020 · 00:09

Las hidrovías son importantes para el desarrollo económico y social en el mundo, basta ver el rol histórico de los cursos fluviales en Europa, Asia y Estados Unidos y sus resultados, permitiendo que regiones mediterráneas tengan acceso directo al mar. 

Revisando la formación de Bolivia, Santa Cruz de la Sierra fue fundada en 1561 por Ñuflo de Chávez, tras una expedición que partió de Asunción por el río Paraguay. A fines del siglo XIX y principios del XX en la región amazónica, la industria del caucho se valió de la navegabilidad de los ríos Madre de Dios, Beni, Purús, Orthon y Madera. La Hidrovía Paraguay-Paraná, la Hidrovía Ichilo/Mamoré y la vía lacustre del Lago Titicaca constituyeron un factor dinamizador de la economía en esas épocas. 

Factores políticos, económicos, sociales, y la creciente preponderancia de otros medios de transporte como el ferroviario y carretero, limitaron el desarrollo de las hidrovías en nuestra región en la primera mitad del siglo XX.

Bolivia nunca contó con una política de Estado o al menos con un programa estratégico  de enfoque integral para aprovechar el potencial de sus recursos hidrográficos e hidrovías (Cuenca del Plata, Amazónica y el Lago Titicaca). Hubo acciones gubernamentales puntuales y con fines políticos las más de las veces. Sin embargo, en las últimas décadas, la iniciativa privada dio muestras de convicción por los beneficios del transporte fluvial y emprendió obras concretas para su aprovechamiento, sin gozar de las mejores condiciones de apoyo por los gobiernos.   

El tema resurge en los años 80. El pionero Joaquín Aguirre Lavayén construyó un puerto en el canal Tamengo en 1988, con poco apoyo oficial. Primer puerto comercial con acceso directo al mar a través de la Hidrovía Paraguay Paraná (HPP). Otro hecho emblemático fue el Viaje de integración por la HPP promovido por la Cainco y entidades cruceñas en 1989. Partió de Puerto Aguirre con 33 representantes públicos y privados de los cinco países de la Cuenca del Plata y concluyó en el puerto de Nueva Palmira, Uruguay. Posibilitó la conformación de una alianza público privada de los cinco países. Se creó el Comité Intergubernamental de la HPP  y la Comisión Permanente de transporte de la Cuenca del Plata (que aglutina a armadores. En ese ámbito, se gestó el Tratado de la HPP denominado Acuerdo de Santa Cruz de la Sierra, suscrito en junio de 1992, durante la presidencia de Jaime Paz, que establece las reglas de juego para navegar por la HPP. 

En las últimas tres décadas, la CAF, BID, Cepal y Fonplata apoyaron técnica y financieramente. La CAF, presidida por Enrique García, lanzó, en 2016, el Programa Regional para el desarrollo de las hidrovías suramericanas”, producto de estudios realizados por consultores especializados de Argentina, Brasil y Colombia bajo la coordinación de Isaac Maidana, referente en temas de integración e hidrovías en Suramérica, quien también coordinó el citado “Viaje de Integración”. El Programa confirma la importancia de las hidrovías en el desarrollo de los países, su aporte a la integración, cooperación y complementariedad regional, destaca sus beneficios económicos, sociales y ambientales y presenta una lista de proyectos identificados en las principales hidrovías del continente para dinamizar su funcionamiento.

Según el IBCE, en 2018 se movilizaron más de 5,1 millones de toneladas de carga de exportación, de las cuales 3,8 millones fueron por puertos del Pacífico y el resto por la HPP hacia el Atlántico. Se debe incrementar esa participación, más aún, contando con cuatro puertos sobre el Canal Tamengo: Jennefer, Gravetal, Central Aguirre y Tamarinero.

¿Qué hacer a futuro? Planificar con mentalidad de largo plazo y de política pública. Primero, elaborar un programa o plan estratégico para el uso de la hidrovías que contemple: a) navegabilidad y puertos; b) transporte y logística; c) institucionalidad y normas regulatorias; y d), sistema de gestión. 

El nuevo gobierno tendrá el reto para dinamizar la economía, la producción y el comercio exterior, generando riqueza y empleo. En el corto plazo, se debería brindar mejores condiciones crediticias y documentales, normas que faciliten la navegación, la importación/exportación de productos y celeridad en trámites aduaneros, y contar con un programa sostenido de dragado del Canal Tamengo. 

Bolivia debería aprovechar su ubicación geo-estratégica y convertirse en un HUB de acceso a puertos de ultramar a través de la HPP y la cuenca amazónica.

 

Jaime Aliaga Machicao fue Superintendente de Transportes y funcionario de Fonplata.

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