Jorge Patiño Sarcinelli

El futuro con Mesa: entre el dicho y el hecho

viernes, 2 de octubre de 2020 · 00:11

Mi defectuosa bola de cristal me dice que nos espera uno de tres futuros: A) Mesa es presidente y lo hace bien, B) Mesa es presidente y lo hace mal y C) Arce es presidente y lo hace peor que el Evo. Mi artefacto no es de última generación y no distingue entre estas opciones, pero hasta la versión 1.0 descarta las demás. 

Optimismo o pesimismo se manifiestan ante la incertidumbre; son fruto de una estimación intuitiva de probabilidades. Estoy pesimista, pues atribuyo la mayor probabilidad a la opción B porque completa dice: “Mesa lo hace mal y vuelve el Evo”. Dios no quiera, pero mejor no alimentar esa vieja esperanza.

Con lamentarnos no llegamos a nada. Pesimistas o no, de lo que se trata es de que sepamos ponerle buena cara al mal Carlos y ver cómo salir adelante sin provocar el retorno del mal MAS.

Juan del Granado, cuya opinión es de tomar en cuenta, decía hace poco que:

 "Hay que sugerirle [a Mesa] que rompa su burbuja, que le hable al mundo popular de los barrios, de las minas; al mundo aymara y quechua, buscando allí los votos y la adhesión que requiere". 

Es crucial para el futuro del país que Mesa haga lo imposible para seguir este consejo sensato y, una vez en la Presidencia, haga un gobierno para todos los bolivianos. De eso depende que consolidemos el retorno a la democracia y no vivamos apenas un interludio.

Romper esa burbuja es una de las cosas que Mesa debe hacer en lo político para gobernar respondiendo a las necesidades nacionales. En el mismo terreno hay otros retos obvios y para enfrentarlos Mesa tendrá que sacar lo que antes no ha mostrado. Lo que sí tiene remedio, y donde se juega una parte importante del riesgo que nos ocupa aquí, es su programa de gobierno. 

Justicia sea hecha, CC es el único partido grande que ha presentado al TSE algo parecido a un gobierno sobre el que un ciudadano pueda formarse una opinión. Los de Arce y Camacho son infumables. Si fuese por calidad de programa Tuto debería estar mejor en las encuestas, pero programas no hacen presidentes.

El de Arce es una mezcla de informe de gestión con enunciados revolucionarios, salpicado de medidas de atractivo popular y un toque poético: “El reencuentro soberano con nuestra alegría”. El de Camacho ni eso. Además de desordenado, por no saber qué prometer, tiene cosas nimias como reducir las colas en los trámites, eliminar las bolsas plásticas, potenciar el fútbol, un ministerio para la juventud (¡obvio!) y potenciar la gastronomía (¿plagio del CC?).

Nadie lee los programas y menos las bases de Arce y Camacho, pero el TSE debería establecer requisitos para los programas de los candidatos. Que nadie los lea no es razón para admitir el Manifiesto Comunista o la poesía de Morón de los Robles. 

A Mesa hay que reconocerle su excepcional claridad de exposición, y los que prefieren la voz al texto pueden ver la entrevista que le hace Unitel en “Así decidimos”.  Ahí, Mesa nos da una versión actualizada de su programa de gobierno. A semanas de las elecciones, aunque seguramente una parte de lo expuesto son promesas de candidato, él revela lo sensato de unas y lo ilusorio de algunas de sus propuestas en economía, salud, educación y en justicia. 

El votante puede ver ahí a qué gestión está apostando; suponiendo que para su equipo de gobierno Mesa evitará los amiguismos que en el pasado han limitado o distorsionado la implementación. Ya estamos en lógica de rebaño y nadie cambiará su voto por promesas, pero para evitar el fracaso mesista seguido de retorno del Evo, es clave la ejecución de lo prometido (ojalá mejor). 

En campaña prima lo atractivo de lo propuesto, y ahí cada promesa vale por sí. En gestión cuenta la implementación, y prima la factibilidad del conjunto. Son lógicas distintas que requieren distintas destrezas. La elegancia verbal tiene que dar paso a la eficacia de gestión. Y aquí el problema: Mesa es tan bueno al hablar como malo al hacer, y entre sus dichos y sus hechos estará el largo trecho donde se jugará nuestro futuro.

 

Jorge Patiño Sarcinelli es matemático y escritor.

 

 


   

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