María Danielle Brockmann A.

Divide et impera

martes, 20 de octubre de 2020 · 00:08

En la noche de las elecciones del 18 de octubre me fui apenas a dormir. Viviendo en el exterior y con una diferencia horaria de seis horas, uno apenas pudo seguir los resultados de los comicios de ese día sin trasnocharse. 

Cuando por fin me quedé dormida, lo hice con la ilusión de que hubiese una segunda vuelta entre el MAS y CC. Las actas procesadas hasta ese momento eran solamente de un 0,5%, pero mostraban un rayo de esperanza. Mesa estaba de la mano con Arce.

Al día siguiente fui despertada con un abrazo extremadamente largo, seguido de un “lo siento mucho”. Mi novio se había quedado dormido antes que yo esa noche, ya que como no es boliviano, su interés por mi país no es tan intenso como el mío. Aun así ese “lo siento mucho” me causó un nudo en el estómago y lo primero que revisé fue las noticias. En todas partes se estaba felicitando a los masistas por su victoria. Pero, ¿qué victoria? La OEP no había terminado de procesar todas las actas. Es más, recién estaban en el 17% y Mesa seguía de la mano con Arce.

¿Por qué le darían a alguien la victoria sin tener antes los resultados? ¿No fueron los conteos rápidos vetados para precisamente evitar fraudes? ¿Por qué confiarían ahora en ellos? 

Después de las dudas me vino la ira. No hacia el MAS, no hacia los votantes (en parte), pero sí hacia Luis Fernando Camacho. Mi macho ególatra y/o cobarde que no supo cuándo retirarse. Y ahora lo escribo con sarcasmo: Gracias. Por ti y tu regionalismo separaste a Bolivia. Por ti, todo por lo que luchamos en noviembre se fue al demonio. Por ti, todas esas noches de pelea por internet, de llegar a casa sin voz, de estar preocupados todo el tiempo fueron en vano. !Ahora podremos estar preocupados todo el tiempo! De verdad, gracias. 

Felipe segundo de Macedonia dijo: “divide et impera" (divide y vencerás). Es lo que le pasó a nuestro país el minuto que Añez, Camacho (y digamos que Tuto) generaron con sus candidaturas. Los demás candidatos son tan relevantes como las migajas de pan en una canasta. 

Por lo menos dos de estos tres tuvieron el coraje y la inteligencia de retirar su candidatura para evitar lo que Camacho logró: la dispersión del voto, por ende, el retorno del MAS.

Ahora, después de la ira, estoy desolada, pero sobre todo tengo miedo. Miedo a no poder volver a mi amada Patria y seguramente muchos compatriotas temen lo mismo ahora.

Bolivia te lloro, porque la esperanza que tenía por ti9 se desvanece con cada hora que pasa. 

Gracias macho Camacho por tu ayuda.

María Danielle Brockmann A. es ciudadana boliviana.

 

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