Álvaro Ríos Roca

¿Gas natural, después hidrógeno y baterías para un planeta verde?

domingo, 4 de octubre de 2020 · 00:09

A finales de 2019, la matriz energética mundial tenía la siguiente composición: petróleo 32,3%, gas natural 22,2%, carbón  25,8, nuclear 4,5%, renovables (agua, solar, eólica y otras) 15%. Es decir, la matriz energética mundial sigue dominada por los combustibles fósiles con un 80,3%.

Tomando las proyecciones de la Agencia Internacional de Energía, al 2030 se estima que la composición será: petróleo 30,4%, gas natural 21,4%, carbón 22,3%, nuclear 4,4% y renovables 21,4%. Es decir que todas las energías fósiles bajan en algo y las renovables suben en algo, sobre todo eólica y solar. No será fácil deshacerse de las energías fósiles que como vemos al 2030 seguirán con un 74% de la matriz energética mundial. 

Muchos quieren descarbonizar el planeta muy rápidamente y usar energías renovables, como la solar y eólica, que han ido bajando de costos muy rápidamente. De alguna manera ya compiten con las energías fósiles en la generación de energía eléctrica. Su gran problema es que son energías intermitentes y esta es su gran desventaja. Nadie quiere quedarse sin energía cuando no hay sol o no hay viento. Por lo tanto, se las debe respaldar con otro tipo de energías como carbón, gas natural o con baterías de almacenamiento;  y ahora surge el hidrógeno, con la fuerte apuesta de la Unión Europea para desarrollar tecnología y bajar costos para este energético.

Pero si de veras queremos descarbonizar bastante el planeta lo más fácil, rápido y eficiente en el sector de generación eléctrica,  sería desplazar todo el carbón con gas natural y así reducir significativamente las emisiones de CO2. Pero muchos países no quieren prescindir aún del sucio carbón, debido a que es una fuente muy económica para generar energía eléctrica. Es decir, no quieren afectar crecimiento económico ni impactar a sus empresas y ciudadanos con alternativas más costosas. Una especie de cinismo en el discurso de gran parte de los políticos mundiales al momento de tomar decisiones.

El gas natural con su abundancia, con cada vez menores costos y precios, con más flexibilidad en los contratos y con cada vez más infraestructura de producción, transporte y distribución, especialmente con el GNL, es, sin duda, el energético que puede reemplazar al carbón a muy a corto plazo y, sin ninguna duda, sirve de respaldo para la entrada de más energías limpias renovables intermitentes. Es la solución inmediata. 

Ahora, querido lector, usted ha oído que en el sector transporte todos desean que el planeta migre a vehículos eléctricos y se desplace al rey petróleo. Aclarar que cierto tipo de transporte, como aviones, barcos y maquinaria pesada no está aún en la mira de ser movidos por electricidad. 

Pero hablemos de vehículos eléctricos de transporte pesado masivo, como buses y camiones, y por supuesto los vehículos livianos, que ya tienen algo de competitividad con los vehículos que se mueven con diésel o gasolina. Ahora, imaginemos que se migren todos estos vehículos a funcionar con baterías eléctricas. ¿La pregunta que surge inmediatamente es de dónde saldrá toda la oferta eléctrica que demandarán estos vehículos? Pues no podrán ser de solar y eólica únicamente porque son energías intermitentes. Por eso el respaldo debe venir inicialmente de gas natural para tener más vehículos eléctricos.

Ahora, en el largo plazo, se han posicionado dos alternativas para poder llevar al mundo a tener un planeta libre de los odiados y contaminantes combustibles fósiles y que tanto confort   han dado a la humanidad. Por un lado, está la fuerte apuesta por los sistemas de baterías de almacenamiento a gran escala para respaldar las energías intermitentes y también su uso en vehículos eléctricos. Minería a gran escala para abastecer de paneles solares, torres eólicas y millones de millones de baterías serán necesarios.

La otra gran alternativa planteada por la Unión Europea es la generación eléctrica con fuentes renovables intermitentes y a partir de ellas generar hidrógeno de la separación del agua y que este energético sirva para respaldar la generación. Así mismo hacer funcionar los vehículos con celdas de combustible a partir del hidrógeno generado. Plantean que gran parte de la infraestructura de gas natural podría ser utilizada, pero igual se necesita masivo desarrollo de infraestructura en toda la cadena.

 

Álvaro Ríos Roca fue Ministro  de Hidrocarburos de Bolivia  y es actual socio director de Gas  Energy Latin America.

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