Helbert López Sanguino

Entre luces y sombras

martes, 6 de octubre de 2020 · 00:08

La reciente encuesta de Ciesmori difundida el pasado 30 de septiembre arroja algunas luces, pero también sombras sobre el actual proceso electoral en Bolivia. Si bien una segunda vuelta entre el Movimiento al Socialismo y Comunidad Ciudadana se perfila como un desenlace cada vez más probable para el próximo 18 de octubre, se trata de  una tendencia que presenta dos matices importantes y, en cierto sentido, paradójicos. 

En primer lugar, todo apunta a que el retiro de Jeanine Áñez de la carrera electoral ha beneficiado más a Carlos Mesa que a Luis Fernando Camacho. Los actuales datos de  Ciesmori con respecto al anterior sondeo de comienzos de septiembre señalan un crecimiento de más de un 7,5% del candidato naranja, frente a casi un 6% del exlíder  cívico cruceño. Por su parte, Luis Arce Catacora pierde empuje y sube un poco  más del 4% entre ambos estudios; mientras que los demás cuatro candidatos oscilan levemente a la baja.

Esa configuración parece indicar que entre los dos ejes principales, en torno a los cuales  se ha dado la disputa política en Bolivia en los últimos años –el eje anti-MAS y el eje  regional–, el primero demuestra una mayor capacidad de aglutinar el heterogéneo sentimiento antimasista, dando coherencia a un discurso político construido en torno a la consigna de impedir el retorno del MAS al poder. 

Pese a los intentos de Camacho de  intentar jugar la plaza del regionalismo con tintes de héroe antisistema (el candidato “con  pantalones” y contra la “vieja política”), Mesa se va consolidando como la opción más factible para derrotar al masismo, lo que significaría que una parte del electorado estaría inclinándose paulatinamente a ejercer el voto útil en su beneficio ya en la primera vuelta.

Un movimiento que muy probablemente se vio reforzado por la decisión tardía y algo dramática de Jeanine Añez de renunciar a su candidatura, con el fin de evitar que el MAS  se pueda beneficiar de la dispersión del voto.

Pero, si por un lado la polarización entre Mesa y Arce Catacora va adquiriendo contornos  cada vez más nítidos, hay otros elementos que señalan un alto nivel de volatilidad del  escenario electoral, entre ellos el elevado porcentaje de personas que declaran que no  se han decidido por quién votarán o se niegan a expresar su preferencia. Si se toman  en cuenta tan sólo esos agregados, se está hablando de un poco más de 1/5 de los  votos, una proporción que apenas ha variado entre las últimas dos mediciones (22,7%  en la encuesta de comienzos de septiembre, frente al 21,7% en el último sondeo). 

En tal escenario, cualquier reporcentualización en términos de votos válidos supone un  intento arriesgado de marcar la tendencia hasta el 18 de octubre.

 Si bien hay una  expectativa razonable de que, a medida que se vaya acercando el día de las elecciones, muchos de esos votantes tenderán a subirse al que percibirán como el “carro ganador”, la inusual polarización que se vive en Bolivia plantea la pregunta de cuál de los carros  se verá como el que tiene más probabilidades de ganar la contienda y, por lo tanto, a cuál de ellos se subirán los que hoy se declaran indecisos o no expresan su voto.

 El  hecho de que el porcentaje de los votos “insondables” no se haya movido tras la  renuncia de Añez a su candidatura plantea una hipótesis medianamente razonable de que para una parte de esos electores, el descontento con la era masista no se reflejaría en apoyo automático a cualquiera de las tiendas políticas que conforman el campo  opositor al MAS.

 

Helbert López Sanguino es politólogo

 

 


   

20
1

Otras Noticias