Armando Álvarez Arnal

MAS de lo mismo

miércoles, 7 de octubre de 2020 · 00:10

Como era de esperarse, el plan de gobierno que propone el Movimiento al Socialismo (MAS) es consecuente con las políticas aplicadas en los últimos años de su gobierno, que consistentemente encaminaron al país a la difícil situación económica en la que se encuentra. Evidentemente, proponer un plan serio y realista hubiera significado reconocer los horrores cometidos.

De acuerdo con el plan masista, el elevado gasto y la inversión pública no son el problema, lo es la caída de los ingresos del Estado. En los casi 14 años de gobierno, el MAS dispuso de más de  40.000 millones dólares provenientes de las rentas del gas, gracias a los contratos de exportación celebrados y las reservas descubiertas en anteriores gobiernos y a la bonanza en los precios de las materias primas. Vale decir que el gobierno del MAS se benefició (claramente, no así el país) de las acciones y medidas adoptadas por gobiernos anteriores y una coyuntura de favorables condiciones de mercado, pero hizo muy poco para hacer sostenibles y mejorar los ingresos del Estado, salvo contraer deuda externa por 9.000 millones de dólares. 

En esos años y con esa importante cantidad de recursos, que ningún otro gobierno dispuso, no hicieron las inversiones ni tomaron las medidas para reponer las reservas de hidrocarburos y minerales que se han y están explotando a fin de mantener o incluso incrementar en el tiempo las exportaciones y los ingresos que ellas generan al Estado. Actualmente, la mayoría de las reservas de ambos recursos naturales, que fueron descubiertas antes del gobierno del MAS y que representan el 80% de las exportaciones, están en proceso de agotamiento. 

Tampoco se diversificó el sector productivo y la oferta de bienes exportables para reducir la alta dependencia de las materias primas,  y contar con otras fuentes de ingresos para el país y el Estado. Asimismo, hicieron muy poco por el sector de la salud, cuya precaria situación obligó al Gobierno de transición a tomar medidas extremas para enfrentar la pandemia del Covid-19, con las consiguientes consecuencias económicas e impacto negativo, a corto y mediano plazo, sobre los ingresos del Estado. 

En cambio, una buena parte de esos recursos fueron destinados a solventar el crecimiento del abultado aparato estatal, que en los años de gobierno masista se multiplicó por más de cinco veces. Realizaron millonarias inversiones para la constitución de empresas públicas, la mayoría de ellas sin sentido económico y/o administradas corrupta y deficientemente que no generan ingresos al Estado, sólo gasto. 

Otra parte se destinó al desarrollo de obras de infraestructura pública adjudicadas sin procesos de licitación transparentes y que no generan apoyo alguno a los sectores productivos, y que en muchos casos ni se utilizan, pero que deben ser mantenidas con más gasto. 

El plan del MAS propone mantener el abultado aparato estatal y continuar creando empresas públicas cuando, por las medidas desacertadas que tomaron y otras que no aplicaron, los ingresos del país y del Estado se han reducido significativamente. Está claro que el exministro y actual candidato sabe y tiene capacidad para despilfarrar los ingresos que otros contribuyeron a generar, pero no así para mantenerlos y menos incrementarlos. Prueba de ello es que para reponer una exigua parte de los ingresos que por su deficiente gestión se perdieron, se le ocurre optar por el camino fácil de proponer incrementar los impuestos a los pocos que los pagan, en lugar de formalizar a los muchos que no lo hacen.

La realidad es que tomará muchos años para que el país recupere y supere los niveles históricos de exportación alcanzados y posiblemente muchos más para que el Estado disponga de los recursos que se despilfarraron durante el gobierno del MAS. Persistir con el derroche frente a esta dura realidad sólo puede conducir al país a una profunda crisis, como la que enfrenta desde hace varios años la “refundida” República Bolivariana de Venezuela.

 

Armando Álvarez Arnal es analista económico y financiero.

 

 

 


   

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