Juan Antonio Morales

Presentación de detergentes

jueves, 8 de octubre de 2020 · 00:09

Muchos televidentes encontraron que las largas interrupciones publicitarias en el debate del sábado pasado (3 de octubre) fueron más interesantes que las presentaciones de los candidatos. Había una gran variedad de detergentes y champús.

Para comenzar llamó la atención el sábado que sea la Confederación Universitaria Boliviana (CUB) patrocinadora del evento. Se sabe muy poco de lo que es la CUB, salvo que es un refugio para estudiantes eternos que viven del presupuesto universitario. De la Federación de Alcaldías Municipales (FAM), la otra copatrocinadora, tampoco se sabe mucho. De allí la sospecha de que el así llamado debate del sábado fue para boicotear el evento más grande y más imparcial del domingo, y que fue desdeñado por dos de los principales candidatos.

Las presentaciones de los candidatos de pequeño electorado –según las encuestas– pasaban desde lugares comunes de lunes de hora cívica a propuestas extravagantes de casinos en el Salar de Uyuni. Con todo se ha de rescatar las palabras del candidato Feliciano Mamani por su autenticidad y su espíritu conciliador.

Tuto Quiroga no está comprendido en este primer lote, a pesar de que no hay mucha gente que manifieste su intención de votar por él. Tiene la palabra fácil pero poca consistencia en sus propuestas. Mencionó que el país necesita ocho mil millones de dólares para reconstruirse –dos mil más que Mesa-. Podía también haber dicho diez mil. No nos dijo de dónde se los obtendría. Valorizar nuestras reservas de litio hasta llegar a baterías suena muy lindo pero tampoco dijo quién lo haría. Se tiene también que encarar las dificultades técnicas y sobre todo políticas. ¿Qué pensará el señor Pumari de la inversión directa extranjera?

Su propuesta de hacer a los bolivianos mayores de edad accionistas de las empresas estatales es menos creativa que la capitalización de Sánchez de Lozada. Las acciones, en la propuesta de Tuto, serían intransferibles e inembargables,  es decir, los derechos de propiedad de los bolivianos estarían casi completamente acotados. Si es así mejor no tocar a las  empresas estatales. 

Los organizadores del evento del sábado comenzaron con un ataque mal intencionado al candidato Mesa. Él salió airoso y comenzó bien su participación, insistiendo en que el primer paso para cualquier reactivación económica es el control de la pandemia. Pero después perdió el hilo de su narrativa y dedicó demasiado tiempo a su disco rayado de las tres crisis. Desaprovechó una oportunidad para explicar su programa de gobierno, que es el más coherente y completo de todos los programas. El domingo estuvo mucho mejor.

Arce volvió a hacer ofrecimientos de bonos, pero nunca explicó cómo los iba a financiar. Propuso un impuesto sobre las fortunas pero no dio una definición de cuánto considera que es una fortuna. Tampoco dijo qué tasa se aplicaría ni cuánto estima que se recaudaría. Se le ha de recordar que la razón principal para abandonar el impuesto a la renta de personas en  la Ley 843 de 1986 fue por lo poco que se recaudaba. Como las mayores fortunas de bolivianos se encuentran en el exterior ¿cambiaría los alcances de la actual legislación tributaria de base nacional a una de base global? Son palabras mayores; además las iniciativas de ese tipo corren el riesgo de que haya represalias de otros países. 

Su propuesta de alentar la producción de biocombustibles para sanear la oferta tampoco es muy realista. Con los bajos precios actuales para los combustibles fósiles ¿cuán competitivos serían los biocombustibles? Por otra parte la producción de biocombustibles produce daños ambientales, que tienen que ser compensados, lo que incrementaría los costos. 

La intervención de Camacho fue mejor de lo que se esperaba. Cometió algunos lapsus perdonables,  como el de confundir importaciones con exportaciones. Empero su propuesta de reformas a la ley laboral es  muy ambigua. Es una de comerse el queque y de seguir guardándolo al mismo tiempo, como dicen los americanos. Su arremetida contra la vieja política olvida la historia que nos enseña que la democracia se hace con partidos políticos, no con illuminatis.  No asistir al debate del domingo fue un grave error político.

 
Juan Antonio Morales es profesor de la Universidad Católica Boliviana y expresidente del Banco Central de Bolivia.

 

 


   

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