Juan Del Granado

Entre rencores mezquinos y saberes ancestrales

miércoles, 11 de noviembre de 2020 · 00:09

No es buen inicio desconocer la historia reciente como lo hizo Luis Arce a tiempo de asumir la presidencia. Atribuirle a Jeanine Añez la causa de todos los males del país es eludir la enorme responsabilidad del MAS, no sólo en el despilfarro, sino en el 7% de déficit, en el desbalance comercial, en el endeudamiento externo, en la dilapidación de las reservas internacionales y en los graves efectos del extractivismo y la depredación del medio ambiente.

Y es igualmente negativo reiterar esas falacias discursivas de “golpe de Estado” y “gobierno de facto” que pretenden entrepapelar al prorroguismo autoritario, al desconocimiento del 21-F, a la violación de la Constitución Política, al fraude, a la sublevación y la fuga.

Lamentablemente esa visión negacionista de la historia supone ausencia absoluta de autocrítica, nada menos que en boca del nuevo presidente y con motivo de su primer discurso.

Choquehuanca fue distinto. Sus referencias filosófico originarias, no sólo estarían buscando devolverle contenidos indígenas a un proceso que los trizó en Chaparina; sino también dar señales tan necesarias como la reconstrucción del “jiwasa”, del “nosotros” aymara, que incluye a todos y que supone consensos, equilibrios y destierro de exclusiones. Ojalá no sea sólo retórica ancestral, sino vocación real de acuerdos, cuya primera prueba estará en el restablecimiento de los 2/3 en los reglamentos de la Asamblea de la cual Choquehuanca es precisamente su presidente nato.

Es que los nuevos gobernantes deberán desterrar la polarización y promover el reencuentro porque son al menos tres los grandes desafíos: los inmediatos pero de largo alcance como la pandemia y la crisis económica. El de la gobernabilidad democrática que supone sobre todo concertación entre los poderes públicos, concertación con la población y sus demandas y concertación con las regiones, municipios y gobernaciones; que son los componentes de la triple gobernabilidad, institucional, social y territorial.

Y el tercero, el desafío de la renovación, de la reconstrucción de las instituciones, de la justicia, de la economía, de la ética. Desafío enorme y casi existencial para quienes, en su momento como ministros del evismo, fueron tributarios del vaciamiento del anterior proceso.

El nuevo gabinete, sin perfil político y con supuesto perfil técnico, podría ser un primer mecanismo de respuesta inmediata a las crisis, pero los otros desafíos, el de la gobernabilidad democrática y el de la renovación, requieren gobernantes con mayor talla y mejor carisma; talla y carisma no muy visibles en estos primeros días, pero que deben ser construidas y desplegadas frente a las grandes urgencias del país, dejando de lado los rencores mezquinos y poniendo verdaderamente en práctica los saberes ancestrales.

 

Juan Del Granado es abogado, fue parlamentario y alcalde de La Paz.

 

AVISO IMPORTANTE: Cualquier comunicación que tenga Página Siete con sus lectores será iniciada de un correo oficial de @paginasiete.bo; otro tipo de mensajes con distintos correos pueden ser fraudulentos.
En caso de recibir estos mensajes dudosos, se sugiere no hacer click en ningún enlace sin verificar su origen. 
Para más información puede contactarnos https://www.paginasiete.bo/contacto/

51
4

Otras Noticias