Darwin Ugarte Ontiveros 

¿Qué es lo primero que se necesita para salir de la crisis?

lunes, 2 de noviembre de 2020 · 00:09

 Pasaron las elecciones, el país ejerció su derecho a elegir, y más allá de la victoria de un partido político en particular, triunfó la democracia, la institucionalidad, la libertad de expresar nuestra voluntad y de poder decidir. Esta elección ha demostrado que somos capaces de dirimir nuestras diferencias en el marco de lo institucional, con respeto, y sin violencia ni imposición. Asimismo, esta elección ha demostrado nuevamente que somos un país polarizado, donde la sociedad se encuentra dividida en posiciones políticas claramente confrontadas.

Terminó el proceso electoral, terminó también la incertidumbre política. Ahora, muchos nos preguntamos ¿cómo saldremos de esta crisis económica? Lo primero, lo fundamental,  es convencernos que lo conseguiremos si todos juntos nos concentramos en salir de ella. Frente al reto común que nos espera enfrentar es importante que como sociedad dejemos de lado las preferencias políticas, las diferencias ideológicas, los regionalismos, el racismo, la discriminación  y el apego a cualquier otro tipo de interés particular que favorezca aún más la división y fragmentación en el país. 

La unión, la cooperación, la coordinación, son los fundamentos, la base que marca el camino de nuestra recuperación. Es tiempo de trabajar, de construir, dejemos de perjudicarnos entre nosotros mismos, del desempeño de cada uno depende el bienestar de todos.

En economía está por demás documentado -Alberto Alesina, William Easterly, Paul Collier, Dany Rodrick, entre otros- que la fragmentación genera distorsiones que reducen el crecimiento económico. La falta de cohesión en una sociedad crea ineficiencias en la provisión de bienes públicos y en la eficacia del gasto gubernamental, crea inestabilidad e incertidumbre, aumenta el riesgo país, y daña la calidad de las instituciones, etcétera. 

Asimismo, apoyándose en la historia, dos ejemplos importantes de cómo superando las diferencias se puede conseguir bastante son: 

-Madiba. El apartheid, que significa “separación” en afrikáans, era un conjunto de leyes en Sudáfrica que institucionalizaba el racismo, legitimaba la discriminación hacia los de raza negra e indígenas de este país y otorgaba todos los privilegios a la minoría blanca, esto durante más de 50 años (1948 – 1990). Nelson Mandela fue un abogado, activista y político sudafricano quien pasó 27 años de su vida en prisión por luchar contra el apartheid para conseguir la igualdad en su país. Después de ser liberado en 1990, Mandela arrasó en las elecciones de 1994 y se convirtió en el primer presidente sudafricano negro.

A pesar de haber sufrido cárcel y tortura, a pesar de que su raza haya sufrido todo tipo de discriminación, humillación y desprecio, Mandela promovió el entendimiento, la reconciliación entre razas, la unión, la paz, en lugar de la confrontación, la venganza, el odio y rencor hacia los blancos. Mandela, Premio Nobel de la Paz en 1993, unió Sudáfrica. Aun luchando contra la desigualdad económica, esta Sudáfrica desfragmentada es actualmente una de las economías más industrializadas, prósperas y estables de África.

-La reconstrucción de Europa. Al terminar la segunda guerra mundial (1939 – 1945), Europa se encontraba devastada, en ruinas, los países habían perdido gran parte de su capacidad industrial y de sus infraestructuras. Carecían de alimentos, materias primas, energía y de recursos para cumplir con sus deudas. 

Era acuciante no cometer los mismos errores del pasado. Después de la primera guerra mundial, se había procedido a castigar y asfixiar las economías de los países derrotados (el Tratado de Versalles), políticas que posteriormente influirían para el estallido de la llamada Gran Depresión económica de los años 30 y sembrarían las semillas de la Segunda Guerra Mundial. 

Así, después de la Segunda Guerra Mundial, las lecciones del pasado y la devastación de la guerra hicieron que los europeos comprendieran que su futuro pasaba por una mayor cooperación e integración entre todos ellos, ambos, tanto los derrotados como los ganadores. Y reconstruyeron Europa bajo el principio de la cooperación entre todos; comenzaba a construirse una nueva arquitectura institucional para el proceso de integración europeo: la ahora Comunidad Europea. Actualmente, Europa es un ejemplo de bienestar económico.

En estos dos ejemplos, el objetivo es destacar que Razas blanca y negra, países vencedores y derrotados, y en ambos casos, después de conflictos manchados con exorbitantes volúmenes de sangre, pudieron dejar atrás sus diferencias y concentrarse en objetivos comunes más grandes. Juntos lo consiguieron. “La Unión hace la Fuerza” dice el proverbio holandés, nuestro lema nacional (al igual que la de Bélgica y Bulgaria).

Darwin Ugarte Ontiveros es PhD en Economía.
 

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