Carlos Armando Cardozo Lozada

Entre el dinero y el poder

sábado, 28 de noviembre de 2020 · 00:08

La alta conflictividad social vuelve con fuerza en nuestro país. Esta vez las pugnas políticas en los gobiernos municipales vuelven a tomar las primeras planas, bandos del mismo partido se disputaron en las calles la cabeza del Ejecutivo en el municipio oriental de Warnes. En Sipe Sipe (Cochabamba) los padres de familia tomaron como rehén a la alcaldesa de dicha localidad, el pretexto, la dotación de una canasta de productos en compensación al desayuno escolar no ejecutado en la presente cuestión consecuencia de la pandemia del Covid-9.

Hechos como los descritos anteriormente tuvieron lugar en otros municipios como Samaipata o Camiri, pugnas internas por tomar una institución, el ejecutivo municipal. Sin embargo, vale preguntarse ¿cuál es el verdadero motivo? ¿Qué buscan estos grupos al interior de mismo partido político?, ¿Se justifica el nivel de violencia por la toma de una institución? ojo, hablamos de municipios pequeños y en el mejor de los casos ciudades intermedias.

Parafraseando al gran Frank Underwood (personaje ficticio): “El dinero puede ser una gran mansión en Sarasota que empieza a derrumbarse en 10 años, el poder es una sólida construcción de piedra que perdura por siglos”

Esta frase envuelve una reflexión que bien podría permitirnos entender las motivaciones dentro del propio MAS, porque a pesar de haber recuperado el poder por las urnas, los problemas internos se han hecho más evidentes que en sus inicios allá por 1997.

Las líneas “Evistas”, “Lineristas” y la nueva camada de “Columna sur”, por citar algunos ejemplos de grupos visibles dentro del MAS, dan cuenta no sólo de diferentes formas de entender el “proceso de cambio”, sino también de diferentes objetivos sectoriales y planes para el propio partido político.

Morales, como punta de lanza de su propia línea, reculó hacia su nicho, con apoyo sindical y presencia territorial, el trópico cochabambino a través de sus 6 Federaciones de Productores de Hoja de Coca. Luego de haber insistido en su permanencia en la Presidencia, con fraude electoral de por medio, el expresidente se despojó de la figura indígena, representante de los pobres, garante de la estabilidad social y por sobretodo alternativa a la crisis de política partidaria desde el retorno a la democracia.

Su principal motivación garantizar los intereses económicos de sus grupos sindicales cocaleros, mantener la ley al margen del territorio para mantener el narcotráfico, un secreto a voces en Bolivia, la producción de coca excedentaria destinada única y exclusivamente a la producción de cocaína.

Párrafo merece “Generación Evo”, donde Valeria Silva y Elmar Callejas, entre otras figuras públicas, consolidaron una suerte de “juventudes aduladoras” que no pasaron de constituirse en un mero símbolo de “renovación” en la línea Evista. Su irrelevancia en la construcción de consciencia y la formación política, más allá de sus círculos preexistentes, eran la garantía del respeto y sumisión a la única figura válida, el caudillo cocalero. Una suerte de “groupies” políticos.

Por otro lado, tenemos a Álvaro García Linera, con un perfil “intelectual” que logró cautivar a muchos sectores de la clase media profesional afín a las construcciones mentales del vicepresidente. Con menor llegada a los sectores populares del área rural, pero hábil de lengua en cuanto a visibilizar conflictos sociales donde no existen, odios y simpatías, la dicotomía de amigo o enemigo, ser leal con la patria o traicionarla, colectivizar las necesidades e individualizar a los portavoces autorizados por la doctrina “plurinacional”. Ni en el exilio dejó de participar de eventos académicos, en plataformas afines a sus ideas de permanente revolución, como el CELAG (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica).

Tras su retorno, si bien acompaño a Morales en su nuevo rol como líder de la coordinadora en defensa del proceso de cambio, por debajo aún mantiene influencia sobre el reciente gobierno del MAS, el propio Arce Catacora es muy cercano a su figura, tal se puede evidenciar en los nombres que forman parte de su flamante gabinete (Presidencia, Gobierno entre otros).

Finalmente “Columna sur” con Adriana Salvatierra, entre los nombres más reconocidos, cumplieron una función de adoctrinamiento (formación si somos benévolos) y articulación de nuevos cuadros en las juventudes del MAS. Su poder e incidencia interna debió ser marginal, por no decir nula, dada la presencia de otras líneas más fuertes y consolidadas. Sin embargo, Columna sur permitió encantar y atraer nuevos liderazgos, permear en la juventud y tener una suerte de vida orgánica propia, cosa que ningún otro partido de oposición logró consolidar o estuvo interesado en desarrollar con los jóvenes. Asumieron como responsabilidad la renovación y acompañar el proceso como garantía de un cambio de posta en el mediano o largo plazo, una vez que los liderazgos actuales caducarán, dando línea con identidad propia, en base a su - formación revolucionaria marxista leninista - (Leonel Retamal, 2016, elciudadano.com.)

Pero aún no logramos responder a la pregunta ¿qué motiva a cada una de estas líneas?, pues bien, recurramos una vez más a Frank Underwood, a manera de complementar y llegar a la ansiada respuesta: “Tusk entiende la diferencia entre dinero y poder. Eso es precisamente lo que lo hace peligroso. Él no mide su riqueza en jets privados, sino en almas compradas”

De las tres líneas identificadas, aquellos en busca del beneficio inmediato - el dinero -  encontramos a la línea Evista, ésta se mantiene expectante, tanto por el interés económico de mantener el principal “negocio” sindical intacto, como también mantener alguna relevancia política en el escenario nacional; el caudillo se rehúsa a claudicar y trata de perfilarse como interlocutor válido del proceso de cambio y tener un asiento disponible en la mesa del Ejecutivo (Fuerza Aérea - Ministerio de Defensa y Ministerio de Gobierno).

El ala de renovación política interna del MAS, Columna sur, podría entrar en profundos desacuerdos con la línea Linerista, sin embargo, sin espacios de poder y recursos económicos que los financien muy poco podrán hacer. Es muy probable que se dé una “convivencia” entre ambas líneas, en la perspectiva que el largo plazo permita a nuevos elementos permear las líneas “enemigas” y corregir el rumbo desde el interior.

La línea Linerista puede resultar ser la más peligrosa, en sentido que su influencia en el actual Presidente y su gabinete es notoria. La mirada es a largo plazo y el proyecto abarca grupos de poder económico que pueden girar en torno al Estado si es que no logra desmontarse por vía electoral al partido político instrumentado desde las sombras.

El panorama al interior del MAS gira en torno a:  consolidar el narcotráfico corporativo (mix sindical y estatal), secuestrar el Estado (control sobre el poder económico y político) y el idealismo de sus juventudes (la lucha permanente por consolidar un instrumento político representativo, digno de la literatura utópica del adoctrinamiento  marxista leninista). Fuera de este círculo se verán luchas encarnizadas por lo obvio: dinero.

Carlos Armando Cardozo Lozada es economista, máster en desarrollo sostenible y cambio climático, especialidad en gestión del riesgo de desastres y adaptación al cambio climático, presidente de Fundación Lozanía.       

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