Carlos Derpic

Don Julio Llanos

martes, 3 de noviembre de 2020 · 00:09

El 29 de octubre de 2019, cuando el pueblo boliviano se movilizaba multitudinaria y pacíficamente en contra del fraude a favor del MAS, que terminó con la proclamación, por parte del TSE, de los ex primeros mandatarios fugados el 11 de noviembre, como ganadores, un grupo de mineros e indígenas de ayllus del Norte de Potosí, afines al MAS y trasladados a La Paz al estilo masista, propinaron una brutal golpiza a don Julio Llanos en inmediaciones de El Prado de la ciudad de La Paz, ocasionándole una fractura en el rostro y dos en el cráneo, hemorragias y hematomas. Luego de la paliza, fue dejado tirado en el suelo, sin ningún tipo de auxilio. Transeúntes que se encontraban por el lugar le prestaron ayuda, haciendo posible su internación primero en la Clínica Rengel y luego en el Hospital Obrero, donde falleció el 28 de noviembre, a consecuencia de la agresión sufrida. 

¿Quién era Julio Llanos y que hacía en El Prado a las 13:30 del día indicado? Era un orureño, nacido el 18 de octubre de 1938, que luego de cursar estudios de radiotécnico por correspondencia fue acusado de comunista y detenido ilegalmente. Militante del Partico Comunista Marxista Leninista (PCML) sufrió permanente persecución y fue detenido y exiliado, durante las dictaduras militares de las décadas de los 60 y 80.

El 11 de marzo de 2004, se promulgó la Ley Nº 2640, cuyo objeto era  establecer el procedimiento destinado a resarcir a las personas contra quienes se hubiera cometido actos de violencia política, mediante los agentes de gobiernos inconstitucionales, que violaron y conculcaron los Derechos Humanos y las garantías consagradas en la Constitución Política del Estado y el Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, ratificado por el Estado boliviano. 

El alcance de la norma comprendía el periodo del 4 de noviembre de 1964 al 10 de octubre de 1982 y eran beneficiarios de la misma las víctimas directas, las viudas o viudos, de víctimas fallecidas como resultado de la violencia política, herederos, siempre y cuando no existan los causahabientes. Por último, los hechos resarcibles eran la detención y prisión arbitraria, tortura, exilio o destierro, lesiones e incapacidad calificadas, muerte en el país o en el exterior por razones de violencia política, desaparición forzada, persecución por razones político sindicales. La ley estableció que los hechos o acciones de violencia serán resarcibles previa presentación de pruebas, a través de los medios idóneos y legales a que hubiera lugar conforme a ley.

Esto último dio lugar a que burócratas encaramados en puestos del gobierno del MAS, pidieran la presentación de pruebas inverosímiles como por ejemplo pasaporte por parte de quienes partieron al exilio clandestinamente, certificados de tortura para quienes la sufrieron y cosas similares, que tornaron, en muchos casos, imposible el acceso al resarcimiento establecido por ley.

Ante el silencio del gobierno del MAS (similar al que guardó y guarda sobre el paradero de los restos de Marcelo Quiroga Santa Cruz), las víctimas se organizaron en una plataforma de Víctimas de la Violencia Política e instalaron, hace ocho años, una carpa en El Prado.

En esa carpa estaba don Julio Llanos cuando cobardemente agredido. Su caso no avanza, como se denunció hace poco. En cambio, autores de terrorismo, sedición, fraude electoral y otros, están siendo beneficiados por jueces camaleones que recuperaron el azul después de las últimas elecciones. ¡No olvidemos a don Julio Llanos!

 

Carlos Derpic es abogado.

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