Miguel Clares

Desenmascarando la verdadera razón de la crisis económica

sábado, 12 de diciembre de 2020 · 00:08

Durante las últimas semanas, muchos pseudo-analistas salieron a través de los medios con el afán e intento de desenvolverse como economistas, profesión que les queda grande por sus opiniones simples y banales. Un economista de calidad tiene mucho cuidado al desarrollar su análisis con la mayor objetividad posible, por lo tanto, tengo la responsabilidad de explicar algunos aspectos relevantes sobre las nuevas medidas económicas implementadas por el gobierno legítimamente electo, no sin antes exponer las verdaderas razones de la crisis económica a la que el gobierno autoproclamado nos llevó.

En primer lugar, se aclara, una vez más, que el país presentó la caída del Producto Interno Bruto (PIB) más grande de los últimos años (-11,1% al segundo trimestre de 2020), resultado de la mala administración económica que realizó el gobierno “transitorio” de J. Añez; algunos opinadores dirán que todos los países del mundo presentaron una recesión a causa de la emergencia sanitaria del Covid-19; sin embargo, los efectos negativos podían contrarrestarse y/o mitigarse con una correcta administración gubernamental, situación que no se dio por las prioridades que presentaba en su momento el gobierno autoproclamado de Añez de realizar campañas electorales y encubrir los casos de corrupción, lo que ahogó al país en menos de un año.

En economía existe la gestión de riesgos financieros, fiscales, macroeconómicos, entre otros, con la finalidad de prever y mitigar efectos adversos que puedan generar desvíos o pérdidas económicas, gestión que no se dio en el gobierno autoproclamado de J. Añez al conformar un equipo de inexpertos, quienes jugaron a ser autoridades y hundieron el desempeño económico, que se agravó con la crisis sanitaria del Covid-19.

Por alrededor de un año el país estuvo al mando de un gobierno transitorio, que no conforme con ser autoproclamado, actuó como un gobierno legítimo, realizando políticas públicas equivocadas que derivaron en crisis económica. Todo esto inició con la incertidumbre ocasionada por los conflictos de octubre y noviembre de 2019, los cuales le costaron al sistema financiero un retiro de depósitos de más de 1.000 millones de dólares, dejando como resultado una tasa de crecimiento negativa de 0,2% para el cierre de 2019.

Si bien los depósitos fueron regresando paulatinamente al sistema financiero, cabe señalar que fue por la culminación de los conflictos sociales y no así porque el gobierno autoproclamado de Añez haya generado certidumbre a la población; asimismo, una vez ejerciendo el mando de transición, las ya autoproclamadas autoridades tenían la única labor de realizar las elecciones presidenciales; sin embargo, se dieron el lujo de implementar políticas económicas que no formaban parte de sus tareas como transición, entre ellas la reducción del déficit fiscal por el lado del gasto, siendo más específicos el recorte de la inversión pública, la cual disminuyeron en más de 2.000 millones de dólares al mes de octubre de 2020, política que sólo incidió de manera negativa en proyectos de inversión que estaban destinados a mejorar y fortalecer el aparato productivo y, que a la fecha, hubiesen generado retornos favorables, contribuyendo al crecimiento económico.

Lo irónico de todo lo anterior es que la transición pronosticó cerrar el año con un déficit fiscal de más del 12% del PIB, siendo la tasa más alta en los últimos 20 años, cuando su finalidad era aparentemente bajar el déficit. Lo más catastrófico es que el gasto realizado por la transición no tendrá retornos a futuro y la situación se agravó más por el lado de los ingresos fiscales con la llegada del Covid-19.

Hablando del Covid-19, si analizamos las medidas que se realizaron durante el periodo de transición ante la emergencia sanitaria, en primera instancia está el confinamiento total sin ninguna planificación de contingencia sanitaria y económica, lo que derivó en una abrupta disminución de los ingresos de los hogares y elevadas tasas de desempleo que incluso llegaron al 12% en julio de 2020.

¿Por qué no se realizó un plan económico de contingencia y medidas de prevención sanitaria?; ¿Por qué la transición esperó a que se presenten los primeros casos de Covid-19, si la emergencia sanitaria ya era noticia mundial desde noviembre de 2019? Lo cierto es que, como ya se mencionó, el gobierno autoproclamado priorizó su campaña electoral durante los primeros meses del año, dejando a las bolivianas y bolivianos vulnerables ante los efectos sanitarios y económicos del Covid-19.

Con todo lo mencionado, es difícil creer que la pandemia sea la principal y única razón de la contracción económica y las inconsistencias macroeconómicas; al contrario, ratifico que el vago intento de administración pública que realizó la transición hundió la economía boliviana, que se agravó con el Covid-19.

Estos meses de crisis económica sólo demostraron, una vez más, que el principal motor de crecimiento de la economía nacional es la demanda interna y el impulso de la inversión pública, que generan un efecto multiplicador en varios sectores estratégicos del aparato productivo nacional.

Con respecto a las nuevas medidas del paquete económico del presidente legítimamente electo, Luis Alberto Arce Catacora, se pretende reactivar estos mecanismos de transmisión que generan empleo, estabilidad y crecimiento económico, ya que tratan de reconstruir la demanda interna que dejaron de lado durante la transición por el error y vago intento de regresar a las recetas neoliberales.

Miguel Clares es economista.

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