Jorge Patiño Sarcinelli

Esa huidiza unidad

viernes, 18 de diciembre de 2020 · 00:09

Ansiamos a la unidad porque trae consigo la fuerza; así dice nuestro lema nacional; el que más ignoramos, como buenos iconoclastas. Pero esa unidad, propia del universo según aquel griego, es huidiza en política. La división, la pugna y la fractura son ahí moneda corriente, incluso cuando esa unidad es ventajosa para el conjunto. 

Ante las elecciones subnacionales que se avecinan, oposición y oficialismo nos están dando muestras de esa dificultad de salvar diferencias y uno se pregunta si la unidad es siempre deseable, o no es mejor que se aparten las partes cuando no comparten principios y objetivos.

Comencemos con la oposición. Después de la paliza sufrida en las elecciones nacionales, se oyen otra vez los lamentos porque la oposición al MAS no presenta candidaturas únicas. La lógica aritmética la entiende cualquiera: aquí y allá puede que juntando retazos resulte una colcha que sea mejor que un pañal. 

Pero ¿qué política es esa que pide que se mezclen agua y aceite, como si solo ser contrarios al MAS fuese lo mismo que compartir visiones? Si no pueden merendar juntos, ¿cómo pedirles que duerman juntos? Bien fragmentados queden si lo único que los une es la oposición al MAS.

Más complejo es el proceso inverso de división que parece sufrir el MAS, donde quién sabe qué fuerzas han despertado de su letargo y ahora que el gran jefe no tiene investidura ni avión, no le reconocen la misma autoridad; “no lo respetan” reclaman las Bartolinas. Abruzzese es más tremendista, pero habrá quien esté de acuerdo.

¿Hubiéramos imaginado hace un par de años que el gran líder iba a tener que esconderse de unas hordas indignadas con el dedazo, o recibir un silletazo de un compañero? Y esto fue en Betanzos y Lauca Ñ, no en Calacoto ni Equipetrol. Como nos recuerda Peñaranda, “en el llano todo es más difícil”. 

Evo se inventó una infiltración de la derecha que habría saboteado la armonía masista. ¡Cuánto poder tienen los fantasmas! Después no sabían cómo expulsar a alguien que no es del MAS y el candidato elegido en esa caótica reunión “no habló de supuestos infiltrados, pero aseguró que eso es normal, pero que el MAS es unidad”. ¡Unidad! Si no se unen ni para dar una sola versión de lo sucedido. 

Lo cierto es que al pueblo no le gusta que le metan el dedazo a la boca. Eso explica el 21F más que Zapata. Ha sucedido lo mismo en otras localidades donde antes de la llegada del Evo, las bases habían elegido su candidato desafiando la dedocracia.

El siempre atinado Portugal explica que “lo que pasa con el MAS en estos momentos es similar a lo ocurrido con el MNR después (…) del 52, cuando empezó a decaer”.  No discuto, pero el símil no amaina mi curiosidad de cómo será esa decadencia. 

Un acertado editorial de Página Siete afirma: “el fantasma de las divisiones (y) el rechazo a la forma impositiva del líder están operando insospechadamente y el propio Morales podría salir con su liderazgo desportillado”. Esto si tiene suerte, pues podría salir hecho polvo. Parodiando a Tolstoi, todas las ascensiones políticas se parecen, pero cada decadencia es distinta. 

Se especula sobre el impacto que tendrá en el MAS el forcejeo entre los liderazgos de Arce, Choquehuanca y Morales. Los que creemos que el Evo ha traicionado el proceso de cambio y hecho mucho daño al país de varias maneras ya sabidas, esperamos que esa pugna produzca una renovación del partido. Sería bueno que el MAS se fraccione y no faltan las líneas puntilladas por donde cortar. Las hegemonías no hacen bien ni al país ni a los propios hegemónicos, que terminan por creerse sus mentiras y tropezar con ellas. 

Y para mostrar que en nuestro país no valen las caricaturas, cito esta noticia:

“En Tarija, Rodolfo Meyer, empresario y dirigente de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia,  fue elegido candidato del MAS para la Alcaldía de Cercado”.

¡Candidato por el MAS un empresario blanco, dirigente de un sindicato campesino y de apellido Meyer! ¡Viva Bolivia siempre impredecible!

Jorge Patiño Sarcinelli es matemático y escritor.
 

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