Jimena Costa Benavides 

Navidad en el Trópico

domingo, 27 de diciembre de 2020 · 00:11

Durante los días festivos, la primera diputada plurinominal del MAS por Cochabamba, Magaly Gómez, presidenta de la Comisión de Gobierno, Defensa y Fuerzas Armadas, se refirió al “Plan Estratégico de Lucha Contra el Narcotráfico 2021–2025” que presentó el Gobierno y aprobó la Asamblea.

Aspectos centrales del Plan son: 1) “dejar de lado la estigmatización y criminalización de los cocaleros que tienen cultivos lícitos”; 2) la fusión del Consejo Nacional de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Drogas (Conaltid) y la Unidad Ejecutora de Lucha Integral Contra el Narcotráfico (Uelicn) en la nueva Dirección de Apoyo a la Prevención del Consumo de Drogas, Control del Tráfico Ilícito de Sustancias Controladas y Coca Excedentaria (Diprevcon) -disminuirán de 160 a 80 los funcionarios en planillas- ; 3) la conscientización sobre el control social de cultivos excedentarios de coca; y 4) reducción de la intervención de la Fuerza  de Tarea Conjunta (FTC) en trabajos de erradicación de plantaciones ilegales.

Resulta que se habla de estigmatización y criminalización de cocaleros que tienen cultivos lícitos, pero no de que en 2017, con la Ley General de Hoja de Coca, ampliaron de 12.000 a 22.000 hectáreas legales sin ningún argumento sino el acuerdo político entre MAS y cocaleros. Antes de eso, y durante casi cuatro años, hicieron un “estudio” que concluyó que se requerían menos de 15.000 ha  para el consumo tradicional o acullico -no dijeron que contemplaron como acullicadores de cuatro libras al mes, incluso a aquellos que tomaban mate de coca un par de veces al año-, igual no alcanzaba, pero “le metieron nomas”.

Además, el rendimiento promedio anual de hoja de coca, según estudios del Conaltid de 2010, es de 1,137 kg/ha en los Yungas, y de 2.047 kg/ha en el Trópico de Cochabamba, de tal modo que la producción del Trópico es prácticamente la misma con menos hectáreas legales. No requerían ningún incremento de nada, pero “le metieron nomás”.

Pero ¿cuál es el destino de la producción de esos catos legalizados? Voy a tomar los resultados del Informe de Monitoreo de Cultivos de Coca 2019 de la oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito: se estima una producción de 21.267 tm en los Yungas de La Paz y 21.432 fueron comercializadas en el mercado legal de Villa Fátima. Toda la coca de cultivos legales más una yapa de los ilegales pasan por ese mercado. 

Sin embargo, se estima una producción de 24.238 tm en el Trópico de Cochabamba y sólo 2.445 tm pasaron por el mercado legal de Sacaba, el 10%,  ¿dónde va el resto? No hay que tener mucha imaginación para darse cuenta del destino. No es estigma, son datos oficiales.

Respecto a la fusión, reducción del personal y de la intervención de la FTC en la erradicación de plantaciones ilegales, debe anotarse que ya disminuyó la erradicación de cultivos ilegales: en 2019 se erradicaron 9.205 ha  (7.314 ha en el Trópico, 1.468 ha en los Yungas de La Paz y 423 ha en Santa Cruz y Beni), mientras que en 2018 se erradicaron 11.174; al mismo tiempo, la cantidad de clorhidrato de cocaína secuestrado se incrementó: en 2019 secuestraron 7,59 tm, mientras que el 2018 fueron 3,88 tm.

Me queda pendiente comentar el punto 3) de conscientización sobre el control social de cultivos excedentarios de coca. El ratón cuidando el queso. Permítanme que me ría.

Resumen: nuevamente, los cocaleros del Trópico cuentan con una política gubernamental que cuide sus intereses y les permita avanzar en el negocio. ¡No sean malos, no estigmaticen!

 

Jimena Costa Benavides  es politóloga

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