Hernán Cabrera M.  

¿Desechos humanos o derechos humanos en el 2020?

martes, 29 de diciembre de 2020 · 00:10

El 2020, un año para el descarte en materia de derechos humanos, una gestión en la que retrocedimos muchísimo en nuestros derechos a la salud, a la justicia, a la no violencia, a la paz social, a la convivencia, al alimento, a la educación, al acceso a los servicios básicos, al trabajo. El pasado 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, se escucharon sendos discursos a favor de esta dimensión fundamental para la democracia, lo que también denota que es una tarea pendiente que debe encarar el gobierno de Luis Arce y los que vendrán a nivel de las gobernaciones y gobiernos municipales. 

Pero tomemos el pulso a la realidad dinámica y tensa que vivimos los bolivianos, a pocos días de concluir el 2020.

La pandemia del Covid-19 nos encontró en pañales en los sistemas de salud: falta de ítems, infraestructura hospitalaria pobre, recursos humanos no capacitados, equipamiento médico insuficiente, descoordinación y celos institucionales y el pánico que se instaló en la sociedad y en las familias.

Hasta el pasado 15 de diciembre el país tuvo más de 9.000 muertes y 150.000 contagiados por este virus.

El sistema de educación fiscal y privado en todos los niveles colapsó, debido a la clausura del año escolar y por la falta de capacidad para afrontar los retos tecnológicos que la pandemia impuso a las autoridades, docentes, alumnos y padres de familia. Más de 2.870.000 de estudiantes no asistieron a sus aulas y recibieron algunas clases virtuales. Y ni se diga de los estudiantes con capacidades especiales, a quienes ni siquiera los visitó un profesor especializado. Fueron liberados a su propia suerte. En el área rural, los chicos miraban de palco. 

El quédate en casa por la cuarentena  significó un aumento escandaloso de los hechos de violencia hacia la mujer. Hasta noviembre, la Policía registraba más de 50.000 casos de agresiones hacia la pareja, hija, esposa, enamorada, mucho más que todo el 2019. Además de los 110 casos de feminicidios antes de acabar el 2020. El hogar significó un lugar violento para las mujeres.

Las economías de las familias fueron afectadas de forma abusiva, mucho más para quienes afrontaron el contagio del Covid-19. Los medicamentos y los aparatos médicos de emergencia sufrieron incrementos exorbitantes. Un oxímetro entre junio y julio costaba 480 bolivianos, para luego bajar algo a estas alturas, a 250 bolivianos.

En el derecho laboral, más de 650.000 hombres y mujeres fueron despedidos de sus fuentes de trabajo: empresas, industrias, cooperativas, universidades privadas, ejército que llegará a engrosar las filas de la pobreza, que de acuerdo a un estudio del decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas, Manfredo Menacho, integran los bolsones de pobreza en Bolivia más de dos millones de personas y el desempleo aumentó al 14%. Grave, muy grave.

En el acceso a la justicia, definitivamente, el Estado se aplaza en este derecho de forma contundente. Los jueces y fiscales bailan al ritmo que le pone el poder de turno, y el ciudadano mira azorado la retardación de sus casos. Si la justicia se socaba y se debilita, el sistema democrático es el que será más golpeado.

Lamentablemente en esta gestión han hecho despertar a los demonios del racismo y la discriminación, elementos que fueron mal utilizados en la campaña electoral, tanto desde el occidente como del oriente.  Cuidado que si siguen arengando estas taras sociales, el colla y el camba no podrán verse ni en fotografías. 

La lista puede continuar y nos preguntarnos si podemos hablar de ¿desechos humanos o derechos humanos?, cuando tenemos al frente una realidad dura, cruel y cada vez violatoria a tus derechos, a nuestros derechos. Un reto enorme que tenemos todos frente al 2021.

En este año, los derechos humanos no han estado en cuarentena, están más vigentes que nunca y presentes en la vida de las sociedades y de los individuos, y no esperemos que el Estado haga cumplir la amplia gama de leyes que protegen a los ciudadanos, sino que debemos arrebatárselo, y así como nos lo pidió el que fuera Defensor del Pueblo. Rolando Villena: “Este día y cada día es para demandar,  reclamar y exigir que los derechos  dejen de ser enunciados abstractos,  ideales etéreos y leyes que no se cumplen  y se tornen en realidades comprensibles,  exigibles y practicables”.

 

Hernán Cabrera M.  es  periodista y ex Defensor del Pueblo Santa Cruz
 

 

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