Fernando Patiño Sarcinelli

Cafeína, azúcar y alcohol para bien y mal de la humanidad

martes, 8 de diciembre de 2020 · 00:09

Pocas personas son conscientes de que la cafeína, el azúcar y el alcohol son parte ineludible de nuestra vida cotidiana. Hasta fines del siglo XX, el cigarrillo también era un hábito, otros dirían vicio, de casi mitad de la humanidad, pero éste felizmente está pasando de moda.

Cada uno de esos elementos, elaborados y presentados de miles de maneras, ejercen una atracción o necesidad inconsciente pero constante. Están íntimamente conectados a varios momentos de la vida, desde las relaciones familiares, el estudio, el trabajo, las relaciones sociales, la política o el ocio.

De cierta forma, también están asociados a una forma de placer y sofisticación. El uso moderado puede tener muchos beneficios, pero la exageración puede ser peligrosa, una adicción o amenaza a la salud. Para muchos el día comienza con una dosis y fórmula específica de cafeína (té o café) para despertar mejor, dicen los que más la necesitan.

El azúcar está presente a lo largo del día para dar energía, y lo más común es que una buena comida termine con un postre o un helado. El alcohol es una elección para ocasiones especiales o un acompañamiento de la comida, como el “vino de mesa” que para muchos es una necesidad o un vicio. Esta es la forma más frecuente de adicción.

El aspecto común entre estos elementos es que el vicio o la adicción en mayor o menor grado pueden traer serios daños a la salud. La intoxicación por cafeína causa trastornos de comportamiento, afecciones cardiacas e insomnio. No se reconoce que el consumo de azúcar está relacionado con la obesidad, frecuentemente asociada a la diabetes. Sin lugar a duda, el alcoholismo es el más trágico de estos vicios.

Otro aspecto en común de estos elementos es que están presentes en toda celebración, festejo o eventos sociales y familiares, en diferentes formas y elaborados de acuerdo con tradiciones ancestrales. No hay fiesta que no termine con una torta, que incluye básicamente azúcar y harina, muchas veces acompañada de chocolates (que tienen una función fisiológica similar a la del café), un café o un té (que también contienen cafeína) y, posiblemente, un trago de alcohol, conocido como “bajativo”. La harina es otro elemento de uso universal en el planeta, pero no se la identifica como causa de adicción.

El alcohol ha sido elaborado por las sociedades más antiguas en base a todo tipo de frutas y cereales, y puede ser uno de los líquidos más caros que los entendidos y millonarios están dispuestos a pagar. Una taza de café es un pretexto sano y justificado para un rápido encuentro entre amigos y pausa en el trabajo. El azúcar puede acompañar cualquier otro ingrediente comestible a cualquier hora del día o de la noche, es una “atracción irresistible” para los fanáticos (adictos inconfesos) y es probablemente uno de los mayores enemigos de la humanidad. La obesidad mórbida que sufre más del 20% de la sociedad de consumo es causada principalmente por el azúcar.

Inocentemente, el azúcar está disponible en la mesa de todos los días, es utilizada y consumida en las formas más diversas y desde que dejan la leche materna. Todos estos elementos han sido parte de la vida de los hombres desde tiempos inmemoriales para ofrecer algún tipo de placer. Pero el exceso y la adicción es un mal de muchos, en diferentes grados. Las bebidas alcohólicas son apreciadas socialmente por su exquisitez y peculiar sabor para disfrutar en diferentes ocasiones. No obstante, es adictivo para algunos a tal punto que se puede consumir las formas mas baratas y detestables. El daño no es solamente físico, sino social, afectivo y mental. La obsesión y la adicción pueden llevar a la muerte.

La cafeína actualmente goza de gran popularidad y es considerada saludable cuando es consumida con moderación. No obstante, las bebidas energizantes, muy populares hoy en día, contienen una cantidad de cafeína extraordinaria. La mayoría de los consumidores no saben que estas bebidas pueden causar intoxicación.

Hay quienes son absolutamente reticentes al alcohol y/o cafeína. Son preferencias personales y rechazo por razones biológicas de la naturaleza de cada individuo. Es extremamente raro que eso suceda con el azúcar, lo más común es que sea usada en cantidades mínimas como parte de un postre o la preparación de una comida. Son gustos personales.

Así camina la humanidad entre los placeres, los vicios y adicciones, los gustos y el peligro, la salud, las relaciones familiares, sociales y profesionales en torno de esos elementos para bien o para mal.

Fernando Patiño Sarcinelli  es médico internista,  oncólogo y fotógrafo.

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