José Antonio Salas

Si no hay unión gobernarán con corrupción

viernes, 21 de febrero de 2020 · 00:09

La “rebelión de las Pititas” que comenzamos en Bolivia después del 20 de octubre del 2019,  luego del fraude electoral, puso en evidencia mucha información que deberá ser interpretada por quienes pretendan gobernar nuestro país en los próximos cinco años. Y es que,  ese gran movimiento, fue motivado por varias razones que desembocaron en la ruptura de un sistema político social, donde no se tomaba en cuenta la participación de los ciudadanos en la toma de decisiones. Los partidos políticos se acostumbraron a elaborar programas de gobierno, como cartillas propagandísticas, que no reflejan para nada las directrices objetivas de las soluciones a los problemas del país y no proponen cambios estructurales que nos lleven al desarrollo económico y social que tanto necesitamos.

El problema es que nuestros políticos siguen subestimando al pueblo boliviano y piensan que una vez más pueden conquistarnos con promesas proselitistas que ya nadie cree. No se dan cuenta que todas las transiciones, desde el tiempo de las dictaduras, nos dieron la experiencia y madurez necesarias para comprender que los políticos no son la solución mientras no sean capaces de escuchar el clamor de su pueblo.

Lo que nosotros hicimos en las calles en octubre y noviembre de 2019 fue un bloqueo:

Bloqueo a quienes no oyen al pueblo por su angurria de poder, bloqueo al sometimiento, bloqueo al uso indebido de nuestros recursos, bloqueo al abuso de autoridad, bloqueo a la opresión, bloqueo a quienes se hacen propaganda con nuestros aportes, bloqueo a la incompetencia política, bloqueo a la arbitrariedad.

Esas “Pititas” que usamos en nuestra grandiosa movilización de 21 días tienen muchos quipus o datos almacenados que muestran el sentir de un pueblo que está dispuesto a trabajar duro por aprovechar este gran momento de cambio que marcará un hito en la historia de nuestro país. Toda persona que pretenda llevar las riendas de Bolivia, debe interpretar esos quipus pues dan las matrices del clamor de todos quienes seguimos en esta “resistencia” que no acabará hasta que nuestra nación brille con la nobleza y dignidad que brota de los corazones de cada patriota.

Quipus 1.- La “Pitita” nos unió con los vecinos, con la gente que no conocíamos; nos unió entre collas, cambas y chapacos; unió al oriente y al occidente. Los bolivianos marchamos juntos, bloqueamos juntos, gritamos juntos; lloramos, sufrimos, nos alegramos y ahora estamos felices y orgullosos de pertenecer a este país, porque tumbamos juntos a un sistema político internacional que estaba arraigado en Bolivia, el llamado socialismo del siglo XXI. La información de este sistema de quipus nos dice que: “La unión es la fuerza”, así recuperamos la democracia y así queremos nuestro próximo gobierno, hermanado con la concurrencia de todos los que participamos en esta causa. Queremos un Estado fuerte, democrático, popular y para eso es necesario que los partidos se unan en torno a un compromiso que garantice que nuestros futuros gobernantes  representen esa alianza, abandonando las posiciones egoístas (incluso renunciando a aspiraciones individuales), para ponerse al servicio de nuestra nación. Si los políticos entendieran esta información, se unirían olvidando los intereses particulares y gozarían del apoyo y legitimación de millones de compatriotas en las urnas y en las calles.

Quipus 2.- Los casi 14 años del régimen del M.A.S. le dejan al próximo gobierno una ardua tarea de reformas (judiciales, económicas, políticas, de comunicación, de gestión medioambiental, de educación, de salud, tributarias, e institucionales) que se deben hacer para desenraizar la corrupción y estimular la economía nacional. Para lograr este objetivo, se necesita una mayoría parlamentaria que apruebe las leyes elaboradas por un idóneo aparato ejecutivo con una eficiente normativa judicial. En resumidas cuentas, para que el próximo gobierno pueda efectuar los cambios necesarios para poder avanzar hacia el desarrollo, precisa gobernabilidad  y ésta es imposible sin la unión de todos los actores que participaron en la resistencia ciudadana en un consenso que logre acuerdos de convergencia para que esta vez Bolivia sea la que gane y no unos cuantos oportunistas.

Quipus 3.- Todos los gobiernos anteriores se han caracterizado por tener mucha gente en los cargos públicos y no elegidos precisamente por sus méritos. Esto se debe a que, para tener apoyo en la campaña y así mantener fidelidad en su mandato, los partidos políticos negocian  cargos sin importar si las personas que los adquieren tienen las competencias necesarias, para optimizar el desempeño de su trabajo. La información de este sistema de quipus nos dice, que se necesita a los mejores profesionales y dirigentes en los cargos públicos de manera que con menos personal se logren más objetivos. Si tenemos funcionarios públicos competentes, aumentaremos el rendimiento de todas las instituciones públicas con menos tiempo invertido y mejor calidad.

El PNUD, en base al censo del 2012, confirmó que  en Bolivia las personas en edad de trabajar, de 15 a 64 años, pasan del 65% del total de la población (Giovana Maribel de la Cruz Huanca, 2017), lo que hace imperioso que se creen fuentes de trabajo de calidad (con todas las prestaciones y salarios adecuados a las necesidades actuales) y suficientes, por lo menos 100.000 por año (Claudio Providas, PNUD, 2014) ya que esa es la cantidad de personas que intentan incorporarse al mercado laboral cada año. Si conseguimos generar esa cantidad de empleos, podríamos  lograr el desarrollo social y evitar el aumento de la pobreza que es un flagelo para nuestra sociedad. Hoy, la única manera de lograr 100.000 empleos es:

-Que la unión de los partidos políticos de la resistencia obtenga una amplia votación de manera que se consiga  mayoría parlamentaria, lo que permitiría generar las reformas adecuadas en el órgano legislativo.

-Que el nuevo gobierno tenga la capacidad para afrontar todo el proceso de reducción del Estado (en su presupuesto destinado a gastos corrientes del órgano ejecutivo) para insertar capital de inversión como incentivo a la producción y en consecuencia la empresa privada logre empleos suficientes en el sector secundario de la economía, que es el que transforma la materia prima.

-Que la producción generada por esta política sea según la demanda existente.

-Que las normas jurídicas (incluidas las impositivas) garanticen el apoyo al sector productivo y por tanto, al desarrollo económico.

-Que se efectúen reformas pertinentes para la cualificación de los empleados (cambios estructurales en el sistema educativo que garanticen la potenciación de las destrezas intelectuales de las personas) de manera que su trabajo genere valor agregado.

-Que el presupuesto público para comunicación, sea invertido en promocionar la seguridad jurídica, el turismo (sin daño al medio ambiente), la educación ciudadana, el cuidado de la salud, para atraer la  inversión privada nacional y extranjera y así aumentar el empleo y la productividad.

-Que se utilice tecnología precolombina (como las tacanas o terrazas ecológicas), sistemas de represas, atajados, canales de riego y aspersores de agua, para generar microclimas de reforestación y cultivo en áreas áridas, como el altiplano, para garantizar la seguridad alimentaria de toda la población nacional, sin recurrir a la importación.

Según las últimas encuestas nuestros líderes por separado no alcanzan ni al 21% cada uno. Con ese porcentaje no será posible llegar a tener gobernabilidad, por lo que será necesario establecer alianzas con la repartija acostumbrada de ministerios, pegas y otras instituciones y además se tendrá que favorecer a algunos para tener apoyo político, lo que no permitiría reducir el estado ni aplicar reformas. Por lo tanto, en los próximos cinco años tendríamos a mucha gente descontenta, sin trabajo, protestando en las calles por que no percibirían  un sueldo o ganarían muy poco, sin prestaciones, con problemas de salud, altos niveles de delincuencia, inseguridad ciudadana, inseguridad alimenticia  y todas las adversidades que vendrían porque ya no tenemos gas suficiente para vender al extranjero, tampoco muchas reservas internacionales y le debemos mucho dinero a otros países que nos cobrarán indefectiblemente cada mes.

Quipus 4.- Además de todos los líderes que participaron en nuestra “revolución de las pititas” (y que ahora están candidateando para las elecciones de mayo) hay varias personas organizadas en agrupaciones que aportaron de manera significativa en la recuperación de la democracia. Están por ejemplo, el grupo que se infiltro  en redes sociales de los “warriors” para evitar los ataques a los que bloqueábamos en las calles; o “Ríos de Pie” que lucho varias batallas por el país hasta ser reconocido en la OEA; o el grupo de los “Informáticos” que sin miedo denunciaron el fraude electoral de O-20; o las periodistas de canal Universitario que se arriesgaron para denunciar el computo fraudulento del Tribunal Supremo Electoral y otros que se organizaron para elaborar videos, grabar audios, realizar notas, fabricar memes, organizar charlas motivacionales en los puntos de bloqueo y mucho más. Estos grupos no buscaron reconocimiento, un curul en el parlamento, ni un cargo en el futuro gobierno; utilizaron su intelecto, empatía y valor para articular todos los recursos que nacieron en las calles y que nos permitieron permanecer esos gloriosos  días de pie y de frente ante el peligro de perder nuestra libertad. 

Ahora que los partidos políticos no quieren oírnos una vez más, muchos de esos grupos que formaron la inteligencia de nuestra lucha, vuelven a reactivarse y nuevamente serán los protagonistas que estructuraran las matrices para que el pueblo boliviano elija unión, gobernabilidad, eficacia y abandone definitivamente el clientelismo, el prebendalismo y todo tipo de corrupción política. Volveremos a “las pititas” con un programa de gobierno y un plan para elegir a quienes lo ejecutarán; volveremos organizados como lo hicimos el 2019, con la participación y el apoyo de todos, porque NADIE SE CANSA, NADIE SE RINDE.

José Antonio Salas es investigador

 

 

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