Fernando Patiño Sarcinelli

Atención al dengue: el enemigo está volando dentro de la casa

sábado, 22 de febrero de 2020 · 00:09

En los últimos dos meses las noticias sobre salud en todo el mundo han  enfocado al coronavirus. El número de nuevos casos se incrementa cada día y el número de muertes por complicaciones respiratorias está alrededor del 2%. Se estima que hasta fines de febrero habrá afectado a más de 100 mil  asiáticos. 

A pesar de que esta epidemia todavía no ha llegado a Sudamérica, ha despertado más atención en esta región que el dengue que ha causado miles de muertes en los últimos 30 años. El transmisor del dengue es el mosquito doméstico Aedes aegypti, conocido como zancudo, que también es responsable de otras enfermedades virales como las fiebre amarilla (un tipo de hepatitis), chikunguña (fiebre y artritis), zika (microcefalia en recién nacidos de madres infectadas), y mayaru (similar al dengue pero raramente se encuentra en centros urbanos).

El Aedes aegypti es un verdadero enemigo que está volando en todas las zonas tropicales de las Américas, no sólo en la selva, sino mayormente en los centros urbanos. Por eso no nos podemos sorprender que, según la Organización Mundial de la Salud, en el año 2019 se han registrado más de 2,5 millones de personas afectadas por el dengue, cerca de la mitad confirmada con pruebas de laboratorio; y más de 1.500 muertes. Sin contar las muertes y malformaciones causadas por otros virus con el mismo agente transmisor. 

Sorprende el enorme número de enfermos, pero lo que es más preocupante es la falta de interés de las autoridades, los medios de comunicación y de la población sobre el tema. Una paradoja inexplicable pero muy grave puesto que el control de esas enfermedades, más precisamente del mosquito, depende de la acción conjunta.

 Las autoridades deben implementar medidas de control de la reproducción y propagación del mosquito en las áreas públicas y conscientizar a la población para ese control en el espacio doméstico. Los medios de comunicación deberían contribuir a ese esfuerzo con información constante a la población sobre la gravedad del problema.

Algunos datos de interés publicados recientemente por Página Siete: “Alerta: hay 23.164 casos de dengue…”. Una publicación muy didáctica e informativa. (13 de febrero, tres lectores han opinado). “Pando lucha contra el dengue…” (16 de febrero, cuatro opiniones). OMS advierte... sobre el coronavirus (17 de febrero, tres opiniones).  “Robo de papel higiénico a mano armada en Hong Kong por el coronavirus” (17 de febrero, 20 opiniones!). Las noticias sobre las trágicas inundaciones y sobre las elecciones tienen cerca de 100 opiniones y si mencionan al infeliz Evo, centenas de opiniones a veces, casi mil. 

Esta observación nos permite concluir que, para los lectores internautas, los temas de salud pública son menos atractivos que el papel higiénico robado (qué ironía); y que la violencia doméstica,  la política y la corrupción siempre despiertan más atracción por más repugnantes que sean las noticias.

 Posiblemente, el fenómeno se repite en los lectores de la prensa en papel y, lo que es peor, en las autoridades, incluso aquellas comprometidas con la salud. 

Otra curiosidad absurda es que el Brasil, donde se encuentra el mayor número de casos de dengue, recientemente ha enviado dos aviones de la Fuerza Aérea para repatriar brasileños que se encontraban en China, los cuales ahora se encuentran bajo estricta vigilancia (cuarentena) a pesar de que todos han sido examinados y tienen resultados negativos de coronavirus. Tanto esfuerzo ¿para qué? Mientras,  que ante los nuevos casos de dengue (en Brasil y otros países) las autoridades son totalmente indiferentes. No hay ni un solo caso confirmado de coronavirus en el Brasil.

A diferencia del coronavirus, un virus invisible sin vector, el dengue tiene un agente (vector) que transporta e inyecta el virus en los humanos. El enemigo es visible y molestoso, causa escozor e insomnio. Teóricamente, es mucho más fácil de ser eliminado puesto que su modus operandi es conocido. No obstante, desde hace más de 30 años la epidemia avanza. 

La población (bien informada) y la prensa deberían recordar más a menudo a las autoridades la gravedad del dengue. Además, participar en  campañas de conscientización para controlar o, quién sabe, erradicar esa enfermedad. Todos debemos saber que cualquier agua estancada, por menor que sea, como el de un platito de maceta, representa un foco de reproducción del mosquito. Cada uno de nosotros puede eliminarlo en beneficio propio y de la comunidad. Es un trabajo para todos.

 

Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.

 

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