Evelyn Callapino Guarachi

Las comadres entre serpentina, mixtura y flores marchitas

miércoles, 26 de febrero de 2020 · 00:12

En este último tiempo la fiesta de Comadres ha dado mucho de qué hablar en diferentes medios. Algunas usualmente festejan en fiestas privadas; otras en mascaradas o discotecas y muchas en sus puestos de trabajo. Todas, o al menos la mayoría, dedican este día para compartir con sus amigas más cercanas. Esta festividad es parte importante de la agenda carnavalera. Según Fernando Cajías, los colonizadores trajeron esta tradición y su impacto se relaciona con la posición subalterna de la mujer y que por un día le es permitido escapar de la realidad. Sin duda hay diferentes formas de celebración, pero esta vez veremos lo interesante de este día en las mujeres palliris y comerciantes minoristas.

Desde el Cerro Rico, un lugar periférico en el municipio de Potosí, la explotación minera tiene una correlatividad con las mujeres palliris. Ellas empiezan su jornada comprando flores, serpentinas, banderines de colores para poder tikachar (enflorar y adornar) su lugar de trabajo, muchas acompañan con una k’oa y la tradicional ch’alla (ceremonias de reciprocidad a la Pachamama). 

Todo este ritual es llevado a cabo con mucha fe para que haya prosperidad laboral. Al ser mineras, también le tienen devoción al Tío de la Mina. Las palliris  tienen el trabajo de escoger mineral en los desmontes mineros. En este día no se les es permitido trabajar porque es un día de ofrenda en augurio de mejores días de trabajo. Posterior a estos rituales, las comadres de algunas cooperativas mineras reciben de los compadres t’inkas (serpentinas, mixtura, confites envueltos en un pañuelo) y en medio de música, baile y alcohol pueden por un día salir de sus roles cotidianos. 

Otro espacio de celebración, desde hace años, alrededor del Mercado Central de Potosí, es que cada Jueves de comadres, la Asociación de Comerciantes Minoristas de la Héroes del Chaco y Bustillos realiza la fiesta de las “caseritas”. Empiezan su jornada en sus puestos de venta, adornando con globos, mixtura, serpentina y flores de muchos colores, entre ellas recorren sus puestos compartiendo confites y bebidas espirituosas, augurando prosperidad en sus fuentes de trabajo, pues la tradicional ch’alla no puede faltar. 

Juntas comparten un delicioso almuerzo entre experiencias y risas. Por la tarde empieza su fiesta bailable con grupos musicales y brindan su libertad y rebeldía en compañía del alcohol. 

 En estos escenarios salen a la palestra una ruptura de lo cotidiano de las mujeres de estos sectores, faltando a las reglas y dejando de lado los roles que cumplen todo el tiempo. Este es un espacio entre mujeres donde pueden contar sus secretos, bailar, abrazarse, beber alcohol y hasta llorar. Eso denota la represión de sentimientos, frustraciones, y los deseos de libertad que en ese día salen a flor de piel, quedando como último refugio de sus desahogos las flores marchitas, la mixtura y las serpentinas esparcidas por el suelo. 

En esta fiesta se rompe el mito sobre la rivalidad de las mujeres, pues en este día todas convocan al lazo de hermandad, donde el único rival es el sistema de opresión que vive en su cotidiano. Es así que Margarita, quien es comerciante en la calle Héroes del Chaco, recomienda a todas las comadres que por lo menos por un día se olviden de todos los problemas y sus penas. 

Y Justina, una mujer minera, reparte con sus pares confite y membrillo, lo cual es una especie de amuleto para evitar las desgracias, cuidándose de esta forma entre ellas.

En ambos casos, estas mujeres son parte de la informalidad laboral boliviana; ellas trabajan todos los días del año en espacios abiertos como es el cerro y la calle. Ellas no cuentan con beneficios sociales y muchas están a la cabeza de sus familias, llevando el pan de cada día, pues jornada que trabajan es día que generan ingresos; caso contrario, no podrían mantener a sus familias. 

La fiesta de comadres de alguna forma llega a tener ese carácter reivindicativo de la liberación de las mujeres de los roles impuestos por la sociedad. Sólo en ese día se dan el permiso de salir del rol de madre, pareja o sustento económico, y después de este encuentro toman nuevamente el rumbo de lo cotidiano.

Evelyn Callapino Guarachi  es politóloga, docente universitaria y coordinadora de Mujer de Plata.

Mensaje de Raúl Garáfulic, Presidente del directorio de Página Siete

El coronavirus ha causado la peor crisis económica que me ha tocado vivir en casi 40 años de experiencia profesional y algunos expertos anticipan que la recuperación podría tomar un par de años.

La dramática caída de nuestros ingresos ha puesto en riesgo la estabilidad financiera de Página Siete.

Para salir de la crisis necesitamos reinventarnos hacia contenidos digitales y un paso en esa dirección es nuestra nueva aplicación PaginaSietePro, que está disponible en Apple Store y Google Play.

La aplicación contiene información en tiempo real, la versión completa del periódico impreso y próximamente, información y servicios exclusivos que no estarán disponibles en otras plataformas.

Tu suscripción a la aplicación nos permitirá seguir ejerciendo un periodismo de calidad, con la información completa y el análisis y contexto que nos caracteriza.

Medios de comunicación independientes y valientes son imprescindibles para la vida en libertad y democracia. Página Siete lo demostró en varios momentos difíciles que nos tocó vivir durante los últimos años.

Muchas gracias por tu apoyo.

Para suscribirte, descarga la aplicación de Apple Store o Google Play haciendo clic en uno de los siguientes botones:

Apple Store

Google Play

Preguntas Frecuentes


   

127
8

Otras Noticias