Rodrigo Hoz de Vila Barbery

Murillo y Página Siete

miércoles, 26 de febrero de 2020 · 00:10

Señora Directora: Es inocultable la antipatía que el medio que usted dirige siente hacia el señor Arturo Murillo, ministro de Gobierno.  Aunque lo niegue, el sol no se oculta con un dedo y los ciudadanos tenemos un mínimo de capacidad de análisis e inteligencia que usted haría muy bien en considerar al proponer un editorial con sesgos como el del pasado lunes 17 de febrero.

 Condena  al Ministro por  haber advertido con perseguir a jueces y fiscales que protejan a delincuentes o que se comporten como tales, indica: “El ministro debe saber que él no es nadie para perseguir a cualquier otro ciudadano. Para eso, precisamente, existe un ordenamiento judicial”.

 Quizá una rápida lectura tanto al Código de Procedimiento Penal como a la Ley del Ministerio Público, le habría permitido contextualizar adecuadamente que, la figura de la Persecución Penal, no es un monopolio o una atribución privativa de la Fiscalía por lo que el Ministro, está plenamente facultado para ser gestor de la persecución criminal, no sólo en su calidad de autoridad responsable de la seguridad ciudadana y cabeza de la Policía Boliviana, sino también en su condición de ciudadano. La podredumbre heredada por el gobierno del MAS, se encuentra, precisamente, en los estamentos cuya independencia hoy, usted pretende defender... Vaya ironía.

 Si algo se está haciendo bien en este régimen, es ponerle coto a la delincuencia instalada en el Órgano Judicial y el Ministerio Público, y en esa desigual lucha, es hoy el Órgano Ejecutivo el que está del lado del ciudadano frente a una Asamblea Legislativa 2/3 masista que, abusando de rodillo de levanta manos, designó a funcionarios Judiciales y del Ministerio Público que con su actuar han demostrado ser de la peor laya.

 Si considera que para muestra basta un botón, habría que saber qué opinión merecerá  la defensa que hoy hace Página Siete de la “independencia” de sus verdugos a José María Bakovic,  Leopoldo Fernández, 11 años preso, al doctor Jhiery Fernández cuatro años preso, a Zvonko Matkovic, nueve años preso y a todos los otros presos, exiliados, extorsionados y expoliados que sufrieron abusos contra uno de los bienes más preciados del ser humano, cual es la libertad, por casos montados y prohijados por el anterior Régimen precisamente, desde el Ministerio de Gobierno y otras instancias del Ejecutivo, que usaron a su antojo al Órgano Judicial y al Ministerio Público 

Porque seamos claros, Arturo Murillo, no lanzó una amenaza contra el Órgano Judicial o el Ministerio Público, lo hizo contra aquellos jueces y fiscales -que no son pocos- que convirtieron la justicia en una gran familia mafiosa. Es a ese estamento podrido de la sociedad al que defiende Página Siete en su  editorial. A operadores de justicia que ocultaron pruebas, condenaron a inocentes y privaron de libertad a la defensa a ciudadanos que no tuvieron sentencia condenatoria por tantos años, haciendo mofa de la Constitución y la Leyes de este país, normas que por cierto, nunca respetaron.  Su editorial defiende a quienes expoliaron a Ostreicher, a quienes protegieron a Montenegro y a toda una industria del narcotráfico en Bolivia.

 Dice usted: “Son cada vez más evidentes los abusos judiciales de la actual administración contra sus adversarios, tanto que gracias a ello crece la idea internacional de que el actual es un régimen de facto”

La sentencia denota desconocimiento, o de los hechos o del lenguaje, pues en virtud de la “independencia de poderes” que usted reclama en el mismo editorial, es imposible que acción “judicial” alguna haya sido ejecutada desde el Órgano Ejecutivo, por lo que parece que la intención de proyectar una tergiversada imagen del gobierno actual está más en sus sentimientos que en la realidad concreta. 

Sólo porque Arturo Murillo le resulta antipático o no usa el lenguaje “políticamente correcto” que adoptó su redacción.

Rodrigo Hoz de Vila Barbery, ciudadano boliviano, CI: 3433743 LP.

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