Elizabeth Salguero Carrillo

“Millennials pititas ” y la caída de Evo

jueves, 27 de febrero de 2020 · 00:11

El 20% de la población boliviana está compuesta por jóvenes nacid@s en las décadas de los 80 y 90, tuvieron a Evo Morales como Presidente de Bolivia durante más de la mitad de su vida y para algunos fue el único.  Son una generación fundamental para el presente y futuro de la economía y la política. Tienen a la tecnología como la principal aliada de su vida y se comunican a través de las redes sociales.

Tienen más formación e información que sus progenitor@s y sus intereses se vinculan con la protección del medioambiente, gastronomía saludable, LGBT, feminismo, turismo de aventura y deportes extremos, entre otros. Es por ello que la intervención violenta de la Policía a la marcha indígena en defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Securé (Tipnis) el 2011 fue un hito fundamental de ruptura de l@s jóvenes con el gobierno de Morales. 

Posteriormente, en plena campaña de la repostulación forzada de Morales, por cuarta vez, se produjo el grave incendio de la Chiquitania y otras áreas del país,  donde se quemaron más de cinco millones de hectáreas con animales y bosques. Ante esta situación, el Gobierno no declaró la ansiada alerta nacional, tal como sucede ahora con los feminicidios. Este fue otro quiebre con l@s jóvenes,  con lo que se privilegiaron los intereses agroindustriales que requerían que se extendiera la frontera agrícola.  

Much@s siguen el sueño de ser emprendedor@s pero la incertidumbre del mañana les causa desconfianza en la política y l@s polític@s. Gran parte de ell@s cuestionan las prácticas de la política relacionada con los poderes económicos, reclaman transparencia, resultados en la gestión y democracia real. La mayoría votaron por el No en el referendo del 21F, en el que se consultó si estaban de acuerdo con la reelección de Evo Morales, a pesar de que la Constitución Política del Estado no lo permitía. Vale recordar que si bien hubo reclamos por la habilitación de Morales para las elecciones de  2019, todos los partidos políticos lo legitimaron, participando con candidatos únicos en las “elecciones primarias”, siendo responsables del gasto insulso en las mismas. 

L@s jóvenes fueron parte fundamental del movimiento “pititas” que contribuyeron de manera decisiva a la caída de Evo el pasado noviembre, luego de que se suspendiera el conteo rápido preliminar de las elecciones del 20 de octubre. La denominación de “pititas” surgió de la burla del expresidente Morales: “Ahora dos, tres personas amarrando pititas, quieren hacer paro” y luego agregó públicamente:  “Algunos jóvenes están movilizados por platita o por notita”. 

La respuesta fue contundente,  miles de jóvenes en todo el país se sumaron a la movilización ciudadana que exigía que Evo se vaya, luego de que la OEA confusamente dijera al principio que los resultados eran altamente confiables y, posteriormente, insinuara que hubo una manipulación de datos, que se interpretó como fraude. Posteriormente se dio el golpe de Estado, para unos, y para otros la sucesión presidencial de la actual presidenta transitoria, Jeanine Añez.

Para esta generación, el hecho de contribuir a derrocar a Evo fue una revolución. Sin embargo, fue una revolución de cristal porque no han roto ninguna estructura, ni propuesto ningún nuevo paradigma. Además, algun@s “pititas” se sienten usad@s y decepcionad@s por l@s líderes polític@s que aparecieron como “diferentes” y en muchos casos están actuando peor de lo que criticaban al gobierno del MAS. 

Ante las próximas elecciones del 3 de mayo, l@s millennials son una gran fuerza. La pregunta es si se acoplan a los partidos políticos o proponen una nueva forma de hacer política.

 

Elizabeth Salguero Carrillo es comunicadora social.

 

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