Iván Finot

Necesidad de un modelo alternativo al del MAS

miércoles, 5 de febrero de 2020 · 00:10

Si bien no a través de un proceso de democracia directa -sino por decisión vertical- con buen criterio el Movimiento al Socialismo (MAS) ha escogido como candidato a uno de los ideólogos de su modelo económico: Luis Arce Catacora.

Fue Arce Catacora quien junto con otro profesor del postgrado en Ciencias del Desarrollo (Cides-UMSA), Carlos Villegas (+), propuso en 1999 el Nuevo Modelo Económico, Social, Comunitario y Productivo que serviría de sustento teórico formal al largo gobierno de Evo Morales.

Este modelo se basaba en lo que sustentaban Adam Smith y Carlos Marx ante el surgimiento de la primera Revolución Industrial (1760-1840): si bien las innovaciones de ésta generaban grandes aumentos en la producción, las máquinas en sí eran inertes y el factor que en realdad generaba valor era el trabajo.

En consecuencia, afirmaba Marx, la propiedad privada de esas máquinas –y en general de todos los “medios de producción”- era inútil y se avecinaba el momento en que los verdaderos generadores de valor se apropiarían del poder político y suprimirían la propiedad privada de dichos medios, dando lugar al “socialismo”.

En nuestro caso, señalaban Villegas y Arce, este paso no sería inmediato: se requería de una transición que consistiría en que las clases mayoritarias controlaran el Estado, y éste asumiera el dominio de las actividades económicas, particularmente de las más generadoras de excedentes: según ellos, los hidrocarburos y la producción de electricidad. Y en industrializar la economía siguiendo otro modelo antiguo, el de Raúl Prebisch (siglo XX): procesando materias primas.

Una vez llegado el MAS al gobierno, para empezar a implementar el “muevo modelo” sólo tuvieron que aplicar a las empresas mixtas capitalizadas una propuesta esbozada en el Plan de Todos (1993) (pero no cumplida por Sánchez de Lozada): hacer al Estado propietario “del 50% + 1” de esas empresas. Y luego crear empresas públicas –o mejor, mixtas, pero con mínima participación privada- de toda dimensión y en todos los sectores.

Como es sabido, la gestión del MAS resultó muy favorecida por la adopción del capitalismo en China, que incrementó aceleradamente los precios de las materias primas. Gracias a ello, entre 1993 y 2004, el valor anual promedio de las exportaciones bolivianas aumentó seis veces respecto al de los 10 años anteriores.

Como resultado, los porcentajes de pobreza y desnutrición disminuyeron (sin embargo aún son los mayores de América del Sur). Pero ahora que aquellos precios bajaron, el modelo se hace insostenible: hace años que gastamos en importaciones mucho más de lo que ingresa por exportaciones y los déficits fiscales son crecientes: ¡actualmente nada menos que un tercio del gasto público es financiado con endeudamiento!

El modelo no funciona porque se ha invertido muy mal: han primado la prebenda, el clientelismo y el patrimonialismo (el Presidente manejaba los recursos públicos como propios). Vamos camino a una crisis análoga a la generada por Banzer (1971-1978), que nos endeudó, también aprovechando un alza de precios de las materias primas, para aplicar un modelo similar. ¡Y pagar esa deuda detuvo nuestro crecimiento por 30 años! (datos del Maddison Project 2019).

Lo decisivo para que el país pueda por fin salir adelante es aplicar una estrategia alternativa a la del “nuevo modelo económico” del MAS y que un frente político la haga realidad. Un gobierno que, para empezar, dé una lucha decisiva contra la corrupción –la causa de todos los males- como lo están haciendo Ecuador y Perú.

Hoy ya sabemos que la única manera de lograr un crecimiento sustentable es la innovación tecnológica. Y que el camino no es intentar industrializar materias primas –menos con empresas públicas-, sino incorporarnos a cadenas mundiales de valor generando tecnología, continuamente, en empresas privadas nacionales, e invirtiendo la renta de los recursos naturales en salud y educación.

El próximo Presidente, sea hombre o mujer, posiblemente no provendrá del MAS, pero es imprescindible que cuente con una sólida alternativa ideológica y política. Y que para ejecutarla pueda apoyarse en mayorías en el Legislativo.

 

Iván Finot es MSc en economía, posgrados en planificación y ciencias políticas y sociales. Experto internacional en descentralización y desarrollo.

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