Fernando Patiño Sarcinelli

Coronavirus o dengue, ¿a cuál hay que temer?

jueves, 6 de febrero de 2020 · 00:10

En la última semana de 2019, las autoridades sanitarias de la China reportaron un grupo de pacientes infectados por un tipo de virus poco común, con subtipo específico ahora conocido como 2019-nCoV (novel Corona Virus 2019). Laboratorios especializados en países como China y  Estados Unidos están capacitados para la identificación específica de miles de tipos de virus y bacterias;  gracias a eso se puede estudiar esta nueva epidemia.

Lamentablemente, en la mayoría de los países de América Latina no hay la misma capacidad. Frecuentemente los médicos tenemos que enviar muestras a Estados Unidos  para estudios en laboratorios especializados. Aun allá hay pocos centros de referencia que reciban muestras de todo el mundo. 

Por un lado, hay dificultades en el diagnóstico clínico específico, puesto que los síntomas son muy comunes a muchas enfermedades respiratorias, como la gripe y también molestias digestivas. Por otra parte, es difícil confirmar el diagnóstico específico para cada tipo de virus. Como ejemplo, prácticamente todos los pacientes que tienen fiebre y tos pueden tener un virus, pero son molestias comunes a cualquier infección respiratoria. 

¿Cómo se puede sospechar o aproximarse a un diagnóstico específico del 2019 nCoV? El dato más importante debe ser proporcionado por el paciente si es que está retornando de un viaje a la China (hay muchos comerciantes bolivianos que viajan con frecuencia por esa región), o si ha tenido contacto con personas que “parecen enfermas” y que están retornando de viaje desde Asia. 

Hasta la fecha se estima que al menos de 50.000 personas están infectadas y poco más de 400 pacientes han fallecido a causa de esa infección. Según la Organización Mundial de la Salud, se han comprobado 17.238 casos hasta el 3 de febrero. El número de personas infectadas o enfermas es elevado para un corto periodo de tiempo, lo que significa que se trata de una epidemia. 

No obstante, el número de pacientes que han fallecido es menos de 1%, lo que sugiere que no es una enfermedad tan grave como hacen pensar los titulares de la prensa en todo el mundo. El mayor temor es que es una enfermedad poco conocida y recién se están revelando los números. 

Si comparamos con otras epidemias, como la gripe española, estamos lejos de una pandemia. Entre 1918 y 1920 (hace un siglo exactamente), se estima que afectó a cerca de 500 millones de personas en todo el mundo y causó la muerte de cerca de 50 millones. Eso significa una mortalidad de 10% sobre números mucho más elevados. Y el dengue, una epidemia actual de más de tres décadas ya no nos llama la atención, está matando a miles cada año, incluso en Bolivia. 

Lamentablemente, algunas noticias sobre el coronavirus en la prensa son alarmantes. Es una característica de los medios de comunicación en general hacer sensacionalismo con malas noticias. Además, toda la parafernalia tecnológica y sistemas de aislamiento sumados a la velocidad de comunicación contribuyen a generar pánico en toda la población mundial en pocos días. 

Está muy bien que informen esos datos, pero deberían guardar espacio también para las buenas noticias. La gran mayoría de los pacientes están vivos. 

Los médicos deben ser cautelosos en examinar a los pacientes y hacer recomendaciones de tratamiento. No dejarse contagiar del pánico, tomar medidas básicas para no contagiarse del virus, y no contribuir a alarmar a la población con medidas extremas de tratamiento y aislamiento. Está bien informar al paciente y a la familia sobre un posible diagnóstico poco conocido, y cuidar atentamente a quienes realmente muestran signos de gravedad. 

Esta semana el New England Journal of Medicine ha publicado el primer caso detectado en Estados Unidos, precisamente el 20 de enero. Se describe detalladamente la sintomatología del paciente que, retornando de Wuhan, presenta tos y fiebre. También se describe todo el tratamiento que se ha aplicado. El paciente aún se encuentra bajo observación y tratamiento solamente con paracetamol. 

Estamos aprendiendo a conocer una nueva enfermedad. Es recomendable lavarse las manos, proteger la nariz y la boca con un pañuelo o barbijo al estornudar o toser y evitar ambientes con multitudes.

El mayor peligro no es sólo lo desconocido, lo tenemos en nuestro territorio. El dengue ha dejado de ser noticia pero merece más atención de la prensa y de las autoridades.
 
Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.

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