Hugo Siles Espada

El retorno de Lord Keynes para combatir el coronavirus

martes, 17 de marzo de 2020 · 01:08

En el umbral de la crisis económica sistémica, producto de la pandemia global del coronavirus, los mercados no reaccionan de manera racional y eficiente, sino de forma emocional, incluso instintiva, e ineficiente. El cerebro es triuno.

Los mecanismos “naturales” de ajuste de equilibrio y eficiencia de mercado, como el libre juego de la oferta y la demanda, no operan como el mejor asignador de recursos. La crisis e histeria colectiva actúan como distorsionadores del mercado. Los oferentes y demandantes corren sin rumbo por el mercado con escaso o nulo sentido racional azuzados por el pánico y el miedo.

Los consumidores, atizados por la histeria colectiva, vacían los mercados independientemente del precio del producto. La demanda se torna perfectamente inelástica al precio. Los oferentes registran “ganancia de pescadores” de corto plazo con perjuicio del bienestar colectivo. La distribución del ingreso se torna más regresiva en tiempos de crisis que en tiempos de normalidad económica.

Por ejemplo, en mega mercados ante la alta y fuerte turbulencia, los oferentes y demandantes de títulos valor (acciones) actúan de manera irracional y las bolsas se desploman y en mini mercados los demandantes, por ejemplo en Bolivia compran gel y alcohol sin considerar el creciente precio.

Una lógica es ver cómo actúa el libre juego de la oferta y la demanda en tiempos de normalidad económica, en tiempos de certidumbre de mercado, en tiempos de competencia abierta e informada, en tiempo de libre circulación de mercancías y personas, en tiempos de “normalidad y racionalidad” y otra cosa es ver cómo las leyes naturales del mercado no encuentran rumbo ante la incertidumbre, el miedo, el caos, la demanda inelástica, la restricción en los flujos de factores productivos, en tiempos de cuarentena.            Cuando los sentimientos van al mercado, el mercado no responde al juego de oferta y demanda. El libre juego de la oferta y demanda opera en juegos de “racionalidad”.

En pandemias, en guerras, en emergencias y en alarmas aparecen los trastornos y enfermedades del mercado como el agio y la especulación que no responden a las “curas naturales” del libre juego de la oferta y la demanda. El “bienestar colectivo” no se alcanza en un mercado librado a los sentimientos del miedo, el terror y el pánico.

Entonces se produce el retorno de Lord Keynes que en 1936 sugirió medidas de expansión fiscal para salir de la recesión mundial generada en 1929.

Pero se trata del retorno de un Estado Inteligente como mecanismo de generación de equilibrios en los mercados a través de intervenciones de políticas pública que minimicen los costos sociales en las diferentes esferas de la economía: Masivo gasto fiscal, inyección de liquidez, reducción de tasas de interés, bonos a sectores afectados, flexibilidad tributaria y crediticia, etcétera .

La intervención del Estado Inteligente es imprescindible para evitar caer en estanflación, esto es recesión con inflación en particular de productos de primera necesidad en la escala de Maslow (alimentos).

El Estado Inteligente interviene temporalmente con su “mano visible” en los mercados para evitar los “vacíos”, la escasez y procurar el bienestar colectivo.

siete medidas de política fiscal expansiva 

En la lógica de las políticas de expansión fiscal de un Estado Inteligente, la gestión gubernamental actual debe intervenir en el mercado con políticas de gasto público para contener la estanflación en Bolivia.

Cito algunas de las políticas públicas de expansión del gasto fiscal que se pueden aplicar:

- Políticas tributarias: Flexibilización o diferimiento en el tratamiento tributario a las empresas. Ejemplo diferimiento del pago del Impuesto a la Utilidades de las Empresas, eliminación del IT, etcétera. 

- Políticas fiscales de expansión del gasto para programas de cuarentena a sectores altamente vulnerables. En Perú se está otorgando 100 dólares a 9 millones de habitantes pobres por quince días de cuarentena.

- Políticas crediticias de flexibilización: Reprogramación de los créditos bancarios, reducción de la tasa de interés activa, crédito blando para inversión productiva.

- Políticas laborales de flexibilización: Flexibilización de horarios y contrataciones laborales para los sectores estratégicos (alimentos, farmacéutica, bebidas, etcétera).

- Políticas monetarias expansivas: Reducción de la tasa de interés, descenso del encaje legal, reducción del ITF.

- Políticas de comercio exterior: agilizar los procesos de importación (canal verde al 99%), reducción de la tramitología de comercio exterior, arancel cero para bienes estratégicos (alimentos, bebidas, fármacos, etc).

- Política de salud de transferencia de recursos para atender la pandemia del coronavirus.

Cuando la mano invisible del libre juego de la oferta y la demanda se esconde por la crisis de la pandemia del coronavirus debe salir la mano visible del Estado para generar equilibrios de mercado y procurar el bienestar colectivo.

Hugo Siles es economista.

 

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