Jhanisse Vaca Daza

El rol de la ciudadanía

miércoles, 18 de marzo de 2020 · 00:12

La crisis de salud actual nos está dando una radiografía dura de nuestra realidad como país. Hemos sido testigos de cómo la ignorancia llevó a gran parte de la sociedad a condenar socialmente de forma injusta a la primera paciente reportada con el virus, así como esa ignorancia normaliza hoy la irresponsabilidad de aquellos que continúan saliendo a bares en vez de cumplir con el distanciamiento social.

 En el caso de Santa Cruz hemos escuchado a autoridades en distintos niveles, como la arquitecta Sosa, mismas autoridades cuyas gestiones fallaron en invertir adecuadamente en educación y formación ciudadana, exigiendo a las Fuerzas Armadas que hagan respetar las medidas implementadas por el Gobierno central. Dentro de todo este caos, la realidad más dura es la del personal médico. 

Los trabajadores de salud son la primera línea de defensa de nuestra sociedad frente a esta crisis mundial. Por lo tanto, lo mínimo que podemos hacer es escuchar y colaborarles. Una oportunidad para ello fue un evento de sociedad civil llamado Domo Nacional, este pasado 7 y 8 de marzo, en el que profesionales de distintos sectores presentaron propuestas de políticas públicas sobre sus áreas. Los profesionales médicos participantes hicieron un diagnóstico de las fallas del manejo de salud actual en el país y plantearon posibles soluciones.  Entre ellas estaban la implementación de equipos multidisciplinarios, capacitación continua de sus trabajadores, y mayor creación de ítems de salud. 

Una frase que resonó mucho de sus observaciones es que en Bolivia no cumplimos con la cantidad de personal mínimo necesario para las unidades de terapia intensiva. El sector médico de Bolivia está luchando contra una pandemia global con recursos que no abastecen ni siquiera en una situación normal.

Profesionales de salud que participaron del Domo Nacional identificaron que el principal problema para su trabajo parte de la educación de la ciudadanía misma. Este es un problema de fondo de nuestro país, pero como ciudadanos podemos y debemos tomar la responsabilidad de educarnos de forma inmediata sobre la crisis actual.

 En países como Taiwán y Corea del Sur, que han logrado controlar el virus con mayor éxito que otros, la sociedad civil jugó un rol protagonista a la hora de informar y organizar a la ciudadanía. En Hong Kong, ciudad hoy considerada como uno de los lugares más seguros en el mundo respecto al coronavirus, la mayor parte de la educación y prevención contra el contagio la hizo el movimiento ciudadano pro-democracia, no el régimen. 

En Bolivia podríamos intentar no sólo educarnos lo más posible, sino, también, crear planes de contingencia en nuestras comunidades para asegurarnos, entre otras cosas, que nadie pase hambre. 

Esta responsabilidad ciudadana nos trae nuevamente a reflexionar sobre los roles que juega cada parte de la sociedad en este momento, ya no sólo de transición gubernamental, sino de crisis sanitaria. Luego de hacer una observación en Twitter sobre los llamados de autoridades locales al uso de las Fuerzas Armadas, recibí cuestionamientos sobre si es adecuado criticar o cuestionar la falta de inversión en salud y educación que podría haber prevenido esto. Mi respuesta es que sí. 

Históricamente, los derechos humanos se encuentran aún más vulnerables en momentos de crisis y es nuestro deber como activistas de noviolencia continuar vigilantes y previniendo abusos, aún más si hay despliegue de Fuerzas Armadas. Del mismo modo, creo que mientras colaboremos con las acciones indicadas y evitando el pánico, la sociedad civil también puede hacer críticas constructivas y reflexiones en momentos de crisis. Caso contrario, se pierde el saldo pedagógico y no aprendemos de nuestros errores. Justamente, uno de estos errores del régimen anterior está pasándonos factura hoy mismo: el no haber priorizado al sector médico.

Jhanisse Vaca Daza es activista de derechos humanos y noviolencia, cofundadora de Ríos de Pie.


 

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