Hernán Cabrera M.

No hay neutralidad en tiempos de conflictos y de pandemia

miércoles, 18 de marzo de 2020 · 00:08

En estos tiempos de abundante información y de superconectividad, además de la rapidez en las comunicaciones, una de las víctimas o afectadas directas es la verdad y la información responsable. Ambas tienen en el periodismo su vehículo de transmisión, no de contagio.

En Bolivia, así como en los pasados 21 días del conflicto nacional de bloqueos, paros, marchas, en protesta por el fraude electoral, y ahora con la pandemia del coronavirus, circulan a la velocidad de la luz, toda clase de informaciones, de rumores, de consejos, de acciones, de falsas noticias, de pánico, miedo, etc. Tanto para la política como para la salud, los celulares y las redes sociales son poderosos medios de divulgación y de encuentro de la gente con el conflicto, y del conflicto con las masas.

De ahí, que el periodismo se enfrenta a uno de los retos más importantes de su accionar: conservar, mantener y fortalecer su credibilidad. Mucho más cuando estamos en tiempos de pandemias, de conflictos y de procesos electorales, en los cuales siempre la verdad no gusta y duele.

Sin duda, que los periódicos, los canales de Tv, las radioemisoras con años de trayectoria, vienen haciendo los esfuerzos necesarios para no dejarse tentar por la primicia a cuesta de las vidas. García Marquez dijo: “Que la mejor noticia no es la que se da primero, sino la que se dá mejor”. Si bien, antes de que llegue el virus a Bolivia, se dio una competencia feroz de quien informa del primer caso, precisamente la complejidad y la enormidad de esta pandemia nos hizo aterrizar seriamente.

Pero una fórmula sencilla que el periodista, el ejercicio del periodismo y las organizaciones de prensa deben asumir, tanto en tiempos de conflictos sociales, políticos, como en esta crisis sanitaria. No es la primera vez que el mundo pasa por esto.

No hay neutralidad que valga en estos tiempos  intensos y difíciles. En el periodismo la neutralidad no debe existir. Hay que tomar partido. Y se trata de tomar partido por la promoción de la salud y de la vida.

Ni el silencio. Ni el miedo. Ni la indiferencia frente a los problemas y conflictos que emergen y que golpean. El periodista tiene el poder de desnudar la realidad y de transformarla. Tiene el privilegio de tocar puertas y se le abren. Puede exigir claridad y contundencia en los informes médicos, para la tranquilidad de la gente.

El silencio o la autocensura, es lo más vergonzoso que puede infringirse el periodista. Lamentablemente durante catorce años, el periodismo boliviano estuvo presionado y autocensurado por las  fuertes acciones del poder político. Incluso,  ciertos periodistas de la televisión, medraron de ese poder, convivieron con ellos, gracias a jugosos contratos publicitarios, quienes ahora siguen haciéndolo, aunque cambiaron de discursos y su ética  se basa en la supuesta pluralidad, pero a base de la complacencia del poder de turno. Jorge Ramos, destacado periodista mexicano, dijo: “El silencio ante una injusticia es el peor pecado del periodismo”. Esos no son periodistas, son los cínicos del poder.

Pues bien, el buen periodismo no convive con el poder, no son amigos, ni enemigos. Y en esa pandemia, el periodista debe asumir posiciones con claridad, y estar al lado de los derechos humanos, defendiendo la vida y la salud de cada uno de los bolivianos, que estamos haciendo nuestro trabajo, aunque algunos quieren que la pandemia haga estragos entre la gente, por venganza u odio.

Debemos tomar partido. Elie Wiesel, escritor y periodista rumano, lo señaló: “La neutralidad ayuda al opresor, nunca a la víctima. El silencio ayuda a quien al que atormenta, nunca al atormentado”.

Hernán Cabrera M. Periodista y ex Defensor del Pueblo Santa Cruz

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