Gabriela Jiménez

El coronavirus y la salud del emprendedor

jueves, 19 de marzo de 2020 · 00:10

La característica más importante de los líderes no es su habilidad técnica ni su inteligencia, sino su habilidad para comunicar. Nuestros líderes tienen una responsabilidad muy importante en estos meses críticos y no deben generar pánico en una situación ya preocupante.

Vimos el efecto que tuvo el Covid-19 en  los primeros dos meses en Asia, Europa y Estados Unidos. Vimos el impacto de las medidas creadas por cada país. Debemos aprender y actuar más rápidamente de forma medida, sin causar pánico en nuestra población.

¿Qué debemos hacer en esta pandemia? Esto ya no puede eliminarse. Debemos concentrarnos en reducir su impacto. Debemos aplanar la curva (de contagio).

Hay varias etapas en el control de una epidemia: anticipación, contención, mitigación y erradicación. Es demasiado tarde para anticiparse, pero no lo es para contenerlo. Es lo que están haciendo exitosamente Taiwán, Singapur, Hong Kong, Japón y Corea del Sur, en Asia, como también El Salvador, en América.

Todos estos países procedieron muy rápidamente al cierre de sus fronteras aéreas y terrestres. Esto permitió aislar a sus poblaciones de brotes externos de contagio. 

El problema de lo que está sucediendo en Bolivia es que algunas ciudades han tomado medidas abruptas, muy mal comunicadas y, consecuentemente, mal acatadas por la sociedad, como es el caso de la cuarentena dictada por la Alcaldía de Santa Cruz. 

Resulta irresponsable decir que “hay 24 horas para abastecerse”. La falta de coordinación con el Gobierno nacional, sumada a la deficiente comunicación a la población cruceña, ocasionó una histeria colectiva, incitando a que se produzca un hacinamiento elevado en el transporte público, reuniendo miles de personas al mismo tiempo en mercados y supermercados, en cuestión de minutos, creando focos de contagio del virus.

Debemos proceder de forma sólida en las medidas de contención. Estas medidas incluyen: cierre de fronteras (internacionales y nacionales), identificación de contagiados y su inmediato aislamiento, utilización de material adecuado por parte del equipo de salud, investigación de contactos y la cuarentena de estos contactos. 

En esta fase lo más importante es el aislamiento de las ciudades. Ya se ha decretado la implementación de estas medidas, aunque la próxima vez debemos realizarla antes.

Italia y España, países de primer mundo, no estaban preparados para contener la amenaza biológica. Bolivia, donde está comenzando, ha dejado en evidencia la poca anticipación para contener la amenaza que representa el Covid-19 para la sociedad.

La sociedad civil pudo autoconvocarse, organizarse y mostrar su solidaridad para derrocar a un gobierno dictatorial de manera relativamente pacífica; sin embargo, en este escenario, frente a una pandemia mundial, no están destacando los mismos valores de solidaridad. Esta enfermedad es una amenaza latente para nuestra población de la tercera edad y aquellos vulnerables a condiciones u otras enfermedades.

Sumado a los puntos anteriores, el coronavirus primero afectó negativamente los mercados de capitales y actualmente está pasando factura a la actividad económica. En Bolivia, la actividad económica está compuesta con más del 95% por Pymes (pequeñas y medianas empresas) y emprendedores, los cuales dependen de sus ventas diarias para afrontar sus obligaciones. Este conjunto de actores económicos viene de superar un paro de casi un mes. Es de vital importancia que el Estado tome medidas económicas para apoyar a las pequeñas empresas y emprendimientos.

Las ventas diarias de una pequeña empresa pueden sufrir un efecto devastador con un cese de operaciones. 

Un buen comienzo podría gestionarse con las siguientes medidas: 

1) Exención de impuestos a todas las micro, pequeñas y medianas empresas; 2) exención de intereses moratorios generados por los bancos y otras entidades de intermediación financiera; 3) las empresas de telecomunicaciones y las empresas de servicios básicos no deberán cortar servicios por impago ni generar intereses moratorios; 4) permitir el funcionamiento reducido de las operaciones de las empresas; y 5) extensión del plazo de pago de impuestos nacionales y municipales de la gestión 2019 a agosto de 2020 sin intereses moratorios y sin actualizaciones al valor de las UFV.

Las cuatro primeras medidas propuestas deberían mantenerse durante un periodo de 45 días posterior al final de las medidas impuestas a causa del coronavirus y la quinta medida debería materializarse mediante decreto supremo.

Gabriela Jiménez es presidente de Juventud Empresa.

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