Rosa Talavera Simoni

Coronavirus en tiempos de campaña electoral

lunes, 23 de marzo de 2020 · 08:07

Finalmente, y pese a algún meme que decía que al no clasificar Bolivia para eventos mundiales, sean campeonatos de fútbol o pandemias, no debíamos preocuparnos, el coronavirus nos llegó y, otra vez, como en el siglo XV, desde España.

No resulta fácil acostumbrarnos a los cuidados que debemos tener para frenar la expansión del virus; estamos tan habituados al contacto físico y a los encuentros personales (sin aludir a la tendencia a desacatar las leyes), que se necesitará trabajar mucho para que las medidas de prevención se cumplan.  Por ello, el Gobierno debe insistir, sobre todo a través de las emisoras de radio, en brindar información sobre las características y el desarrollo de la enfermedad, y las medidas de cuidado y prevención que se debe tomar. 

Al respecto, debo decir que fue grato escuchar al Ministro de Salud informando sobre la existencia de 26 líneas de comunicación gratuita que serán atendidas por profesionales en medicina y las previsiones que se están tomando para atender a los posibles infectados y a los enfermos declarados, así como los frecuentes informes que esta autoridad presenta al país.  Al escuchar los informes del Ministro Cruz, no se puede menos que pensar lo que hubiera pasado si a las exministras Adriana Campero o Gabriela Montaño les hubiera tocado administrar una situación como la que estamos enfrentando.

Por otro lado, reflexionando sobre esta situación, también se concluye que en este período electoral, y sobre todo con el coronavirus como actor inesperado, no cabría hacer publicidad oficial sobre los supuestos logros de la gestión.  De hecho, el gobierno en funciones debería destinar el presupuesto de publicidad para orientar a la población sobre la pandemia, y limitarse a informar sobre las acciones administrativas que toma, a través de conferencias de prensa de los respectivos responsables, es decir, informar sin gastar.

  Y ello también porque, implícitamente, dicha publicidad, que generalmente involucra la voz o la imagen de la Presidenta, se convierte en propaganda electoral, y trae el mal recuerdo del bombardeo al que fuimos sometidos en 2019, cuando todas las instituciones públicas gastaron altas sumas en promocionar al candidato oficialista. Este recuerdo, más la preocupación por el coronavirus, es “mucha dosis” para los ciudadanos.

Hay que decir que la cuasi reclusión a la que estamos obligados (y obligadas) para prevenir los contagios, tiene la ventaja de dejarnos más tiempo para sopesar lo que vienen haciendo (o no haciendo) los distintos actores en carrera hacia la elección presidencial que por ahora no tiene fecha cierta, escuchar opiniones de diversos analistas y tratar de identificar, con ayuda de las encuestas, las tendencias del voto. 

El coronavirus, por otra parte, ha aportado también la oportunidad de observar interesantes, así como insólitas, actitudes de personas públicas y de otras menos públicas, pero que han logrado notoriedad poniendo en duda una de las virtudes que pensábamos más arraigadas entre los bolivianos:  la solidaridad frente a las desgracias.  Habrá que pensar que pudo más el miedo y la falta de información.

Entre las reacciones de algunos “notables” está la que ha tomado la presidente del Concejo Municipal y alcaldesa de facto de Santa Cruz, quien, reivindicando la autonomía municipal, anunció, el martes 17 por la tarde, que Santa Cruz entraba en cuarentena por cuatro días a partir de las cero horas del día jueves 19, sin que la correspondiente ley hubiera sido siquiera considerada por el Concejo. El resultado de este precipitado anuncio fue la aglomeración de la gente en los centros de abastecimiento para comprar alimentos para cuatro días. 

Como esta medida chocó con el decreto que emitió el gobierno central, el responsable de comunicación de la alcaldía cruceña no tuvo mejor idea que decir que los cruceños autonomistas acatarían la ley municipal y que los que están de acuerdo con el centralismo, se regirían por el decreto del gobierno nacional (sic!).  Estas expresiones podrían pasar como anécdotas si detrás de ellas no se advirtiera la intención de la presidente del Concejo de ganar apoyo para lanzar su candidatura para alcaldesa de Santa Cruz. Otra vez, “mucha dosis”: ¡coronavirus, elecciones nacionales y disputa para las sub nacionales!

 En cuanto a la Presidente Añez, la epidemia le está dando la oportunidad de mostrar sus cualidades para ponerse al frente de una crisis.  No lo está haciendo mal, pero debería tener cuidado de no exagerar su exposición, porque si el problema se desborda, le pasará factura.  Haría mejor en permitir que los voceros sean sus ministros, que no están candidateando, y limitarse a contarnos, una vez que pase la emergencia, qué es lo que piensa hacer si llega a la Presidencia con el voto de los bolivianos.  
Rosa Talavera Simoni es especialista en temas tributarios.

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