Rolando Morales Anaya

La izquierda decente

jueves, 5 de marzo de 2020 · 01:38

Posiblemente también hay una derecha decente, pero ahora quiero escribir sobre la izquierda decente. A comienzos de siglo, surgió un pequeño movimiento que hoy día se la podría calificar de izquierda decente. Se trata del grupo Equis, casi desconocido, aliado posteriormente al Partido Socialista. La propuesta del grupo Equis tenía dos pilares, uno de orden moral y el otro de desarrollo económico.

Equis definió que los principios morales que deben regir las acciones del gobierno y que deben caracterizar las relaciones entre bolivianos son: Justicia, Honestidad y Solidaridad. Justicia para todos. Honestidad en el uso de los recursos públicos y en el accionar político. Solidaridad con todos los hombres y mujeres, los niños y los ancianos, los desposeídos, los necesitados y con todos los pueblos oprimidos del mundo.

 Declaraba que la diversidad cultural es la esencia de Bolivia y que había que evitar la exclusión social con base en el idioma, género, cultura, color de la piel o estilos de vida. A nivel internacional, postulaba la independencia y la neutralidad manteniendo relaciones amistosas con todos los países del mundo.

Planteaba el crecimiento económico a partir del aumento de los rendimientos del capital y del trabajo, es decir, buscando producir más con cantidades dadas de estos factores de producción. La estrategia para ello se basaba en poner en marcha políticas públicas para mejorar el capital humano que diera lugar a un trabajo de mayor calidad y la organización social de las empresas y de los procesos productivos en general. 

Equis planteó que la agricultura debería ser un sector prioritario y cuyo desarrollo necesitaba además el cuidado de la tierra, cuencas, bosques, etc., y la incorporación de tecnología. Se debía complementar el desarrollo agrícola con el de la industria manufacturera orientada a procesar sus productos. La equidad tan ansiada se lograría asegurando las mismas oportunidades para todos en educación, atención a la salud, trabajo y en la participación en las decisiones locales y nacionales. 

Equis planteaba que YPFB debía mantenerse en manos del Estado y que se debería recuperar las minas y reorganizar Comibol. Planteaba que debía promover tanta participación de la empresa privada en el mercado como sea posible y la intervención del Estado cuando sea necesario, asegurando la libre competencia, la infraestructura pública para su desarrollo (agua, electricidad, etcétera) y tomar a su cargo los eslabones faltantes en los procesos productivos. Planeaba promover las exportaciones y el desarrollo de tecnología con las universidades.

El proyecto de Equis no pudo avanzar porque el gonismo y el masismo arrasaron con el sistema de partidos políticos. El gonismo arrastró en su caída a los partidos de derecha, el MIR, la ADN, la NFR, e incluso a su propio partido, el MNR. Por su parte el masismo absorbió a todos los partidos de izquierda, incluyendo al PCB, al grupo Equis y a otros partidos menores. 

Las políticas del gonismo fueron el principal fermento para la expansión del MAS. Las propuestas de este movimiento, a la cabeza de Evo, encandilaron a buena parte de la clase media urbana, sobre todo a los intelectuales y, por supuesto, a la gente progresista y de izquierda. Muchos, hoy en día, se rasgan las vestiduras y niegan el apoyo que, en su momento, brindaron al MAS. Algunos porque cambian de color según la coyuntura, pero otros, quizás los más, porque se sintieron frustrados cuando el MAS no resultó ser lo que ellos pensaban. 

El mismo día de la posesión de Evo, en una reunión en el Hotel Sucre con la presencia de movimientos de izquierda continental y local, los dirigentes del MAS afirmaron que su organización “no era de derecha, ni de izquierda”, echando un balde de agua fría a todos los presentes. 

A pesar de ello, se decidió colaborar con el nuevo gobierno en la convicción de que era, por lo menos, progresista, pero pronto aparecerían las fisuras, el alejamiento de militantes de izquierda y las repetidas denuncias de corrupción de miembros del gobierno, lo que no implicó la recomposición de los partidos de izquierda. La derecha, después del gonismo, tampoco pudo recomponerse. 

Preocupa que para las elecciones de mayo próximo no exista propiamente un sistema de partidos políticos ni planteamientos programáticos.

 

Rolando Morales Anaya es economista.

50
13

Otras Noticias