Marcos F. Andrade

La radiación ultravioleta en tiempos de cuarentena

viernes, 10 de abril de 2020 · 00:11

La radiación ultravioleta (RUV) es una pequeña porción del espectro electromagnético cercana a la radiación visible pero más energética que esta última. Típicamente la RUV se divide en tres regiones: UVA, UVB y UVC. La radiación solar al llegar a la superficie de la tierra contiene solamente UVA y UVB pero estas, sumadas, no llegan al 5% de la energía total que nos llega. 

A pesar de eso, la radiación electromagnética de esta parte del espectro lleva mucha energía, a tal punto que es capaz de romper los enlaces moleculares del DNA de los seres vivos. En general los organismos son capaces de usar mecanismos de reparación para evitar problemas con su DNA pero, a veces, estos mecanismos fallan. Por eso, cuando una persona se expone a grandes dosis de RUV (durante mucho tiempo y en horas pico) corre el riesgo de sufrir  diferentes enfermedades incluso cáncer de piel. Estos hechos se hallan abundantemente documentados por la comunidad científica. Por suerte, nada de la radiación UVC solar, arriba a la superficie del planeta. 

Pero, ¿qué tiene que ver la RUV con la cuarentena? Cuando nuestra piel recibe RUV-B produce vitamina D. Esta vitamina es esencial para tener una buena salud. Durante esta cuarentena muchas personas no reciben suficiente radiación solar para sintetizar vitamina D, especialmente los niños o jóvenes menores a 15 años y las personas mayores que no pueden abandonar sus casas o departamentos. Por eso es importante “tomar sol”  pero de manera correcta. Exponerse a dosis muy altas de RUV no es bueno, pero no exponerse en absoluto tampoco es saludable.

 El Laboratorio de Física de la Atmósfera de la UMSA recomienda que no nos expongamos innecesariamente al sol entre las 11 y 15 horas cuando se tiene el máximo de intensidad. Fuera de ese horario, en la mañana o en la tarde, podemos tomar sol, con moderación, de manera segura. Eso sí, debemos exponernos al sol directamente. Si lo hacemos detrás del vidrio de una ventana estamos filtrando la mayor parte de la UVB que es la que ayuda a producir vitamina D.

Existe otro hecho relacionado a la RUV que podría ayudarnos en este tiempo de cuarentena y está relacionado a la intensidad de la radiación UV. Esta última depende, en general, de cuatro parámetros: el espesor de la capa de ozono, la altura del sol (cuán alto llega el sol a mediodía), la altura de la superficie terrestre y la nubosidad. 

En el caso de Bolivia, la capa de ozono es naturalmente más delgada lo que hace que más RUV llegue a la superficie terrestre. El país se encuentra en la zona tropical lo que implica que el sol está siempre alto al mediodía, especialmente en verano. Adicionalmente, el altiplano se halla en promedio a 3800 m sobre el nivel del mar que implica que la capa de ozono “absorbe” la UV  en cantidades menores que en lugares más bajos como, por ejemplo, Santa Cruz. Finalmente, las nubes reducen, mas no impiden el paso de la RUV que llega la superficie. Eso explica por qué los niveles de RUV en nuestro verano nuboso no llegan a niveles extremadamente altos. 

En resumen, todos los factores mencionados contribuyen a que la intensidad de la RUV sea naturalmente muy alta en la zona andina. Mediciones hechas por el LFA durante muchos años demostraron que a mayor altura más UVB llega a la superficie. Por eso la necesidad de no exponernos innecesariamente a la misma. 

Una última cuestión: ¿Sirve la UV solar para destruir virus y gérmenes?

Paradójicamente,  la RUV solar podría ser usada para contribuir a la desinfección de superficies, ropa y otros objetos. Debemos aclarar, sin embargo, que no se puede garantizar una desinfección completa con solo UVB y UVA.

 La radiación que puede hacer este trabajo eficientemente es la UVC que, como mencionamos, no llega a la superficie terrestre.  De hecho, suelen utilizarse lámparas de luz artificial, pero que emitan UVC, como germicidas. A pesar de eso, es posible que la  radiación solar  contribuya a procesos de desinfección, especialmente en lugares de altura. No existen estudios específicos para nuestra región, pero, si la UVB y UVA, juntas, pueden causar cáncer, también podrían, eventualmente,  ayudar en el proceso de desinfección de ciertos objetos y superficies. Sin embargo, es importante remarcar que la radiación ultravioleta solar no garantiza de ningún modo una desinfección completa, ni mucho menos, por lo que se sugiere seguir las recomendaciones dadas por organismos gubernamentales e internacionales al respecto. 

Marcos F. Andrade  es director del LFA-UMSA

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