René Zeballos C.

De la enseñanza virtual a la educación a distancia

viernes, 17 de abril de 2020 · 00:08

Estos últimos días se habla mucho de la conectividad y de la enseñanza virtual. En este contexto es adecuado abordar el tema de la educación a distancia porque constituye la modalidad educativa donde se asienta esta enseñanza o formación virtual. La educación a distancia ha sido estudiada y posee principios pedagógicos para quienes la utilizan.

La educación a distancia tiene como rasgo central la no existencia de contacto personal o físico entre docente y estudiante. Esta separación es su principal desventaja frente a la educación presencial, en la que la relación “cara a cara” se convierte en su esencial sustento. Su principal ventaja es que las personas pueden acceder a estudios en sus tiempos, espacios y ritmos propios.

Para D. Keegan, los componentes centrales de la educación a distancia son: 1) La separación física profesor-alumno, 2) El uso de medios o materiales educativos con diversos contenidos, 3) La facilitación o tutoría con doble vía de comunicación del profesor al alumno, 4) El aprendizaje autónomo e individualizado del alumno, 5) La evaluación educativa, y 6) Una organización institucional apropiada.

Si se cuenta con los componentes mencionados suficientemente adecuados a procesos de educación a distancia, estos serán exitosos, sino tenderán a fracasar. De manera frecuente se dice que en la educación a distancia más que enseñar se facilita el aprender autónomo del estudiante; este principio es clave en el marco ya descrito.

El docente debe priorizar en el enfoque de sus acciones de educación a distancia los objetivos, competencias o saberes que pretende desarrollar, como seguramente lo haría en otra modalidad de enseñanza-aprendizaje. Los materiales educativos que seleccione y comparta con el estudiantado deberían, por ejemplo, buscar potenciar ciertas capacidades previamente establecidas.

Como no tiene la posibilidad de resolver inquietudes de forma presencial, amplia y reiterada, el docente debe usar en la educación a distancia el lenguaje más sencillo, claro y comprensible. Expresarse ambiguamente y generar confusión es una deficiencia difícil de resolver. Este principio comunicacional debe estar en todos los elementos, como son los contenidos de los materiales educativos compartidos, las indicaciones o instrucciones, o cualquier información adicional que brinde.

Sin una apropiada y eficiente comunicación con los estudiantes no habrá nunca una buena educación, más aún si es a distancia. En la forma, se recomienda que la misma sea coloquial y asertiva, cual si se estuviera dialogando en persona con alguien. Una conveniente comunicación y pertinentes actitudes y comportamientos del docente podrán generar acercamiento y una relación de confianza con el estudiantado; lo contrario sería perjudicial para el proceso educativo.

Los recursos tecnológicos de comunicación son imprescindibles en la educación a distancia. Los hay para diálogos simultáneos o sincrónicos, o para contactos diferidos o asincrónicos. Lo sensato es elegirlos de manera acertada de acuerdo a los objetivos o competencias educativas perseguidas, a las posibilidades y al grado de acceso de los estudiantes a los mismos. Si se utiliza más de una herramienta hay que hacerlo de modo coherente e integral. Se debe descartar su uso excesivo e innecesario.

Si bien en la educación a distancia se trabaja con grupos sociales, lo idóneo es realizar una labor personalizada porque las competencias o cualidades deben ser desarrolladas en cada estudiante. De hecho, la evaluación apunta a saber si cada estudiante consiguió tal o cual capacidad o habilidad.

La educación a distancia igualmente demanda un acompañamiento al estudiante. Cualquier componente de la educación a distancia podría incidir en su ánimo o desánimo, y hasta en el abandono de sus estudios. Ello evidentemente plantea como indispensable una comunicación que lo aliente y lo anime de forma permanente a seguir adelante, sin dejar de lado la exigencia por la responsabilidad y cumplimiento de los deberes. Lo primero en la educación siempre es el estudiantado y su aprendizaje.

René Zeballos C. es docente universitario

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