Gregorio Lanza

Conflictos, cocaleros del Chapare y coronavirus

domingo, 19 de abril de 2020 · 00:11

Los dirigentes de las seis federaciones de productores de coca del trópico de Cochabamba rechazaron el ingreso de la Policía a la región. Uno se pregunta, ¿revancha? ¿Provocación?, ¿instructiva de Evo Morales? o ¿defensa de la producción de droga? Talvez todo junto, sin embargo, si se analiza la historia y accionar de los productores del Chapare, se puede inferir que se trata de defender la industria ilícita, que en estos periodos logra maximizar su producción e  ingresos. 

Si observamos, la producción agrícola en todo el país, es casi normal. tanto en el oriente, donde es la época de cosecha de soya, como en occidente.Y, ¿En el Chapare, cómo va la producción de coca, pasta base y clorhidrato  de cocaína?. La respuesta es: mejor que nunca. Pues se cosecha la coca, existen los precursores como ser gasolina, detergentes, cemento, urea y entonces la industria va viento en popa. En la época de Evo Morales, Presidente de  las seis federaciones de productores de coca (e ilicitos) del Trópico, y de Bolivia,  había protección desde el Estado; ahora no hay protección pero tampoco existe control debido a  la pandemia.

En el Chapare existen un narco- Estado, y no se trata de un juicio de valor o del discurso frenético prohibicionista que recitan algunas autoridades, se trata de remitirse a los hechos: es un territorio con base productiva ilícita –coca transformada en pasta base-, y  donde las autoridades: alcaldes, concejales dirigentes y  policía sindical tienen el poder.  Ellos son los que organizan la producción, norman las leyes y las hacen cumplir y todo en función de maximizar su producción y ganancia.

 Además, la mayoría pertenece y/o esta forzado a cumplir las consignas que transmite Evo Morales desde Buenos Aires.   Es  un Estado dentro del Estado que genera ingobernabilidad y  solamente podrá ser desarticulado en un largo tiempo, por la vía política y no militar. Como, a su modo, lo ha expresado el ministro de Defensa, “no caeremos en su provocación, somos un gobierno de dialogo”; pues a Morales y su estado mayor les interesa muertos, que no serán Andrónico, ni Loza,  sino anónimos campesinos, como a los que enviaron a  Sacaba.    

En consecuencia, se puede inferir que  en medio de la pandemia  se necesita un manejo cuidadoso del conflicto. Donde el dialogo y la  fuerza pública sean parte del mismo. No se pueden dar pasos en falso. Si ingresa  la Policía, debe ser para quedarse y no exponer a la tropa al acoso y escarnio público.  

El gobierno, como respuesta a la decisión de los dirigentes de prohibir el ingreso de la Policía al Chapare,   ha resuelto el cierre de  las entidades financieras en la región, medida cuya eficacia es relativa, porque el dinero del narcotráfico seguirá circulando;  y, más bien, el cierre de bancos  puede afectar a la gente que no tiene un relación  directa con el negocio ilícito. 

Además,  en lo externo podría dar una imagen que se está utilizando una acción que va en contra de los derechos de todos los pobladores de esa región, lo que alimenta  el discurso victimizado, de represión y racismo que es parte de la narrativa fundamental del MÁS y Evo Morales. 

Por otro lado, las acciones impulsadas por la dirigencia del MAS tienen el objetivo de aprovechar y atizar  el  conflicto, que se incuba peligrosamente en los cordones suburbanos de las capitales, o  en los distritos más pobres y de inmigración de El Alto, donde la cuarentena es resistida y las ferias, con masiva concurrencia  se instalan normalmente, lo que también  refleja las  necesidades de una  población  que vive del trabajo diario.

 Para esa población, el  debate entre menos libertad y más vida es  irrelevante, pues han convivido con la posibilidad de la muerte desde que nacen; sin servicios médicos, una agricultura de subsistencia y sin empleo. 

Entender el contexto  es fundamental para  gestionar la crisis que será recurrente en una prospectiva donde los impactos del  coronavirus, agravados por el  estado calamitoso que ha dejado la salud y la economía el gobierno de 14 años  de Evo Morales, hoy incitando al odio y el enfrentamiento, oculto en su  bunker en Buenos Aires.

 
Gregorio Lanza es economista con maestrías en políticas públicas.

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