Fernando Patiño Sarcinelli

La Covid-19 en tres cuadros y muchas incógnitas

martes, 21 de abril de 2020 · 00:10

Cuando se cumplen casi 90 días desde la declaración de la pandemia Covid-19, el 30 de enero, el mundo está aterrorizado por un enemigo invisible y desconocido. La crisis sanitaria que recién está comenzando ya lleva más de 165 mil fallecidos, casi dos y medio millones de casos confirmados y un número desconocido de infectados sin síntomas. A este escenario de incertidumbre se suma una crisis económica sin precedentes y nos preguntamos qué hacer para enfrentar la pandemia. Necesitamos tratamiento desesperadamente. 

Teóricamente hay dos respuestas: prevención y tratamiento de los enfermos. La estrategia de prevención basada en aislamiento y cuarentena ha sido parcialmente efectiva, pero los números no paran de crecer. No obstante, la disyuntiva clínica es cómo tratar a los enfermos graves. Se ha noticiado sobre muchas drogas supuestamente exitosas, pero viendo los resultados globales, está claro que no hay medicamentos específicos contra el virus. Quienes publican “buenos resultados” buscan notoriedad y no revelan sus intereses económicos y los pacientes graves mueren a diario.

Para efectos de este espacio, podemos simplificar la infección por el SARS-Cov2 en tres cuadros clínicos distintos: 1.- Cerca del 10%son enfermos graves, requieren hospitalización y la mitad de ellos van a terapia intensiva. 2.- Un25% son pacientes con síntomas leves a moderados, sin dificultad respiratoria, y deben ser aislados para evitar el contagio del entorno. No requieren tratamiento específico. 3.- Más de la mitad son personas infectadas que se sienten sanas y no hacen parte de los casos reportados (asintomáticos).

Los niños forman otro grupo especial, aparentemente tienen un sistema de defensa más inteligente que los defiende, no se enferman y se recuperan fácilmente sin dolores de cabeza (doble sentido).

Estos grupos tan distintos podrían ser clasificados en diferentes enfermedades con incógnitas que determinan diferentes resultados. Es una ecuación de múltiples variables. Se sabe que la edad avanzada, enfermedades cardíacas y pulmonares pre existentes, poli medicación, diabetes, obesidad y fumadores son factores de alto riesgo. No obstante, el cuadro es incomprensible cuando encontramos pacientes jóvenes, previamente sanos, que habitualmente no toman medicamentos pero tienen una evolución fulminante, independientemente del tipo de tratamiento o del lugar donde lo recibe.También hay ancianos que se han recuperado con terapia intensiva, confirmando que en Medicina no hay reglas sin excepciones. 

Se habla de que los pacientes más graves sufren una “tormenta inmunológica” cuyo blanco principal son los pulmones. Esta teoría, en gran parte es cierta, pero es contradictoria con los pacientes que resuelven la infección sin fiebre o cualquier otro síntoma porque tienen “un buen sistema de defensa” (inmunológico). En el espectro de estos dos extremos está un amplio campo desconocido. 

El problema se complica cuando se incluye la variable medicamentos. En pocos meses de pandemia se han ensayado varios medicamentos que no es necesario mencionar por una razón muy sencilla: todos han fallado. No se dejen engañar por los numerosos estudios que indican el beneficio de tratamiento A o B. Para facilitar el entendimiento, basta ver que el número de pacientes fallecidos no para de crecer cada día. No es por falta de tratamiento, es porque ninguno de los medicamentos funciona en pacientes graves, así de simple.

El 13 de abril de 2020, el Journal of the American Medical Association (JAMA) publicó una minuciosa revisión de varios estudios con diferentes tipos de medicamentos: antivirales, antibióticos, inmunosupresores y otros. La conclusión es que hasta la fecha ninguno ha mostrado beneficio ni eficacia. Tampoco hay un tratamiento que haya sido aprobado por agencias internacionales como la FDA, al contrario de lo que anunció el Sr. Trump. 

Ciertamente el lector se pregunta por qué  tanta publicidad y “recomendaciones” de varios medicamentos. Para entender esto, tenemos que volver al cuadro inicial donde se observa que la mayoría de pacientes infectados, cerca del 90%, se recuperasin ningún medicamento. Los estudios “exitosos” han descartado a los pacientes “críticamente enfermos”. Por lo tanto, los buenos resultados se deben a que los pacientes sin gravedad ya estaban prácticamente curados.

La pandemia de Covid-19 ha demostrado que, paradójicamente, países conocidos por la excelencia de su sistema de salud como Reino Unido, España, Italia y los EEUU sufren mayores bajas y tienen saturado el sistema de salud. En contraste, Portugal es uno de los países menor mortalidad, no por méritos de tecnología ni investigación, pero por una oportuna estrategia preventiva. 

Está claro que el tratamiento de pacientes graves es complejo. Los pacientes que no son graves se quedan en casa. Los pacientes hospitalizados tienen mal pronóstico porque tienen incógnitas que determinan una enfermedad muy grave (SARS). Necesitamos entender por qué la gran mayoría, felizmente, no tiene dificultad respiratoria y no requiere acudir al hospital. Todavía hay mucho por aprender.

 
Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.

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