Jorge Patiño Sarcinelli  

El insoportable vacío del ocio

viernes, 24 de abril de 2020 · 00:11

Entre las muchas cosas que esta pandemia ha desbarajustado está el tiempo, el de los relojes interiores, el cronos mental.

Estamos inmersos en el tiempo que fluye, “tiempo” es el sustantivo más usado en castellano, tiempo es aquello que impide que todo suceda al mismo tiempo, el tiempo es una realidad absoluta y una intuición a priori. Todo eso es el tiempo, y más, pero nadie lo sabe asir ni definir.Si la pandemia ha logrado cambiar nuestra percepción de esta cosa extraordinaria, el impacto no es trivial.

No han cambiado los instrumentos ni las escalas para medir el tiempo; tampoco la física que lo modela. Algunos países han ajustado sus relojes al horario de verano y eso es todo.Pero, ¡qué poco importantes resultan los relojes, los calendarios y las teorías cuando cambia el tiempo que sentimos; cuando sobra lo que era más escaso, cuando lo que era rápido se arrastra, cuando lo que se perdía en el infinito se hace dudoso, cuando cambia el futuro!

El primer efecto del confinamientoen la población ha sido el ocio forzado: lo que todos añoraban ha dejado de ser deseable por ser obligado, y en vez del dolce farniente, vivimos un tedio impaciente. La vida se ha detenido en el instante en que nos pescó la cuarentena, pero seguimos envejeciendo según nuestros relojes biológicos.Los espejos también miden el tiempo; su parte irreversible.

Recibido el regalo, todos tienen tiempo disponible a manos llenas y no saben qué hacer con él. El tiempo es precisamente nuestra mayor restricción vital y nadie sabe cuánto le queda; quejarse de tener demasiado tiempo libre es una confesión de infantilidad o de deficiencia interior.

Hay quienes logran encontrar en este mal que sufrimos el bien de tener tiempo para lo que antes no había. Pero incluso estos se han contagiado de la preocupación general, de la angustia del encierro, del temor por los seres queridos, cuando no del virus mismo. Somos rehenes del virus y poco falta para que hagamos marcas en la pared para contar los días. ¡Si solo supiésemos cuándo seremos rescatados!

El tiempo pasa más despacio cuando nos aburrimos y cuando sufrimos, y tortuguea por doble partida en estos días de confinamiento, aunque los relojes lo nieguen.

Sin embargo, el insoportable vacío del ocio y la viscosidad del tiempo son efectos transitorios. Cuando termine el confinamiento, todos saldrán a disfrutar la libertad recuperada, a retomar sus frívolos o laboriosos quehaceres y a despilfarrar el tiempo como si fuese gratis; a olvidar.

El impacto duradero podría darse en la dimensión mayor del tiempo, el futuro. La fe de algunos en la existencia de un futuro individual ha sido manchada por el temor de la muerte, pero en el imaginario colectivo surge la posibilidad de que el futuro no sea como antes.

En momentos de crisis, junto a los agoreros aparecen los visionarios que pintan otro mundo después de ella.Hay quienes creen que nos abrazaremos menos, que en el paisaje urbano habrá menos aglomeraciones y más mascarillas, que los gobiernos establecerán regulaciones para evitar nuevas pandemias, que habrá más teletrabajo y más tiempo con la familia, etc.

En esa proyección optimista, gracias al virus aprenderemos a apreciar más la vida, a hacer más fructífero el tiempo, que seremos más solidarios y que gobiernos y personas sacarán de todo esto lecciones que lleven a un mundo mejor. Pero lo cierto y triste es que la humanidad tiene memoria corta y en cuanto aparezca la cura, todos seremos como antes, o casi.

Los cataclismos extraordinarios, los llamados cisnes negros no causan cambios duraderos. La gente apuesta a que algo que sucede muy rara vez, no se repita en su vida, y vuelve a la playa después del tsunami, construye sobre fallas sísmicas y apuesta al crecimiento ininterrumpido. Pasada la lluvia nadie cree en goteras.

Cambiaremos, sí, pero será de a poco, como cada vez. Un mundo mejor no nos espera hecho y listo después de la crisis; si lo queremos, tendremos que construirlo, pero tomará tiempo.

Jorge Patiño Sarcinelli es matemático y escritor.

NdD: Página Siete da la bienvenida al escritor Jorge Patiño S. quien publicará quincenalmente su columna "Sin embargo" en este espacio.

Sobre la última encuesta de Página Siete

Si usted es de los que necesita estar bien informado, puede acceder a la encuesta electoral completa de Página Siete, suscribiéndose a la aplicación PaginaSietePro que puede descargar de App Store o Google Play

 


   

132
7

Otras Noticias