Javier Torres-Goitia T. 

Covid y salud como derecho

sábado, 25 de abril de 2020 · 00:11

La tragedia del Covid 19 está estremeciendo al mundo, pero al mismo tiempo sacude las conciencias para mostrar lo efímero del poder, la riqueza y tantas cosas adjetivas que estaban subalternizando el valor de la vida humana.

Para los que dedicamos nuestras vidas a la protección de la salud y remábamos contra la corriente para que la sociedad valore la sonrisa de un niño sano y los políticos entiendan que la salud es una cuestión de Estado, es como un milagro ver que gobernantes de todo el mundo, líderes políticos diferentes y grandes comunicadores reconozcan la preeminencia de la salud en el desarrollo. Ni en las fantasiosas utopías que sacudían nuestra adolescencia, habíamos soñado ser partícipes de una experiencia así.

 Para muchos, el cambio se debe solamente a la habitual actividad prosaica de apreciar algo, solo cuando se lo pierde, sin embargo, este es trascendente. La alternativa de priorizar la economía o la salud y la conclusión de que ambos son imprescindibles para la vida de la humanidad, tiene la fuerza de la lógica, aunque haya surgido por miedo al covid 19. La letra entra con sangre, decían nuestros abuelos y pese al progreso de la ciencia, la tecnología y los profundos avances de la pedagogía, los pueblos no cambian a la misma velocidad y se guían todavía por experiencias a veces dolorosas. La que nos toca enfrentar es de las más cruentas, pero felizmente podremos superarla y recuperar el desarrollo humano. 

   Bolivia, por primera vez después de los trágicos 14 años de gestión masista, no está entre los peores países, sino junto a los que están conteniendo mejor la pandemia. El desastre hospitalario y el barullo organizativo que nos dejó el MAS con niveles de atención desfinanciados, fragmentados entre SEDES, Gozbernaciones y Municipios y un Ministerio inerme apto solo para hacer demagogia política, ha provocado daños serios que felizmente están terminando. Los daños no fueron solamente por ineficiencia o corrupción. Su dependencia ideológica acrítica los condujo en un comienzo a querer estatizar los fondos de las Cajas de Seguro para copiar el Sistema Único de Salud. 

Fracasaron ante la cerrada defensa de las respectivas Cajas, pero en diciembre del 2014, eliminan por ley el SUMI y el SSPAM,  para incorporar a los discapacitados y crear un seguro integral como preparativo del SUS, sin añadir financiamiento alguno. Engañaron así a los discapacitados primero y luego a todo el país con la creación del SUS desfinanciado.

 Estas maniobras políticas deterioraron todos los servicios de salud y el país fue víctima de enfermedades infecciosas todavía no superadas, de las trasmitidas por vectores como el dengue y las metabólicas emergentes.

El cáncer fácilmente curable si es diagnosticado oportunamente está causando estragos biológicos, económicos y sociales. La diabetes que hasta puede prevenirse y no es difícil de controlar, provoca en nuestro país ceguera   y otras complicaciones evitables. Toda esta calamitosa situación tiene que ser superada.

Ya antes de la pandemia, la presidenta dispuso que el 10% del PIB sea destinado al sector salud. 

Anecdóticamente, el Ex Ministro de      Economía había silenciado el reclamo por este aumento manipulando las estadísticas el 2015, para mostrar que el gobierno de Evo Morales destinaba más de lo solicitado cuando en realidad no pasaba del 6%.

 Los Colegios Médicos fueron acallados a la fuerza y el Padre Mateo acabó exiliándose en un país vecino. Ahora, el padre Mateo de vuelta al país, para festejar el incremento, es atacado por el covid 19, pero felizmente está ya fuera de peligro. Arce Catacora, el economista de ese y otros engaños es candidato a la Presidencia de Bolivia por el MAS.

El Decreto supremo 4205 reconoce al Ministerio de Salud como cabeza de sector con unidad de mando y le encomienda coordinar los servicios departamentales municipales y de la seguridad social. Un paso más y podremos tener un nuevo Sistema Boliviano de Salud integrado y de alta calidad. 

Otro paso, y la sociedad civil que tiene a su haber el 21F, el triunfo de las pititas sobre el dictador y el acervo histórico de los Comités Populares de Salud podrá ratificar lo creativa que es una gestión compartida, concurrente y con participación popular genuina y conquistar la salud como derecho.

Javier Torres-Goitia T.  fue ministro de Salud.

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