Armando Alvarez Arnal

Estabilidad del sistema financiero

miércoles, 20 de mayo de 2020 · 00:10

En los últimos días se ha generado una polémica respecto al diferimiento del pago de los créditos por parte de las empresas e individuos afectados por las medidas de distanciamiento social implementadas para controlar la expansión del Covid-19. Lo que preocupa es que las opiniones y criterios al respecto manifestados por los distintos partícipes de la misma parecieran desconocer los conceptos básicos de cómo opera la actividad de intermediación financiera. 

Las instituciones financieras (bancos, cooperativas y entidades financieras de vivienda) captan recursos del público a través de cajas de ahorro, cuentas corrientes y depósitos a plazo fijo y los prestan mediante créditos a las empresas y personas. De cada 100 bolivianos que prestan, 89 bolivianos provienen de los recursos del público captados y 11 bolivianos de los recursos aportados por los accionistas o socios de las instituciones financieras. 

De la recuperación de los créditos otorgados que comprenden la devolución del capital prestado, más los correspondientes intereses, las instituciones financieras pagan los intereses a los ahorristas, cubren sus costos operativos (personal, alquileres, servicios, etcétera), vuelven a prestar a las empresas y personas y/o devuelven al público los fondos depositados cuando éstos los requieren para atender sus necesidades. 

La medida de diferir el pago de créditos implementada por el gobierno ha contribuido para que las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas puedan sostener la cadena de pagos por el tiempo que se mantienen cerradas u operan anormalmente. Sin embargo, extender el diferimiento por varios meses va a reducir la capacidad de otorgar nuevos créditos y de cubrir costos por parte de las instituciones financieras.

 Se debe recordar que en la gestión pasada, las captaciones del público no crecieron respecto a la gestión 2018, por lo que, antes de la presencia del Covid-19, ya enfrentaban dificultades de liquidez para otorgar nuevos créditos. Esta situación generó que en marzo el Banco Central adquiriera valores de los fondos de pensiones administrados por las AFP por alrededor de 500 millones de dólares para que éstas destinen esos recursos a otorgar liquidez a las instituciones financieras. 

Se estima que el diferimiento total (tanto de los pagos de capital como de intereses) y generalizado (sin considerar los distintos niveles de impacto entre los sectores económicos que los efectos de las medidas adoptadas para enfrentar el Covid-19 tienen) como ha sido establecido por el gobierno implica que las instituciones financieras dejan de percibir mensualmente alrededor de 500 millones de dólares. Vale decir que dejarán de percibir 1.500 millones de dólares en tres meses, 3.000 millones si la medida de diferimiento se extendiera a seis meses y 4.500 millones si se extendiera a nueve meses, como algunos sectores lo están solicitando y autoridades de gobierno, pareciera, están considerando.  

Si bien no hay duda alguna de que los distintos sectores empresariales requieren apoyo para enfrentar y superar las consecuencias del Covid-19, no se puede desconocer que las instituciones financieras enfrentan limitaciones para hacerlo en lo que les pudiera corresponder (porque está claro que las empresas van a necesitar otras medidas complementarias de apoyo). Pretender que las instituciones financieras actúen más allá de sus reales posibilidades puede generar inestabilidad en todo el sistema financiero. 

Para apoyar a las empresas, las instituciones financieras deben tener acceso a nuevos recursos en condiciones (plazo, moneda y tasa) favorables que deben ser trasladadas a los prestatarios y a mecanismos que permitan mejorar las garantías de estos a fin de que puedan diferir, reprogramar u otorgar nuevos créditos, en condiciones acordes a la realidad de la nueva capacidad de pago de las empresas (considerando los distintos niveles de impacto del Covid-19) y sin poner en riesgo los recursos del público ni la estabilidad del sistema financiero. 

Armando Alvarez Arnal  es analista económico y financiero.

 

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